
- ¿Hola? ¿Estás bien...? -desde el otro lado de la puerta escuchaba mientras limpiaba mi mentón con un pedazo de papel higiénico amontonado, ya que con la desesperación no tuve tiempo para doblar adecuadamente. Falso, era la misma frase, pero dicha en otra ocasión, un pequeño playback de lo que fue mi asistencia al lavabo.
- Laura... -agitaba su mano insistentemente delante mis ojos vacíos.
- Lo siento Lourdes, estaba acordándome de algo...
- Así veo, te debo ir a dejar... -Lourdes traía puesta una chaqueta larga color azul marino y botones grandes, en sus manos se podían divisar 3 anillos, lo cual me daba a pensar que tal vez estaba casada o comprometida. Bien, un tema con el cual pueda intentar ganarme su confianza.
- ¿A dónde? -perdí tanto la concentración en observarla que se me olvidó por completo lo que me había dicho.
- A tu hotel, es tarde ya...
- Ah, sí... -me levanté, encajé mi polerón y me acomodé el pelo.
- ¿Estás mejor? -dijo mientras abría una gran puerta de vidrio transparente.
- ¿Mejor? Eh... sí -respondí aunque no supiera de lo que me estaba preguntando.
- Después de ir al baño te quedaste dormida en el suelo, así que tuvimos que entrar y llevarte a enfermería...
- ¿¡De verdad!? - Ahora entiendo por qué el sonido de la puerta era lo único que tenía en la mente.
- Sí, nos dijeron que podía tratarse de insomnio, así que con Sam decidimos ignorar el permiso de privacidad que deberíamos haberte pedido antes de entrar a tus redes sociales -esta vez se detuvo para pedir al ascensor.
- Ah, no importa...
- Mañana empezaremos con el trabajo de lleno. -dio un paso invitándome a avanzar e introducirme adentro del elevador.
- Ok...
- Y el Miércoles te llevaremos al médico...
- El Mier.... ¡No puedo! ¡Tengo que ir donde la doctora Tornau!
- Lo sabemos, por eso nosotros te llevaremos -sostuvo sin inmutarse.
- ¿Cómo lo saben?
- Tus archivos... -concluyó, como si esa palabra me hiciera entender todo.
- Ah... Wow... A veces me asustan con sus juegos psicópatas...
Lourdes prefirió no contestarme y salir del elevador a paso firme, sus tacos se hacían sonar por todo el lugar, por fin conocí la recepción... Ya me sentía traficante por entrar por el garage.
El auto de Lourdes estaba justo al lado del jardín principal, al frente de un adhesivo que contenía la palabra "Reservado", detrás de las enormes letras "F.B.I"
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Los 10 minutos jamás fueron 10 minutos, en realidad fueron menos que 5... Ni el entusiasmo de María Paz junto con la "autoridad" de Bill fueron suficientes, así lo recordaban ambos en casa a las 7: 48 Pm.
- ¿Y viste como me miró cuando le dije mi nombre?
- Pazhy, olvidemos eso... ¿No quieres pedir pizza?
- ¡Pero es que me molesta tanto que no tengan mi nombre registrado!
- Son humanos, pueden equivocarse...
- Bill ¡Estoy en el grupo! ¡Deben tenerme! ¿Cómo lo haré cuando tenga que ir a los ensayos oficialmente? -la almohada que ocupaba de respaldo voló por los aires.
- Entonces ahí deberán actualizarlo... -el joven tomó convencido el teléfono para pedir la pizza.
- ¡Yo sólo quería conocer el lugar! -gritó.
- Shhhh, ¿Puedes guardar tu emoción para después?
- ¡No! -gruñó y entró a la habitación de su amigo que no despegaba el teléfono de su oído.
- Deberías...
- ¡Cállate! -aún de una pieza a otra seguía la disputa.
***
- ¿Oíste eso?
- No... -Gustav sostuvo sus dos baquetas y se retiró los audífonos de las orejas.
- Parece que llegaron... -Georg desenchufó su bajo y lo guardó en el estuche para ir a saludar.
- ¿Es mi idea o pelean más que Bill con su novia?
- ¿No es ella?
- No, esa voz es de María Paz...
- Wow, pensé que era su novia... -se sorprendió Geo.
- No me extrañaría que en un tiempo más fuera así.
- ¿Quien te quiere te aporrea? -preguntó con tono humorístico.
- ¿Tú peleas con Domi? -la cara del bajista se desfiguró, como si el nombre "Dominique" se le hubiese olvidado.
- En realidad, ni siquiera hablo con Domi actualmente...
- ¿Y eso por qué? - Georg se encogió de hombros en respuesta de la interrogante - Deberías hablar con ella...
- Mmm.. debería hablar con ella... -reiteró como intentando convencerse a sí mismo que era buena idea.
- Vas a hablar con ella-concretó al ver la actitud floja de su compañero.
- Sí, ¡Voy a hablar con ella! -levantó su puño en señal de victoria.
- Pero ahora no... -le cubrió la mano- Ahora debemos ir con Bill...
- Sí, ¡Debemos ir con Bill! -sin bajar el tono de entusiasmo.
- Geo, ya basta...
- Sí ¡Ya bas.... Ok Gustav... -suspiró.
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El almuerzo concurrió de forma normal, o así estimaron los presentes que ahora disfrutaban de una pelicula en la sala de estar, bueno... Ara y Tom la disfrutaban.
- ¿Dónde vas? -preguntó su prima.
- Voy a ver si está lloviendo...
- Estefanía, quédate aquí... Aún no termina la pelicula -añadió Tom.
- Necesito tomar aire, creo que algunas personas absorben mucho con tanto intercambio de saliva... -los demás rieron, pero a Estefanía no le hizo ninguna gracia, no tenía nada de gracioso el estar sola mientras tu prima disfrutaba de lo lindo que es el amor... -Después me comentan el final- cerró la puerta.
- ¿Qué le pasó? -mirando a Tom - ¿Le dijiste algo? ¿Una de tus bromas sarcásticas? -le golpeó el hombro.
- ¡Auch! ¡No, no hice nada!
- ¿Entonces qué hice yo?
- ¡Nada! ¡Déjala! Quizás necesita un tiempo a solas...
- Pero es mi prima... -dijo bajando la cabeza.
- Pero no es de tu propiedad -le acarició el pelo, nada ayudó... -Yo sí.. -levantó las cejas.
- ¡Tom! -sonrió y le golpeó nuevamente el hombro.
- ¡Sin golpes! -le tomó la mano y se la escondió por atrás de él, quedando en una posición de abrazo.
- Tú te mereces una buena paliza... -alegó.
- No, tú sabes que no es así -sonrió de forma angelical.
- ¿Y por qué no?
- Porque soy demasiado guapo, una paliza arruinaría mi rostro y todo mi hermoso cuerpo...
- Este hombre y su ego... -se soltó y cruzó los brazos.
- Esta mujer y su enojo sensible... -le besó la mejilla.
- Este hombre... este hombre... - y lo besó en los labios suavemente.
"Somos llamados a ser lo que queremos, somos seres que dependen del amor, ya sea propio o dependiente de una persona, el corazón nos pide y nosotros servimos... no obstante, hay veces que somos lo que podemos.. y no lo que queremos"
Píntame un mundo de alegría, y te daré el corazón... sin importar si de ti me enamoro o no... Haz de él lo que quieras, es tuyo.
***
Fría, fría como la noche... La noche sólo es tibia si así la sentimos, subjetividad, generosa subjetividad ¿Por qué todo tiene que ver con el amor? ¿Por qué la gente mata, muere y vive por ello? ¿Por qué tenemos esa necesidad de no sentirnos solos? Ni con nuestra más hermosa sonrisa lo podemos esconder, Estefanía comenzaba a experimentarlo... su lección, su vientre liviano lleno de alas por dentro, el veneno pegado a la garganta, el martillo en la frente y un corazón que exigía libertad para amar.
No quería estar sola, pero no quería llorar. ¿Qué es lo que deseaba? Deseaba que lo que le estaba pasando no fuera dañino, no fuera letal... Quería descubrir por qué todo había cambiado, necesitaba destapar su realidad.
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- ¡Hola! -saludaba animoso Geo a su delgado amigo.
- Hola Geo, Hola Gus... -Bill se dejó caer en el sofá apoyando su frente con las manos.
- ¿Qué sucede? -curioseó Gustav.
- Nada... Creo que Pazhy se enojó por lo de hoy y... eso.
- Al parecer no estás muy acostumbrado a las peleas...
- ¿Ah?
- Que tú con Lala no pelean casi nada...
- Y pensamos que estabas peleando con ella en vez de Pazhy... -agregó Geo.
- ¿Qué están tratando de decirme?- Bill cambió su rostro a uno lleno de intriga.
- Nada... -dijeron al mismo tiempo.
- ¡A mí no me gusta ella! Y no digan el nombre de Lala tan fuerte...
- Estás estresado... -afirmó el baterista como si se tratara de un diagnóstico.
- Es lo menos que podría deducir...
- ¿Y Tom dónde está? -preguntó el muchacho de pelo largo.
- Debe estar con Ara, no sé... Y no me importa.
- Supongo que te importa la reunión que habrá mañana.. -dijo Gustav.
- ¿Qué reunión? -Bill parecía mareado con tanta información.
- La con los dirigentes de la producción...
- ¿Cuál?
- Bill, tenemos que grabar un videoclip. ¡Recuerda que somos Tokio Hotel aún! -regañó el miembro mayor de la banda.
- ¡Ah! ¡Maldita fama! -golpeó la pared y caminó, recordó que María Paz se encontraba en su habitación y cambió el rumbo hacia la de Tom dando un fuerte portazo.
- ¿Estará bien?
- Espero Gustav, espero...
Era evidente que el lazo de amistad que unía a Georg y Gustav con los Kaulitz se veía muy degradado por la aparición de esas mujeres, pero ellos no lo tomaban tan así, después de todo Bill y Tom tenían derecho a divertirse con tanto estrés, pero no así el derecho de desaparecerse como si nada, claro estaba el código "Mujeres pasan, amigos quedan", lo verdaderamente importante era otra cosa, Bill y Tom no estaban rindiendo en los ensayos y el disco no avanzaba como debería, tal vez no era netamente culpa de las chicas, pero aún así ellos necesitaban solucionar este problema que no podía pasar por alto, porque al que deberían rendir cuentas no era ni a Geo ni Gustav, si no a todo el equipo de producción y disquera que trabaja con ellos.
Así mismo se decidieron a intervenir, habían recibido una llamada de David que los impulsó a controlarlos y que volvieran a su vida "normal", y es que en realidad ya lo venían pensando hace tiempo pero como buenos amigos no estimaban correcto ser tan dictatoriales con sus vidas, aunque los Kaulitz fueran los menores de la banda tenían los mismos derechos que ellos, y el detalle de que ya no tenían 17 años para usar el libertinaje como regla en sus vidas.
Tom y Bill; Dos polos opuestos... estrés y relajación... dos almas gemelas separadas solamente por sus destinos.
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Eran alrededor de las 9 de la noche, veía de lejos el hotel y a Lourdes a mi izquierda... al ver sus manos quise romper el silencio...
- ¿Casada? -pregunté.
- ¿Qué? -sin despegar la vista de al frente.
- Si acaso estás casada, comprometida o algo... -mi seguridad del principio disminuyó gradualmente.
- ¿Lo dices por los anillos? Son de mi madre... Los de compromiso no se ponen en ese dedo...
- No lo sabía... -intenté reanudar- ¿Y tu madre...?
- Ya llegamos, recuérdalo... Mañana vendré a buscarte a las 2 en punto... -contestó y esperó a que me bajara.
- De acuerdo... cuídate Lourdes... -salí del auto y me quedé parada, esperé a un gesto o algo de su parte... Nada, sólo encendió el motor y se fue. ¿Qué quedaba? subí las escaleras sin más y me dirigí a mi habitación.
Definitivamente caerle bien a Lourdes no es una tarea sencilla, pero ¿Por qué me interesa tanto caerle bien? No todos tienen la facilidad de confiarle ciertas cosas a los demás... No tengo por qué culparla... A propósito, qué pasará con el baile.. ¿Quién es esa nueva directora? Mañana debo ir a... No, espera... Mañana no puedo... Pero y si me escapo, Dios, necesito saber de mis chicos... Tengo que saber con quién están, tengo que hablar con Ying, debo supervisar la coreografía, debo... ¡Debo tranquilizarme!
Subía a mi piso, crucé por los pasillos, no quise molestar a Domi y Colette, seguramente dormían o estaban cansadas, paré en mi puerta, dirigí mi vista hacia abajo para buscar entre mi bolso las llaves, pero...
¡Sorpresa!...
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