domingo, 27 de marzo de 2011

Capítulo 18 - "Sorpresa"


- ¿Hola? ¿Estás bien...? -desde el otro lado de la puerta escuchaba mientras limpiaba mi mentón con un pedazo de papel higiénico amontonado, ya que con la desesperación no tuve tiempo para doblar adecuadamente. Falso, era la misma frase, pero dicha en otra ocasión, un pequeño playback de lo que fue mi asistencia al lavabo.

- Laura... -agitaba su mano insistentemente delante mis ojos vacíos.

- Lo siento Lourdes, estaba acordándome de algo...

- Así veo, te debo ir a dejar... -Lourdes traía puesta una chaqueta larga color azul marino y botones grandes, en sus manos se podían divisar 3 anillos, lo cual me daba a pensar que tal vez estaba casada o comprometida. Bien, un tema con el cual pueda intentar ganarme su confianza.

- ¿A dónde? -perdí tanto la concentración en observarla que se me olvidó por completo lo que me había dicho.

- A tu hotel, es tarde ya...

- Ah, sí... -me levanté, encajé mi polerón y me acomodé el pelo.

- ¿Estás mejor? -dijo mientras abría una gran puerta de vidrio transparente.

- ¿Mejor? Eh... sí -respondí aunque no supiera de lo que me estaba preguntando.

- Después de ir al baño te quedaste dormida en el suelo, así que tuvimos que entrar y llevarte a enfermería...

- ¿¡De verdad!? - Ahora entiendo por qué el sonido de la puerta era lo único que tenía en la mente.

- Sí, nos dijeron que podía tratarse de insomnio, así que con Sam decidimos ignorar el permiso de privacidad que deberíamos haberte pedido antes de entrar a tus redes sociales -esta vez se detuvo para pedir al ascensor.

- Ah, no importa...

- Mañana empezaremos con el trabajo de lleno. -dio un paso invitándome a avanzar e introducirme adentro del elevador.

- Ok...

- Y el Miércoles te llevaremos al médico...

- El Mier.... ¡No puedo! ¡Tengo que ir donde la doctora Tornau!

- Lo sabemos, por eso nosotros te llevaremos -sostuvo sin inmutarse.

- ¿Cómo lo saben?

- Tus archivos... -concluyó, como si esa palabra me hiciera entender todo.

- Ah... Wow... A veces me asustan con sus juegos psicópatas...

Lourdes prefirió no contestarme y salir del elevador a paso firme, sus tacos se hacían sonar por todo el lugar, por fin conocí la recepción... Ya me sentía traficante por entrar por el garage.
El auto de Lourdes estaba justo al lado del jardín principal, al frente de un adhesivo que contenía la palabra "Reservado", detrás de las enormes letras "F.B.I"

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Los 10 minutos jamás fueron 10 minutos, en realidad fueron menos que 5... Ni el entusiasmo de María Paz junto con la "autoridad" de Bill fueron suficientes, así lo recordaban ambos en casa a las 7: 48 Pm.

- ¿Y viste como me miró cuando le dije mi nombre?

- Pazhy, olvidemos eso... ¿No quieres pedir pizza?

- ¡Pero es que me molesta tanto que no tengan mi nombre registrado!

- Son humanos, pueden equivocarse...

- Bill ¡Estoy en el grupo! ¡Deben tenerme! ¿Cómo lo haré cuando tenga que ir a los ensayos oficialmente? -la almohada que ocupaba de respaldo voló por los aires.

- Entonces ahí deberán actualizarlo... -el joven tomó convencido el teléfono para pedir la pizza.

- ¡Yo sólo quería conocer el lugar! -gritó.

- Shhhh, ¿Puedes guardar tu emoción para después?

- ¡No! -gruñó y entró a la habitación de su amigo que no despegaba el teléfono de su oído.

- Deberías...

- ¡Cállate! -aún de una pieza a otra seguía la disputa.

***

- ¿Oíste eso?

- No... -Gustav sostuvo sus dos baquetas y se retiró los audífonos de las orejas.

- Parece que llegaron... -Georg desenchufó su bajo y lo guardó en el estuche para ir a saludar.

- ¿Es mi idea o pelean más que Bill con su novia?

- ¿No es ella?

- No, esa voz es de María Paz...

- Wow, pensé que era su novia... -se sorprendió Geo.

- No me extrañaría que en un tiempo más fuera así.

- ¿Quien te quiere te aporrea? -preguntó con tono humorístico.

- ¿Tú peleas con Domi? -la cara del bajista se desfiguró, como si el nombre "Dominique" se le hubiese olvidado.

- En realidad, ni siquiera hablo con Domi actualmente...

- ¿Y eso por qué? - Georg se encogió de hombros en respuesta de la interrogante - Deberías hablar con ella...

- Mmm.. debería hablar con ella... -reiteró como intentando convencerse a sí mismo que era buena idea.

- Vas a hablar con ella-concretó al ver la actitud floja de su compañero.

- Sí, ¡Voy a hablar con ella! -levantó su puño en señal de victoria.

- Pero ahora no... -le cubrió la mano- Ahora debemos ir con Bill...

- Sí, ¡Debemos ir con Bill! -sin bajar el tono de entusiasmo.

- Geo, ya basta...

- Sí ¡Ya bas.... Ok Gustav... -suspiró.

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El almuerzo concurrió de forma normal, o así estimaron los presentes que ahora disfrutaban de una pelicula en la sala de estar, bueno... Ara y Tom la disfrutaban.

- ¿Dónde vas? -preguntó su prima.

- Voy a ver si está lloviendo...

- Estefanía, quédate aquí... Aún no termina la pelicula -añadió Tom.

- Necesito tomar aire, creo que algunas personas absorben mucho con tanto intercambio de saliva... -los demás rieron, pero a Estefanía no le hizo ninguna gracia, no tenía nada de gracioso el estar sola mientras tu prima disfrutaba de lo lindo que es el amor... -Después me comentan el final- cerró la puerta.

- ¿Qué le pasó? -mirando a Tom - ¿Le dijiste algo? ¿Una de tus bromas sarcásticas? -le golpeó el hombro.

- ¡Auch! ¡No, no hice nada!

- ¿Entonces qué hice yo?

- ¡Nada! ¡Déjala! Quizás necesita un tiempo a solas...

- Pero es mi prima... -dijo bajando la cabeza.

- Pero no es de tu propiedad -le acarició el pelo, nada ayudó... -Yo sí.. -levantó las cejas.

- ¡Tom! -sonrió y le golpeó nuevamente el hombro.

- ¡Sin golpes! -le tomó la mano y se la escondió por atrás de él, quedando en una posición de abrazo.

- Tú te mereces una buena paliza... -alegó.

- No, tú sabes que no es así -sonrió de forma angelical.

- ¿Y por qué no?

- Porque soy demasiado guapo, una paliza arruinaría mi rostro y todo mi hermoso cuerpo...

- Este hombre y su ego... -se soltó y cruzó los brazos.

- Esta mujer y su enojo sensible... -le besó la mejilla.

- Este hombre... este hombre... - y lo besó en los labios suavemente.

"Somos llamados a ser lo que queremos, somos seres que dependen del amor, ya sea propio o dependiente de una persona, el corazón nos pide y nosotros servimos... no obstante, hay veces que somos lo que podemos.. y no lo que queremos"
Píntame un mundo de alegría, y te daré el corazón... sin importar si de ti me enamoro o no... Haz de él lo que quieras, es tuyo.

***
Fría, fría como la noche... La noche sólo es tibia si así la sentimos, subjetividad, generosa subjetividad ¿Por qué todo tiene que ver con el amor? ¿Por qué la gente mata, muere y vive por ello? ¿Por qué tenemos esa necesidad de no sentirnos solos? Ni con nuestra más hermosa sonrisa lo podemos esconder, Estefanía comenzaba a experimentarlo... su lección, su vientre liviano lleno de alas por dentro, el veneno pegado a la garganta, el martillo en la frente y un corazón que exigía libertad para amar.
No quería estar sola, pero no quería llorar. ¿Qué es lo que deseaba? Deseaba que lo que le estaba pasando no fuera dañino, no fuera letal... Quería descubrir por qué todo había cambiado, necesitaba destapar su realidad.

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- ¡Hola! -saludaba animoso Geo a su delgado amigo.

- Hola Geo, Hola Gus... -Bill se dejó caer en el sofá apoyando su frente con las manos.

- ¿Qué sucede? -curioseó Gustav.

- Nada... Creo que Pazhy se enojó por lo de hoy y... eso.

- Al parecer no estás muy acostumbrado a las peleas...

- ¿Ah?

- Que tú con Lala no pelean casi nada...

- Y pensamos que estabas peleando con ella en vez de Pazhy... -agregó Geo.

- ¿Qué están tratando de decirme?- Bill cambió su rostro a uno lleno de intriga.

- Nada... -dijeron al mismo tiempo.

- ¡A mí no me gusta ella! Y no digan el nombre de Lala tan fuerte...

- Estás estresado... -afirmó el baterista como si se tratara de un diagnóstico.

- Es lo menos que podría deducir...

- ¿Y Tom dónde está? -preguntó el muchacho de pelo largo.

- Debe estar con Ara, no sé... Y no me importa.

- Supongo que te importa la reunión que habrá mañana.. -dijo Gustav.

- ¿Qué reunión? -Bill parecía mareado con tanta información.

- La con los dirigentes de la producción...

- ¿Cuál?

- Bill, tenemos que grabar un videoclip. ¡Recuerda que somos Tokio Hotel aún! -regañó el miembro mayor de la banda.

- ¡Ah! ¡Maldita fama! -golpeó la pared y caminó, recordó que María Paz se encontraba en su habitación y cambió el rumbo hacia la de Tom dando un fuerte portazo.

- ¿Estará bien?

- Espero Gustav, espero...

Era evidente que el lazo de amistad que unía a Georg y Gustav con los Kaulitz se veía muy degradado por la aparición de esas mujeres, pero ellos no lo tomaban tan así, después de todo Bill y Tom tenían derecho a divertirse con tanto estrés, pero no así el derecho de desaparecerse como si nada, claro estaba el código "Mujeres pasan, amigos quedan", lo verdaderamente importante era otra cosa, Bill y Tom no estaban rindiendo en los ensayos y el disco no avanzaba como debería, tal vez no era netamente culpa de las chicas, pero aún así ellos necesitaban solucionar este problema que no podía pasar por alto, porque al que deberían rendir cuentas no era ni a Geo ni Gustav, si no a todo el equipo de producción y disquera que trabaja con ellos.

Así mismo se decidieron a intervenir, habían recibido una llamada de David que los impulsó a controlarlos y que volvieran a su vida "normal", y es que en realidad ya lo venían pensando hace tiempo pero como buenos amigos no estimaban correcto ser tan dictatoriales con sus vidas, aunque los Kaulitz fueran los menores de la banda tenían los mismos derechos que ellos, y el detalle de que ya no tenían 17 años para usar el libertinaje como regla en sus vidas.

Tom y Bill; Dos polos opuestos... estrés y relajación... dos almas gemelas separadas solamente por sus destinos.

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Eran alrededor de las 9 de la noche, veía de lejos el hotel y a Lourdes a mi izquierda... al ver sus manos quise romper el silencio...

- ¿Casada? -pregunté.

- ¿Qué? -sin despegar la vista de al frente.

- Si acaso estás casada, comprometida o algo... -mi seguridad del principio disminuyó gradualmente.

- ¿Lo dices por los anillos? Son de mi madre... Los de compromiso no se ponen en ese dedo...

- No lo sabía... -intenté reanudar- ¿Y tu madre...?

- Ya llegamos, recuérdalo... Mañana vendré a buscarte a las 2 en punto... -contestó y esperó a que me bajara.

- De acuerdo... cuídate Lourdes... -salí del auto y me quedé parada, esperé a un gesto o algo de su parte... Nada, sólo encendió el motor y se fue. ¿Qué quedaba? subí las escaleras sin más y me dirigí a mi habitación.

Definitivamente caerle bien a Lourdes no es una tarea sencilla, pero ¿Por qué me interesa tanto caerle bien? No todos tienen la facilidad de confiarle ciertas cosas a los demás... No tengo por qué culparla... A propósito, qué pasará con el baile.. ¿Quién es esa nueva directora? Mañana debo ir a... No, espera... Mañana no puedo... Pero y si me escapo, Dios, necesito saber de mis chicos... Tengo que saber con quién están, tengo que hablar con Ying, debo supervisar la coreografía, debo... ¡Debo tranquilizarme!
Subía a mi piso, crucé por los pasillos, no quise molestar a Domi y Colette, seguramente dormían o estaban cansadas, paré en mi puerta, dirigí mi vista hacia abajo para buscar entre mi bolso las llaves, pero...

¡Sorpresa!...






viernes, 18 de marzo de 2011

Capítulo 17 - "Caíste"


- ¿Ah? -chillé sin tener entendimiento de nada.

- Acompáñame...

Lourdes desconectó su vista de mí y giró en sus talones para caminar a la puerta esperando que la siguiera, me costó asimilar ciertas cosas que estaban pasando, algo así como ¿Tan malo es todo esto? ¿Qué quieren de mí en realidad? Pensé que todo esto era más sencillo, lo que está claro es que no me convertiré en una asesina por influencia de todos estos hombres y mujeres que creen poder manipularme porque acepté su oferta, apenas termine la gala renunciaré... Un segundo, no puedo renunciar... Tyler dijo que Bill... y... ¡Santa Cachucha! Realmente estoy encadenada a todo esto.
No pasaré toda la vida recalcando la culpa que tengo de haber aceptado, pero si lo miro por otro punto de vista, en realidad todo esto valdría la pena.
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Tom miraba de forma cómica como Estefanía y Aracelly desembolsaban toda la mercadería, es que aún les faltaba tomar una ducha para hacer desvanecer toda la harina que se mantenía impregnada en sus prendas de vestir, desconocía la razón por la cual había acudido ese día a ver a la fémina, pertenecía a lo irrelevante de la situación.

- ¿Qué miras? -intrusó la parlanchina.


- Nada... -encogiéndose de hombros a la interrogante de Estefanía.


- Ah... -achicó sus ojos- ¿¡Qué miras!? -volvió a preguntar.


- ¿Qué? ¡Nada! -la insistencia estaba colmando la paciencia de Tom.


- ¿Y por qué no despegas tu vista de allá? -volteando su cabeza hacia la dirección que se refería.


Bingo, por fin Tom entendió el origen de la pregunta, de la nada se percató que no vio los enormes cristales verdosos de quien le hablaba, él sólo se concentraba en... ¿La muralla? Sí, la muralla, pues no había nadie en el sentido que apuntaban sus ojos.


- Esto no se quitará... -Aracelly salió del baño estrujando su cabello dejando caer pequeñas gotitas al suelo.


- Claro que se quitará, necesitas bañarte -se levantó- Sólo con agua no te lo sacarás de la cabeza...


- ¿Quién? -interrumpió el muchacho de aspecto rapero.


- ¿Cómo que quién? -dijo molesta Aracelly- ¡La harina en mi pelo!.


- Ah... -volvió a plasmar su vista en el punto de concentración que anteriormente miraba.


Estefanía dudó un poco de su expresión, pensó muy bien lo que iba a decir antes de lanzarlo al aire como si nada, en ese tiempo nadie emitió ningún sonido.


- ¿A qué vino esa pregunta, Tom?.


- Nada... Sólo, escuché otra cosa... -agitó su cabeza.


- Me iré a bañar... -Aracelly estaba preocupada de otro tema que claramente era mucho más importante que las palabras de Tom.


- Bien... Con Tom serviremos la comida -agregó la risueña chiquilla que miró a Tom esperando una señal de afirmación, pero nada.


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Vamos uniendo las cosas, eran casi las 3 y media de la tarde, la hora justa y correspondiente a los ensayos que acostumbraban a tener los integrantes del estudio Mtv, muchos no tenían ni la menor idea que ese día sería enteramente distinto a todos los anteriores, un rumor rondaba rebelde entre las bocas de todos, el rumor de una nueva coreógrafa, algunos ignoraban tal idea, encontraban absurdo que pudieran reemplazar a Laura, a final de todo, ella era la encargada casi por obligación del grupo, recordemos que fue un premio del concurso en Alemania y era demasiado improbable que de un día a otro ese puesto fuera sustituido como quien se cambia de ropa interior diariamente.


Se oyó la puerta, no fue precisamente la "nueva" directora, si no que Gerard quien hizo su entrada.


- ¿Tú aquí? -dijo sorprendida una muchacha.


- Si quieres reincorporarte ya es tarde, dejaste sola a Laura y no te mereces el apoyo de ninguno de nosotros -añadió desafiante un chico que se acercó a él dándole un pequeño empujón, a lo que Gerard respondió con otro.


- No vengo a bailar con ustedes... -dio un vistazo general a todos los rostros de sus ex-compañeros- ... me dan lástima, tan blandos e ingenuos.. -rió.


- ¿Qué es lo que quieres Gerard? -anunció Tiffany, una chica rubia de facciones finas.


- Supongo que ya saben lo de su directora... -dio dos pasos largos arrastrando las suelas de sus zapatos- .. es obvio, todos se enteran, son una plaga de idiotas...


- ¡Habla ya, si no quieres que te rompa la nariz! -amenazó Tiffany siendo sujetada por dos de sus compañeros.


- Bueno, no vengo a respirar más de su oxígeno, sólo quería presentarles a su nueva directora...- volteó sobre sus talones y dio una seña para que la mujer hiciera su entrada.


Nada más ni nada menos que Nicole Ramirez, la alta y delgada Nicole que sostenía sobre su hombro un bolso deportivo y llevaba un buzo gris con un moño alto sujetándole el cabello.


- ¡Hola! -saludó con su mejor sonrisa.


- Hola.. -dijeron a coro.


- Te dejo, ya hice mi parte... -Gerard echó una última ojeada al salón y salió pasando por el lado de Nicole- No lo arruines... -murmuró entre dientes al caminar cerca de ella.


- Bueno... -tiró su bolso al piso- Yo soy... Nicole Ramirez...


- Hola Nicole... -contestaron todos.


- ¡Sí! -dio una risita de nerviosismo y simpatía- Llevo muy poco tiempo en Los Ángeles y... seré su nueva directora...


- ¿Y la señorita Laura? -preguntó una niña, se veía la más joven del grupo.


- La vengo a reemplazar, corazón... -respondió tratando de controlarse al escuchar ese nombre.


- ¿Quién te contrató?


- Eh.. Chicos.. ¡A ensayar! -dando una notable indiferencia a la interrogante anteriormente formulada y acercándose a la radio.


No quedaba otra, fuera Lala o no, ellos sólo debían seguir órdenes de la directora, aunque no la conocieran ni tuvieran la suficiente confianza con ella, muchos lucían decepcionados, otros simplemente no querían bailar, esto causó un terrible llamado de atención.


- Los de atrás -paró la música- ¿Por qué no están calentando con sus compañeros?


- ¿Cómo sé yo que no eres una impostora? -dijo el mismo chico que desafió a Gerard cuando hizo su entrada.


- ¿Tengo cara de traer malas intenciones? Amo tanto el baile como ustedes... -se defendió firme.


- Pero Gerard te trajo.. -interfirió el otro chiquillo que le acompañaba apoyado en la pared.


- ¿Y eso qué tiene que ver? Que me traiga Gerard o el presidente de los Estados Unidos, da igual -proclamando autoridad.


- Ni siquiera sabemos si de verdad bailas Michelle...


- Me llamo Nicole, y si esa es su "Gran Duda" entonces déjenme darles una pequeña demostración... -caminó al equipo y programó unos botones-


[ Poner Play: http://www.youtube.com/watch?v=JX-1q_Lpzp8]


Comenzó a escucharse el retumbar de los parlantes y Nicole retiró su polerón para quedar con un peto color violeta y empezar a moverse al bit del tema escogido.


No hay que subestimar a Nicole, sus movimientos eran limpios, prolijos y bien ejecutados, tanto así que llegaba a dar gusto verla bailar, a medida que avanzaban los segundos los chicos se entusiasmaban y algunos quedaban boquiabiertos con la precisión y el trabajo de la chilena, si había alguien que podía cubrir el talento de Laura, definitivamente era Nicole, no del todo, pero si gran parte de los requisitos que esta responsabilidad exigía, nada mejor que la sangre latina de la muchacha para hacer que las inquietudes que los chicos vivían por la ausencia de su querida Directora, ahora Ex-Directora Rojas desaparecieran por unos días, por lo menos el tiempo que tomara volver a la normalidad.


[Esperar al 1:02 y pausar]


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- Escucha María Paz, voy a dejarte aquí, pero debes prometerme no despegarte de mi lado, todo lo que hagas puede ser el centro de los periódicos de mañana...


- Ok -respondía asintiendo con la cabeza.


- Así que mantén distancia de mí... -agrego Bill apagando el motor del auto.


- ¡Pero hace unos segundos me dijiste que no me despegara de ti!


- ¡Claro! Pero no... O sea, sí debes hacerlo pero no me refería a eso exactamente... Eh... -movió sus manos queriendo ejemplificar hasta rendirse.


- No entiendo... -abrió de golpe sus ojos dando a conocer su miedo e inseguridad.


- Mira... -salió del auto-.. sólo asegúrate de pasar desapercibida...


- ¿Contigo? .


- Sí -confirmó.


- Lo dices como si fuera lo más fácil del mundo ¡Bill, todo L.A. te conoce! -abrió su puerta para salir.


- Tienes razón... -suspiró- Entonces debemos regresar... -caminó de nuevo al vehículo.


- ¡No! ¡Espera! -le tomó el brazo- ¡Ok, discreción! Juro pasar desapercibida.


- No Pazhy, no quiero ponerte en riesgo como lo hice con...


- ¡Anda, Bill! -le interrumpió antes de dejarlo terminar -¡Te juro que no correré peligro! ¡Me portaré bien!


- Pero...


- ¡Pero nada, por favor!... Hazlo por mí..-juntó las palmas.


- ¡Uff! -botó aire de golpe- Está bien, pero sólo serán 10 minutos... ¡Sólo 10 minutos María Paz! -enfatizando con fuerza.


- Sí, sí, sí -lo empujó hacia adentro para soltarlo después y dejarlo adelante- Yo te seguiré... -susurró y retrocedió unos pasos -¡Haz como que no existo!


- Esta niña... -la miró hacia atrás.


- ¡Mirada adelante capitán! -movió sus brazos. Bill rió.


- Sólo serán 10 minutos... Espero... -culminó y llegó a la recepción.


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- Tom, ¿Confías fácilmente en las personas? -Estefanía sacaba los cubiertos del cajón para ser repartidos.


- No, o... En realidad depende.


- ¿De qué depende?.


- De la persona, lógicamente -se dejó caer en el sofá.


- ¿En mí, podrías confiar? -dejó de poner la mesa y procedió a acercarse.


- Eso creo... pero tú... eres familiar de Ara, así que, tan extraña... No eres...-se enredó con la lengua- Digo... Ah, bueno.. tú entiendes...


- Sí, entiendo... Aunque no siempre tengo un lado loco y todo eso que la mayoría de la gente piensa... -se sentó a su lado.


- Comprendo... eso es bueno, siempre digo que la vida debes disfrutarla y todo eso... -rascó su cabeza.


- ¿Si te pregunto algo... me responderías con la verdad? -manifestó pegando su mirada en él.


- Sí, eso espero... -movió los ojos.


- Pero antes necesito que me mires... -afirmó seria, casi como si no fuera ella.


- ¿Para qué? -hizo caso a la petición pero aún sentía curiosidad por saber qué tenía entre manos, el asunto ya lo estaba empezando a incomodar un poco.


- Si tú me lo dices, yo prometo no contárselo a nadie, ni siquiera a mi prima... -sus ojos pasaron de un verde normal a un tono casi blanco.


- ¿Qué cosa? -Tom desbordaba miedo hasta por los poros, sentía que se le helaba la cabeza, más aún con esos penetrantes ojos que lo intimidaban y lo hacían sentir pequeño y diminuto.


- Primero necesito tu promesa de sinceridad... Esto significaría mucho, podría cambiar muchas cosas... No sé si entiendas la seriedad del asunto...


- AJubiugs -y era de esperarse, Tom suele quedarse en blanco y pronunciar palabras que no tienen ningún significado cuando no puede más del nerviosismo, este era uno de esos momentos.


- ¿Lo prometes? -mostró su mano.


- Es-Estef-anía... -la voz le tiritaba.


- ¿Lo prometes, Tom? ¿Sí o no? .


- Ssssss-sí.. -tragó saliva, podía sentir como el corazón se le salía en cualquier momento.


- Te introduciré un poco... Es sobre amor... -aunque tratara de alargar y hacer más cómoda la conversación Estefanía seguía seria, y eso era lo que atormentaba a Tom.


- ¿Amor? -el frío se le bajó bruscamente a las manos, ya no podía sentirlas.


- Sí, amor...


- ¿Y qué cosa de amor? -la parálisis no se detenía, ahora iba por sus piernas.


- Necesito saber si tú... -los silencios que hacía Estefanía eran un suplicio tortuoso para Tom que ya comenzaba a tomar un aspecto casi moribundo al tratar de indagar lo que quería decirle -bueno, no sé como preguntártelo... -Tom estaba en el límite de todo, sentía que caería desmayado por la presión en cualquier momento...- si acaso tú sientes...


- ¡Estefanía, Estefanía! -la interrumpió como un relámpago- ¡Por favor no! No me digas eso, no me lo digas, ¡Me vas a asesinar! Además tu prima está a pocos pasos de aquí, quizás escuchó todo y.... y.... -tomó una bocanada inmensa de aire.


- ¿Ah? -levantó sus cejas formando un arco asimétrico.


- Yo sé que mi fama de mujeriego me persigue y sé que soy un estúpido que se deja guiar por los impulsos, soy muy débil en ese sentido, ¡Por favor no lo hagas!.


- ¿¡Qué carajo!? -acentuó sorprendida.


- No siento nada por ti, y si te enamoraste de mí, lo siento, por favor, pero amo a Aracelly, ¡La amo, estoy enamorado de ella!


- Wow... -calló por unos minutos y después soltó una risa incontrolable-


- ¿De qué te ríes? -Tom aún conservaba su cara de terror.


- ¿Por qué creíste que yo... y tú? ¡Jajajajajajajajá! -tapó su boca para intentar calmarse de los espasmos que le provocaba la situación absurda que estaba viviendo.


- ¿Qué? ¿No era eso? -la cara aterrorizada de Tom pasó a ser de una duda irrevocable.


- ¡No! ¿Cómo se te puede ocurrir semejante cosa? -decía entre carcajadas.


- ¿Entonces?


- No importa, ya sé lo que quería saber... -sonrió luchando contra su aún intacto alborozo y calmándose.


- ¿Qué? ¿Cómo que ya sabes?


- Ah, Tom ¡Relájate! Cambia tu rostro, en serio... -le dio una palmada en la espalda.


- Eh... sí... tienes razón... -decidió no hablar más y tratar de olvidar la embarazosa escena que había ocurrido unos segundos atrás, ahora su cara se pintaba de un rojo intenso que tapó con un cojín del sillón.


- Ahí viene... -se paró y fue en busca de Aracelly - ¿Y.. salió la harina?


- ¡Sí! Gracias al cielo... -sonrió alegremente.


- Ahora yo tomaré una ducha... -entrando a su alcoba- ¡Ah! -retrocede- ¡No coman sin mí!


- ¡Claro que no! -gritó Aracelly.


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Que si acaso me daba un poco de miedo estar entre tanto policía e integrante del FBI, sí me asustaba, sólo un poco.

Lourdes me condujo a una sala llena de computadoras y pantallas gigantes, todos se concentraban en escribir fórmulas extrañas que no entendía en absoluto. Claro, no pueden pedirle tanto a una estudiante de medicina, con suerte sé las fórmulas complejas de la genética, y con esto de congelar mi año... ¡Ah! Al grano, no estamos en Alemania ni en la universidad...


- Traje a la niña... -le anunció Lourdes a un hombre que manejaba una máquina con muchos botones y miraba a una pantalla, bueno, sólo hasta que volteó para escanearme detenidamente, ya estaba acostumbrada a que lo hicieran, uno más, uno menos.


- Así veo -se levantó. El sujeto tenía una cara muy larga y delgada, su cabello era rizado y tenía un estilo un tanto "De Hollywood" -Sam Peterson, a sus servicios querido Diamante- estrechó mi mano.


- ¿Diamante? -espero que haya sido un cumplido.


- Sam, los datos... -impuso la mujer de mi lado.


- En un segundo -se sentó y giró la silla para empezar a teclear algo en su computadora y proyectarlo en la pantalla. Lourdes y Sam lo miraban detalladamente como obsesionados por tanta letra y códigos que yo consideraba incoherentes, o tal vez era demasiado ignorante para entender todo lo que el mensaje contenía.


- Eh.. Disculpe -le dije a Lourdes- Pero... ¿Qué rol cumple él en lo que respecta a mí? -pronuncié en voz baja-


- Ambos somos tus tutores, Sam es especialista en tecnología y computación, será el encargado de protegerte de los medios...


- ¿Cómo eso? -pregunté curiosa.


- Cuando los medios quieran filtrar información falsa de ti, él intervendrá para que toda esa información desparezca y será propietario de todas tus cuentas de redes sociales.


- ¿Qué? ¿Hasta de Facebook?


- Dije todo... -reiteró Lourdes.


- Pero él no sabe mi contraseña...


- No necesita saberla, por algo trabaja para el FBI... -afirmó.


- ¿Es un hacker?


- En realidad no, sólo sé los principales códigos que inventó Mark Zuckerberg en seguridad de su red social, que por cierto, son bastante básicos... -dijo Sam sin despegarse de su computadora.


- ¿Llamas al creador del Facebook un hombre básico? -me sorprendí.


- No, su seguridad es básica.


- Ah... -me sentía como un bicho raro entre tantos genios, yo que me creía la gran cosa por estudiar medicina...


- Bingo... -victorió Sam.


- Bien hecho -Lourdes tomó su libreta y comenzó a escribir.


- ¿Qué pasó? -me interpuse.


- Aquí está tu primera tarea... -me dijo ella aún escribiendo.


- Yo sólo veo... números... y... ¿Fotos? ¿Pero eso qué tiene que ver? -traté de descifrarlo pero fallé, y no quería lanzar palabras para que se burlaran.


- Yo veo una gran responsabilidad -dijo Sam con una sonrisa alentadora hacia mí. Sí, este tipo sin duda es mucho menos frío que Lourdes, o probablemente yo le caigo mal a ella.


De pronto sentí como si el aire que absorbían mis pulmones se fuera a mi estómago y cabeza, me sentía mareada y con muchas náuseas... La misma sensación que viví el otro día, sentía una necesidad enorme de tomar o comer algo.


- ¿Dónde está el baño? -pregunté sin importarme si era apropiado o no para el momento.


- Por allá -dijo Sam llevándome hasta la puerta y señalándome con su mano.


- Gracias... No tardaré... -espero que mi cara no haya delatado lo que pasaba dentro de mí.


- Es adorable... -se sentó nuevamente a escuchar lo que su compañera tenía que decir, sin embargo, Lourdes no dijo nada.


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Después de largos minutos nadando y bajo el Sol a Dominique le pareció bastante raro que Colette no regresara, no se dio cuenta hasta que vio que la piscina estaba casi vacía y el Sol comenzaba a esconderse. Tomó su toalla por el hombro y entró al edificio para solicitar el ascensor y dirigirse a la suite de Colette, como esperaba ella estaba ahí, pero no entendía por qué.

- ¿Sucede algo? -entró a la habitación y dejó su toalla en el colgador de la terraza.

- Nada, sólo me quedé dormida... -decía sin mucho ánimo.

- ¿Hace cuánto despertaste?

- Ni idea... No tengo idea del tiempo -dijo Colette como en un estado de trance.

- Son las 6: 45 de la tarde -revisando su celular.

- ¿Tanto ha pasado?

- Sí... -aunque Domi intentara fingir su molestia era casi imposible evitar las pocas palabras gentiles que podían salir en ese momento de su boca.

- ¿Cómo estuvo tu nado? -preguntó para no cortar el hilo de la charla.

- Bien -esa maldita frase gatilló aún más el estado indiferente y a la vez curioso que experimentaba Dominique.

- ¿Estaba bien el agua?

- Ajá.

- Mmm... ¿Tomaste Sol? -Domi volvió a responder positivamente con la cabeza -¿Qué te pasa? -ya no había nada que ocultar, la francesa no podía estar más segura del estado de su amiga.

- Nada, estoy cansada... el agua me da hambre y... sueño... -tomó sus cosas para salir y dar una corta despedida desde el umbral de la puerta.

En nada ayudó, en nada concretó...