
- Pensé que tú la conocías, te vino a ver a ti -dijo Dominique con una mueca de poca seguridad.
- ¿Cómo pudo ser...?
Al diablo, no quise ni siquiera terminar mi pregunta, no quería meterme en otro lío al final del día, mis planes iban por otro lado. Ignoré a Dominique y a la chiquilla para adentrarme en el ascensor con una actitud descortés a la que tuve que recurrir por salud mental o por miedo, sin embargo, no contaba con que esa muchacha no se daría por vencida tan fácil, fue por esto que sin titubear me siguió al elevador y se mantuvo a mi lado silenciosa como un felino, yo no deseaba entablar ningún tipo de conversación para no dar a mostrar una mala impresión. Eso sí, me bajé en un piso que no correspondía a mi habitación, en ese momento se me ocurrió una idea para zafarme de ésta.
La jovencita seguía a mis espaldas, ya me llegaba a recordar a una hermana pequeña que te sigue a todas partes sin preguntar el por qué ni el dónde me dirijo, ella sólo caminaba en la misma dirección de mis piernas.
Dejé de caminar y toqué la puerta con decisión, tratando de desatender la presencia de esa chiquilla que había estado con Bill hace unas horas, claramente yo no tenía nada que hablar con ella, y si es que ese Kaulitz la mandó para pedirme disculpas, entonces es un completo imbécil.
- ¡Hola! ¿Por qué estás usando el uniforme de...?
- No hables Joe -lo corté, y bajé mi tono de voz acercándome a su oreja- Tengo un problemita...
- Ah... ¿Y quién es ella? -dijo sonriendo.
- ¡No sé! Ni tampoco quiero saberlo... -dije susurrando.
- ¿Y por qué te sigue?
- ¡Si lo supiera no estaría aquí!
- ¿Quieres que yo le pregunte?
- ¡No!, Que diga ¡Sí!
- ¿Ah? -levantó la ceja.
- ¿Me dejas pasar?
- La pregunta es si las dejo pasar...
- ¿¡Pero por qué debe entrar ella también!?
- ¿Y tus modales?
- ¿Y Estefanía? -no me explico de dónde salió esa pregunta que no venía ni al caso.
- Ya se fue, hace horas...
- ¿De qué hablaron?
- ¡No cambies el tema!
- ¡Hey! -alegué- ¡Salvé tu trabajo, Tyler casi te despide por tu ausencia a la reunión!
- ¿Qué reu..? -golpeó su frente- ¡La olvidé!
- Así veo.
- Pero ¿Qué harás con la niña?
- ¡No sé, deja que duerma aquí!
- ¿Por qué?
- ¡Joe, ayúdame un poco!
- De acuerdo... -dirigió su mirada a la joven y se acomodó la chaqueta.
Era el momento de escapar, no iba a quedarme ahí a escuchar toda la parafernalia que no me interesaba en absoluto, supongo que Joe le conseguiría un taxi o le daría dinero para otra habitación o algo así, pues yo ya tenía suficiente por el día.
______________________________________________
- Así que eso pasó... -decía Tom moviendo sutilmente su cabeza.
- Sí, ¡Ahora Aracelly piensa que soy un mujeriego y engañé a su amiga! -pronunció antes de apoyar el rostro en la palma de sus manos.
- Para ser sincero, yo también hubiese pensado lo mismo, esa niña es tan cargante...
- ¿Tú crees?
- Lo aseguro...
Bill tomó aire y lo botó con fuerza.
- ¿Dónde habrá ido?
- ¿Te imaginas si alquiló una habitación en el mismo hotel que Laura?.
Ambos guardaron silencio, por un momento Bill se lo imaginó y entró en pánico, pero luego al ver el rostro de su hermano relajó los músculos y ambos comenzaron a reír.
- ¡No inventes, Tom!
- Sólo decía... ¿Por qué no la llamas para saber cómo está?
- Uff, con lo de hoy, con suerte me respondería la llamada.
- Entonces un mensaje de texto, si el orgullo le gana, la curiosidad de saber lo que escribiste no lo hará.
- Está bien...
Procedió a tomar el teléfono móvil y a escribir algo, no demasiado largo ni que expresara algún sentimiento inadecuado, tampoco una invitación forzada a que lo perdonase, pero ¿Perdonarlo de qué? Si Bill sabía que no había hecho nada malo, que todo de lo que probablemente podría disculparse sería por la interpretación que le dio Aracelly, de lo que ella le dijo a Laura, y de lo que Laura pudo haber entendido de todo. De cierto modo, Bill se encontraba tranquilo, porque a decir verdad, le aterraba más la realidad que los rumores que podían llegar a los oídos de la gente, ya se había acostumbrado a ese ritmo de vida, donde los periodistas inventan mentiras de su vida, donde vinculan a cuanta persona con el fin de conseguir espectadores, con el fin de conseguir dinero a costa de ellos, pero Bill no complicaba su existencia por ello, debería enfrentar esta situación como acostumbraba, "Esperando que la noticia vuele y desmentirla".
Por otro lado, a Tom le costaba desmenuzar todo el embrollo, después de todo, le importaba por dos cosas; la primera era por su hermano, Tom sabía mejor que nadie lo mucho que Bill amaba a Laura, y si algo llegase a salir mal entre ellos, sería un gran agujero tanto para él como para la banda. Era verdad que no habían tenido tanto acoso ni presión de David o de los productores, pero Tokio Hotel seguía haciendo ruido en Internet y los medios de comunicación. Suerte tenían ambos, que la prensa no se había metido en sus relaciones. Bueno, por lo menos en la de Bill, porque a Tom no le preocupaba en absoluto.
Recordó aquella vez que Bill dejó de comer por culpa de ella, tanto así, que llegó a parar en el hospital y casi deja de respirar para siempre, curiosamente sólo por amor.
Y es que esto no le hacía gracia al mayor de los Kaulitz, podía llevarse de maravilla con la chica de su hermano, pero anteponía por sobre todo que necesitaba protegerlo y cuidarlo. Así como también recordó la pelea con Laura en el hospital mientras Bill seguía con agujas y medicamentos en todas sus venas. Tom jamás creyó que podía llegar al extremo de gritonear a una mujer así, pero estaba seguro que si era necesario hacerlo, lo haría sin duda, Bill era más que su hermano, era su gemelo.
____________________________________________
Ya era un hecho que mis pensamientos quisieran taladrar todos mis huesos antes de llegar a mi alcoba, respiré hondo y me volteé para asegurarme que la niña seguía hablando con Joe, sinceramente era mi única esperanza, no tenía ganas de pensar pero inconscientemente lo hice.
¿Por qué está ella aquí? ¿Por qué? ¿Qué quiere de mí?. Si yo fuera ella me daría vergüenza el recurrir a la chica del sujeto que intentaste enganchar.
Un momento, ¿No estaré siendo demasiado exagerada? ¿Por fin estaba experimentando lo que era sentir celos de alguien por Bill?. Me detuve al llegar a la puerta para reflexionar sobre eso, era algo que no había sentido antes, por lo menos estando con él, era como un reencuentro de emociones, sentirme como una quinceañera de nuevo, volver a experimentar esa inseguridad e incertidumbre en mi cuerpo, el miedo de perder a alguien por culpa de terceros... La sensación de adrenalina y el fuego de...
- Hola -alguien interrumpió mi momento a solas con las palabras vagas de mi mente.
- ¿Por qué sigues aquí, niña? -dije al voltearme y darme cuenta que era ella.
- Porque yo vine a hablar contigo, no con ese muchacho.
- ¿Y qué quieres hablar conmigo? -traté de mantener la calma y la educación.
- Bueno, primero que todo -dejó sus maletas y me extendió la mano- Mi nombre es María Paz, puedes decirme Pazhy- mencionó entrecerrando los ojos con un gesto de simpatía.
- Ah, bueno... -respondí a su gesto- Mi nombre es..
- Laura y te dicen Lala ¿Correcto? -interfirió.
Y la desgraciada se sabe mi nombre, ya estaba completamente segura, venía a encararme o a decirme alguna pesadez, por un lado admiraba su acción de decirme su nombre, no cualquiera lo da en una conversación así.
- Sí -dije cortante, esto ya me estaba molestando- Aún no me dices por qué viniste a mí.
- Bueno, tú eres muy conocida por los chicos de la academia y me llamó la atención tu visita al estudio temprano, además, me transmitiste algo que me dejó intrigada....
Caramba, ni más ni menos que a hacer una ¿¡Invitación sexual!?
- Y pensé -prosiguió María Paz- que tú podías ayudarme, una niña me dio tu dirección y quise asistir aquí, sería una buena opción para conocernos -sonrió.
- Espera, espera.. No estoy entendiendo bien tu propósito.
- Es que... ¿Puedo entrar?
¡A la mierda! Quiere que la deje entrar ¡Sucia descarada, no le bastaba con meterse con Bill, ahora viene por mí!. Momento, ¿"Meterse con Bill"? ¿Eso salió de mí?.
- ¿Por qué quieres entrar? -mi posición ya era del todo defensiva.
- Es que, tuve un problema y.. estaría más cómoda hablando sólo contigo. Todos dijeron que eras muy buena y amable cuando eras coreógrafa y...
- Mira, lamento mucho lo de tu problema, pero eso no me interesa, estoy aquí en Los Ángeles para bailar, no para hacer vida social -procedí a entrar.
- ¡Ying dijo que la ayudaste cuando no tenía a nadie y ni siquiera la conocías! -dijo antes de que la puerta tocara el umbral para cerrarse por completo.
Ahí mi pecho se apretó, recordé a Ying, tan indefensa en ese rincón... No podía ser así, ella quizás estaba en una situación similar o quien sabe si peor, y yo por mi estúpido orgullo la estaba dejando afuera de mi habitación, sólo por el asqueroso sentimiento de que "pudo" tener algo con Bill. Volví a abrir lentamente la puerta, aún estaba ahí a un costado del pasillo sentada en su maleta.
- Ven, entra... -le dije.
- ¡Gracias! -dijo efusiva y rodeó mi cintura con sus brazos.
- Disculpa por la reacción... -de verdad me sentía estúpida por hacer esto, pero más por la embarazosa situación bipolar.
- No te preocupes...
- Y... ¿No quieres algo? -aunque intentara remediar mi antipatía con ella, aún seguía en mi mente lo de Bill.
- No, no.. Estoy bien...
- De acuerdo -me senté a su lado- ¿Y qué es lo que te pasó?
- Bueno, tengo un amigo, creo que lo debes conocer ¡Es muy famoso!
- Ah... ¿Te refieres a Bill Kaulitz? -dije.
- Sí, bueno... ¡Él es mi amigo desde que eramos muy pequeños! Y, creo que metí la pata...
- ¿Por qué? -detestaba hablar con la amiguita con ventaja de esto, pero la curiosidad era más fuerte.
- Porque su novia nos vio, y ¡Creo que se enojó con él!
- ¿Su novia?
¿Esta chica está fallada del mate? La única persona que tiene "algo" con Bill soy yo... Que yo sepa.
- ¡Sí! Bueno, él no lo quiso confirmar, ¡Pero ella estaba furiosa! Y tuvimos una pelea.
- ¿Una pelea? -dije con tono interrogante.
- Sí, porque yo le dije que fuera a hablar con ella ¡Quizás ella mal interpretó todo! Y yo no quiero que mi amigo pierda a su amor por mí, yo sólo soy su amiga y quiero lo mejor para él.
- ¿Y qué dijo él?- concentré mi atención aún más.
- ¡Se enojó! Dijo que no me metiera en esos asuntos, que no insistiera, que él resolvería "esos asuntos" después... Yo me enojé ¡Claro! ¿Quién no lo haría? ¿Qué pensarías tú si vieras a tu novio con otra chica abrazándolo? Lo que ella no entendió es que sólo fue un abrazo de amigos... ¡Y ese Bill, dejó que se fuera!
- Espera María Paz, ¿Cómo era la niña? -dije cortando su relato.
- Pues, era de mediana estatura, de cabello oscuro y largo... ¡Muy largo! y tenía un acento divertido, creo que era latina, ¡Tenía un acento parecido al tuyo!
¿Será posible que me estaba hablando de...? No, espera...
- ¿Y... llevaba audífonos en sus orejas?- interrogué.
- Mmm.. -se detuvo a recordar- ¡Sí! ¡Eran enormes! Redondos, de color negro.
- ¡Santa Cachucha! -salté.
- ¿Qué te sucede? ¿La conoces?
- ¡Sí! - Era Ara a quien vio, ¡Probablemente se enojó con él porque pensó que...! ¡Ah! ¡Ahora lo entiendo todo!
- ¡Si la ves, dile que todo fue un mal entendido! ¡Bill ama a su novia, siempre me habla de ella!
- ¿De verdad? -la volví a mirar intrigante.
- Así es... -asintió con la cabeza.
- ¿Qué cosas te habla de m... o sea... de ella?
- Me dice que la ama, que si no la tuviera en su vida, sería más infeliz que antes de conocerla... Cosas de ese estilo..
- ¿En serio Bill te dice eso? -sentía ese cosquilleo en mi estómago, aquellas maripositas de las que tanto hablan cuando te sientes embriagado de amor, ese pequeño escalofrío que recorre por tus venas llegando hasta tu cabeza y le da un brillo incomparable a tus ojos.
- Ajá... Y, si tú ves a esa niña... Deberías decírselo, debe estar muy indignada y yo no deseo quedar mal con ella, ni siquiera la conozco, pero con todo lo que Bill me habla de ella debe ser una maravillosa persona por dentro.
- No sé si tanto... -respondí.
- ¿Por qué? ¿No son amigas?
- No es eso, es que... No creo que sea para tanto.
- Yo pienso que sí, para tener a Bill así, debe serlo -sonrió.
- Supongo...
Me dio una extraña pulsación en todo el cuerpo, pensé en todo lo que he hecho desde que estoy con Bill, procesé lentamente las palabras dichas por María Paz, me retracté totalmente de todo lo que había pensado sobre ella, es una buena chica, pero no sé si es apropiado decirle la verdad sobre "la novia de Bill", creo que es mejor que siga así, pensando que está hablando con una extraña, con una niña que conoció en base a lo que le dijeron los demás chicos de la academia, desconozco la reacción que pueda tomar después de eso, desconozco lo que Ara pueda decirme mañana o en un tiempo más por lo que esta niña me acaba de decir, me sentía mal, me sentía superficial, por un momento creí que María Paz era una cualquiera, la tomé como enemiga por poco más de la mitad del día, hasta me quise deshacer de ella entregándosela a Joe, ¿Quién era yo para juzgarla en este momento? ¿Quién era yo para culparla sobre su ingenuidad, pero que aún así escondía sólo buenos deseos? Yo no era nadie, sólo la mujer con quien estaba teniendo una conversación en esos minutos.
Deseé ver la hora, estaba cansada, tomé mi celular y aclaré la pantalla, pero no necesariamente le puse atención al reloj digital de la derecha, sino que a una notificación de un Mensaje de texto que decía "Bill"
"Mi niña, sé lo que debes estar pensando en este instante, y entiéndeme que estoy sintiéndome como debería sentirme, pero no pienses que te dejaré ir tan fácil, deseo hablar contigo lo más pronto posible. Te amo, siempre tuyo, Bill"
Eso era todo, me sentía absolutamente una basura y mis ojos no fueron de ayuda para ocultar la pena que sentía, ni siquiera les importó la presencia de María Paz...