sábado, 9 de abril de 2011

Capítulo 19 - Malos presentimientos


- ¿Estefanía? ¿Qué te pasa? ¿Por qué estás aquí, tirada en el suelo... -traté de buscar la frase correcta- tan.... ajena a tu personalidad?

- Ara está con Tom en el departamento y probablemente él no vuelva a su casa esta noche.

Los brillantes ojos y la cálida mirada que proyectaba Estefanía era más que suficiente para entender la razón que la acongojaba, a nadie le gusta sobrar en un lugar... Pero ¿Por qué a ella le afectaba tanto?.

- Entiendo... -giré la llave con cuidado y abrí la puerta esperando que en ese lápsus de dejar mi bolso en el suelo se me ocurriera algo- Ven, entra... no te quedarás afuera.

- En realidad vine para hablar con Joe...

- ¿Con Joe? -me extrañé- Entonces deberías ir a su habitación en lugar de la mía ¿No crees?

- No sé donde está... -la cara de Estefanía tomaba un aspecto tan frágil e ingenuo que era imposible regañarla aunque fueran las 11 de la noche.

- Debe estar durmiendo -dije con una sonrisa tratando de dejarla satisfecha con mi respuesta.

- Ah.. -pegó su mirada a la alfombra.

- No quiero ser imprudente pero. ¿Qué querías hablar con él?

- Cosas -tomó aire- sin importancia... -me detuve a pensar un poco antes de responderle.

- Si fuera sin importancia no habrías venido tan tarde, arriesgándote a la noticia de que él no se encontrara despierto.

- Supongo- dijo siendo fiel a su desánimo.

- Le hablarás mañana -sonreí- Ahora entra, necesitas descansar.

- No te preocupes, regresaré con Ara -antes que pudiera perderla de vista la detuve de la muñeca.

- ¿Y arriesgarme que te pase algo en el camino? No, ¡Te quedas aquí! -dije en un tono que combinaba regaño y simpatía para que no pensara que estaba enojada y eso la pusiera peor. Claro, ya era raro que no me hablara cada 5 segundos y diera pequeños saltitos que pusieran en evidencia su galopante felicidad, no podía quedarme de brazos cruzados viendo como su alegría se degradaba frente a mis ojos.

- Gracias...- fue entonces cuando soltó una tímida sonrisa.

Al interior de mi alcoba todo fue un poco más tranquilo, la invité a que conversáramos y me confiara que es lo que le ocurría, lo cual se me hizo difícil, pues yo debía persuadir cada situación para que pudiera confirmarla y así obtener un poco de información importante. Se veía insegura y con un pequeño extracto de aquello que llaman miedo. ¿Miedo a qué?

- Al parecer te agradó bastante Joseph... -dije mientras me cepillaba el cabello.

- Sí, es buena persona.

- ¿Sólo buena persona?- interrumpí al momento de procesar su respuesta.

- ¿A qué te refieres? -levantó la cara para mirarme.

- ¿No lo encuentras guapo?

- Ah, sí... Pero sólo amigos.

- Así empieza todo -traté de darle ánimo.

- Eso dicen...

- Por como lo dices... Creo que te gusta... -añadí.

- ¿Joe? No... claro que no.

- Yo pienso que, claro que sí.

- No- reiteró esta vez con más seriedad.

- Vamos, ¿Qué tiene de malo que te guste?

- Él me dijo que ya había alguien en su corazón... -dijo con un tono más bajo del que tenía anteriormente.

- Ah... Y ¿Sabes quién es? ¿Te lo dijo?- la conversación empezó a tornarse interesante, por alguna razón que desconozco.

- No, pero me dijo que estaba luchando contra sus sentimientos...

- Entonces no le gusta tanto esa niña... -concluí.

- Yo pienso que le gusta mucho, pero su amor no debe ser correspondido.

- ¿Cómo?-de un momento a otro la inseguridad de Estefanía se pasó a mi cuerpo junto con una curiosidad casi de otro mundo.

- No sé, tal vez ella tenga novio o no le guste simplemente...

- Pero... Joe no es de muchas amigas, es decir... Su trabajo no lo deja relacionarse con mucha gente anexa.

- Mencionó algo de "Sentimientos fugaces" pero no sé a que se refirió con eso... -Estefanía tomó impulso y se recostó en el colchón.

- Sentimien.... -un escalofrío paranoico me recorrió toda la columna vertebral impidiéndome terminar la idea- Que raro...

- Pero ya no interesa...-esperó un tiempo para continuar- ¿Y tú?

- ¿Yo qué? -como siempre en las nubes o en alguna parte de la galaxia.

- ¿Has visto a Bill?

- Bill... -guardé silencio para procesar bien la información- Buena pregunta, Mmmm... no lo he visto desde el problema con... -me costó terminar- Joseph...

- ¿Problema? ¿Cuál problema? -se enderezó y abrió los ojos.

- Nada, Joe estaba ayudándome con algo y llegó Bill malinterpretando los hechos, creo que no se llevaron bien...

- ¿Bill siente celos de Joe? -su voz volvió a ser normal, pero con un toque de curiosidad y mucha atención.

- ¡No! Bueno, en realidad no lo sé...

- ¡Bill piensa que la niña que quiere Joe eres tú! -mordió sus uñas.

- No creo que Bill sepa esa historia...

- ¡Bill está celoso! ¡Hay que decirle que tú no eres la niña! -ya parecía una escena teatral.

- Shhh... -tapé su boca- La gente duerme...

- Lo siento...

- Mira, haremos todo eso pero mañana... Por ahora debemos dormir.

- Sí, tienes razón.

Así concluyó el encuentro bohemio. Antes de dormir comencé a reflexionar... Estefanía tiene razón, no he hablado con Bill los últimos días, ¿Será que mi nueva vida cotidiana no me dejará tiempo para él? Aún no le tomo el ritmo a todo, es más, ni siquiera asimilo bien todo lo que pasa, ¿De verdad fui a esa oficina y hablé con esas personas? ¿Acabo de hacer un pacto con Tyler Woods? ¿Trabajaré para él impulsada por el miedo y el chantaje?.
De tanta respuesta no tuve más que juntar los ojos hasta la mañana siguiente.
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Eran las 12 Pm. Bastante tarde para quien tenía planes en el día pero algo normal para alguien como Bill, quien sólo deseaba escapar del asqueroso final que había tenido el día anterior, aparte de estar durmiendo en la cama de su hermano el miedo se apoderaba de lo que habría hecho María Paz en su habitación a causa de su enojo, no era gran cosa pero Bill es demasiado aplicado con sus pertenencias y podría ser llevado de urgencia si alguna de sus chaquetas de cuero había sido víctima de la furia de Pazhy.

- No quiero levantarme, no quiero... -miraba al techo mientras refregaba su cara con las manos- tengo el presentimiento que hoy será peor que ayer...-dio una vuelta en el colchón y contó mentalmente hasta 3 para destaparse y colocar sus pies en el piso.

- Yo tampoco...- dijo una voz proveniente del mismo cuarto.

Bill dejó atrás el sueño que aún contenía y dio un salto que hizo acelerar su corazón.

- ¿Qué haces aquí? -preguntó al destapar el otro lado de la cama.

- ¿Cómo que qué hago aquí? Esta es mi cama.

- Pero Tom... ¿No que estabas con Ara?

- Sí, lo estaba... -dio un bostezo.

- ¿Y por qué volviste?- sonó más a una molestia que a una simple pregunta.

- Vaya... Ahora me regañan porque vuelvo a casa- rió despacio.

- Espera... ¿A qué hora llegaste?

- Hace dos horas... Ara debía salir a visitar a tu novia, dijo que probablemente Estefanía estaba con ella.

- ¿Y por qué?- ni Bill sabía en qué orden preguntar lo que le había dicho su hermano.

- No sé, ayer se fue de la nada...-se encogió de hombros.

- ¿Lala?

- No, Estefanía... -se estiró- A propósito, ¿Hace cuánto no la ves?

- ¿A Estefanía?

- ¡No imbécil, a Lala!- dijo sorprendido por la poca comprensión que tenía su gemelo ese día.

- Eh... hace... -golpeó su frente- Tom, no lo recuerdo.

- Eso es grave... -volvió a taparse con las sábanas-

- ¡Tom, no recuerdo que fue lo último que pasó con ella!- lo destapó nuevamente para llamar su atención.

- ¡Ah!, no exageres enano, no pasaron 3 años.

- Tengo que ir a verla..- dijo decidido.

- Un momento... ¿Y Pazhy?- se sentó en el colchón.

- ¡Pazhy! ¡Casi lo olvido! -se apoyó en el umbral de la puerta.

- No la dejarás aquí ¿Verdad? No estoy para aguantar caprichos de niñas mimadas, además no es de mi responsabilidad- se cruzó de brazos.

- ¡Hablas de ella como si fuera un objeto! -alegó con un tono protestante.

- ¿Sabes algo? No debería hablar de ella, porque no me interesa ni tampoco me agrada, así que por favor no la dejes aquí...

- Te va a escuchar- advirtió.

- ¡Al diablo, Bill! ¡Primero esconderle a Lala, después tratar de ser cínico con ella y fingir que estoy enormemente feliz porque la trajiste y debo ser resguardado con las cosas que solía hacer antes en MI casa!.

- ¡También están Gustav y Georg!- interfirió a la defensiva.

- Sí, pero ¿Sabes qué? ¡Son nuestros amigos y aparte son hombres!

- ¿Estás siendo machista?

- Bill, deja ya de usar la mentira para agradarle a ella, si de verdad piensas que vale la pena todo ese tiempo que fueron amigos de la infancia ¡No le ocultes algo tan importante como tu relación sentimental!

- No necesito que alguien como tú venga a decirme qué cosas hacer.

- Si no te lo digo yo ¿Quién lo hará?

- Da igual, pienso que hablas solamente por hablar-intentando calmarse.

- Dime una cosa, ¿Te avergüenzas de ella?

- ¿De quién?

- ¡De tu novia!- la paciencia era imposible de recuperar para Tom.

- ¡No es mi novia!- devolvió con un grito.

- ¡Al carajo Bill, no puedes ser más poco hombre!

- ¡Tú fuiste así por mucho tiempo y jamás te recriminé nada!

- Está bien, haz lo que quieras- ya rendido y sabiendo que la discusión no llevaría a nada.

- ¡Bien!- Bill salió de la habitación dando un portazo.

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Hotel Phoenix

El pasillo que acostumbraba a transitar tomaba otro ambiente, esta vez lo compartía con Estefanía, y en esta ocasión mis pretensiones no eran insistir por alguna de mis ideas desfasadas o arriesgadas, en realidad no sé qué haría al momento de dejarla ahí, sólo tenía en mi mente cumplir su deseo: "Hablar con Joe"

Crucé los dedos para que estuviese ahí y no me hiciera cargar más con la inquietud que poseía Estefanía y su enorme anhelo de entablar una charla con él, golpeé con firmeza la puerta y esperé.

- Lala... -pronunció Estefanía como rayo.

- ¿Qué pasa?

- ¿A ti... te gusta Bill, verdad?

La miré casi con actitud prejuiciosa, no era una pregunta que me alegrara escuchar, menos de ella.

- Sí- creo que mi respuesta fue más fría de la que imaginé, le sonreí para que se tranquilizara y proseguí esforzándome por no decaer- No tienes que preocuparte por eso Estefanía... -acaricié su hombro y la puerta sonó.

- ¿Hola?- dijo un poco confundido con mi visita.

- Hola... Vengo a... -tomé la muñeca de mi acompañante- bueno, ella... Ella quiere hablar contigo.

- ¿Si? ¿De qué sería?- plasmó sus ojos en ella.

- No sé, ¿De la vida? -por un momento me sentí estúpida al pedirle a Joe que hablara de cualquier cosa con ella.

- Hola Joe... -se presenció tímidamente. Era evidente, a Estefanía le gustaba mucho.

- Hola- le besó la mejilla y me miró- ¿Cómo te fue ayer?

Quedé casi helada, ¿Es que este hombre no puede dejar de ser sobreprotector por algún minuto? ¿Ni siquiera cuando una mujer le está hablando?

- Bien... -asentí con la cabeza y agregué rápidamente antes que mi puño cobrara vida y le marcara toda el rostro- Me tengo que ir, debo salir a... comprar.... ropa.

- Ad... - fue lo último que escuché antes de correr a las escaleras.

No fue la mejor manera de despedirme pero algo tenía que hacer antes de explotar en el acto, lo que menos quiero recordar es que ahora trabajo para una banda de mafiosos norteamericanos y lo primero que hace este hombre es preguntarme sobre mi curiosa experiencia de ayer. ¿Será que el karma decidió pegarse a mí, o yo estaré siendo muy exagerada? Ni al caso, ahora debo inventar una excusa para salir y desaparecerme del hotel por lo que dure su conversación.
Salí hacia la recepción para bajar las escaleras de la entrada sintiendo un extraño presentimiento que no descubrí hasta llegar a dos cuadras más lejos...Me detuve y pensé: ¿Con qué voy a comprar si no tengo la billetera? Estos son los momentos que me gustaría tener un mazo gigante y golpearme en la cabeza.
Así como una torpe despistada tuve que regresar a mi habitación, pero no contaba con que gracias a mi "descuido" atendí a quien menos esperaba ese día.

- ¿Ara? ¿Qué haces aquí?

- Vine a buscar a Estefanía... ¿No está contigo?- no sabía si responderle sí o no, tenía la leve intuición que si respondía con la verdad ella pensaría que soy una secuestradora o que no cumplí con mi función de ética de aconsejarle que regresara a casa.

- No... digo sí, lo estaba, pero ahora está hablando con alguien.

- ¿Con quién?- aquí venía la parte difícil de responder.

- Con un... amigo.

- ¿Qué amigo?- odio esas preguntas donde debo profundizar más de lo debido.

- ¡Estará bien! Por si eso quieres saber.

- Pero ¿Con quién está? -ya me asustaba la manera en que lo preguntaba.

- ¡Con Joe!- dije al fin.

- ¿Quién es Joe?

- Ya basta, muchas preguntas.

- ¡Hey! -agarró mi hombro.

- De acuerdo, está con el niño que le gusta- dije resignada con un cartel de "soplona" en mi frente.

- ¿De verdad? -bingo, por fin bajaba su tono.

- Sí, y te recomendaría no interrumpir.

- ¡Me lo podrías haber dicho antes!- ahora sus músculos faciales lucían normales.

- No, no, créeme que no, eres peor que mamá histérica.

- Lo siento... Pero es que me preocupa, ayer estaba muy rara.

- Lo sé, así llegó aquí... -algo me hizo sentir que no debí haber dicho eso.

- ¿Y dónde irás ahora?- dijo queriendo poner un corte al tema.

- Saldré de compras... a alguna parte para distraerme...

- ¿Ya no das ensayos?

- ¡Ensayos! -recordé- ¡Tienes razón, hoy debo asistir a los ensayos!

- ¿Lo olvidaste? ¿En qué planeta estás?- rió.

- No lo sé...

Entré para recoger mi bolso y volví a evacuar el edificio con Ara a mi lado. Sinceramente a veces pienso que soy más idiota de lo que pienso, o existe la posibilidad que esos tipos me hayan drogado cuando me quedé dormida en el laboratorio, vaya, ahora me aterroriza el saber qué cosas me hicieron mientras yo dormía...

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Residencia Kaulitz.

- Buenos días, Bill.

- Hola... Eres educada... -agregó con poco ánimo.

- Oye... -se acercó para sentarse a su lado- discúlpame por lo de ayer, fue una estupidez... Eres mi amigo y te quiero mucho... -se calló esperando la respuesta de quien la escuchaba, o pensaba que la escuchaba.

- Tú también discúlpame... -tomó aire- No puedo seguir así, debo estar bien para las entrevistas futuras, para el disco que se viene, el videoclip y... ¡Ah!

- Sé que tienes una vida muy agitada y no quiero ser otra carga para ti... Las cosas ya no son como antes, ya no somos niños sin preocupaciones ni grandes responsabilidades...

Bill se mantuvo quieto y silencioso.

- Y discúlpame por ocupar tu habitación- añadió también.

- No importa... Estabas enojada, sólo espero que no te hayas desahogado en ninguna cosa de su interior.

- No, sólo arrojé un almohadón... -hizo una pausa violenta mientras Bill seguía con la cabeza agachada-... que chocó contra la mesa de noche...-Bill seguía sin inmutarse y María Paz comenzaba a tomar un tono culpable- y derramó tu delineador...

- Eso no importa, compraré otro...

- En tu chaqueta roja... -concluyó con un volumen casi inaudible. Bill tensó los músculos y apretó los labios.

- ¿En... m-mi chaqueta..?- moduló con una voz aterrorizada.

- ¡Bill, no fue mi intensión, te lo prometo!- comenzó a mover las manos y rascar su cabeza tratando de encontrar palabras por su falta.

- Mi.. chaqueta roja... -aspiró bastante aire por la nariz y lo botó por la boca.

- Bill, juro que te la pagaré, trabajaré de camarera, en un pub, ¡Donde sea!

- No, no digas eso... -rascó su nuca- está bien...

- ¿Estás seguro?- arqueó las cejas.

- Sí, son cosas que pasan... -la miró y le sonrió.

- ¡Gracias Bill!- presionó sus brazos alrededor de él y besó su mejilla cariñosamente- ¿Me acompañarás a mi primer ensayo?

- ¿Ensayo? ¡Es verdad! Hoy comienzas con eso... -la voz de Bill sonaba más a sorpresa que a entusiasmo.

- ¡Sí! ¿No es emocionante? -se paró fugazmente dando brincos hasta llegar al baño con su maleta entera- ¡Ya quiero conocerlos! -gritó desde adentro.

- Espero que ellos también quieran conocerte... -se dijo a sí mismo mientras pensaba cómo explicarle la situación a quién no veía hace días y quien seguramente desearía aquella famosa explicación.

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Estudio Mtv: Recepción

- ¿Emocionada?- interrogó con misterio.

- Algo... Más bien me invade la curiosidad... -respondí.

- ¿Curiosidad por qué?

- Dicen que hay una nueva "reemplazante"- hice comillas con mis dedos.

- ¡Pues debe saber que su trabajo ya terminó y que la reina llegó con todas las ganas de seguir bailando!- Ara me dio un codazo de aliento, o eso creo.

- Quisiera decirlo como tú.

- ¿Por qué no puedes? ¿Aún tienes problemas por lo de tus músculos?

- No, no es eso... Es que, tengo un mal presentimiento- pestañeé con fuerza.

- ¡Pamplinas! ¡Debes pasarlo genial y recuperar tu puesto!- alzó sus brazos con los puños cerrados.

- Sí... En realidad con otras palabras sonaría menos soberbio.

- Sólo entra, pequeña saltamontes -tomó mi mano y dio un impulso para dejarme en el pasillo que antecedía a la sala de baile.

Tomé aire, miré mi reloj para comprobar que todo estaba bien, 1:55... 5 minutos para volver a la hermosa rutina que me llenaba el alma, 5 minutos para cumplir con lo que me había traído a Los Ángeles, sólo 5 minutos... Sentía que me concentraba más en todas las emociones que se interponían en mí que de caminar bien, el peso de mi hombro se volvió invisible, los ruidos provenientes del otro lado de la pared hacían latir fuerte mi corazón, coloqué mi mano en la puerta, cerré mis ojos y conté hasta tres, la empujé y recobré la vista.
Casi me desmayé cuando vi aquella imagen...

- ¡Miren, es la señorita Rojas! -dijo una niña y todas las miradas se posaron en mí, que estaba dura como una piedra.

Podía ver, podía escuchar pero no podía sentir nada, no sentía mis pies, ni mis brazos... Las sonrisas de todos eran evidentes, corrieron a abrazarme llenos de preguntas y de buenos deseos, todos irradiaban felicidad, todos menos una persona, aquella de la cual no podía despegar mi vista, ni ella de la mía. Aquella persona que me hizo entender mi presentimiento de allá afuera.

- Laura Rojas... -pronunció- Tu nombre tiene mucha fama por estos lugares...

- Me imagino, no tenía idea que ya había una reemplazante...

- Ya sabes como son las cosas, todo debe ser rápido y eficiente, estos chicos no pueden quedar desorientados ¿No lo crees?- no me gustaba para nada el tono con que lo decía.

- Deberían haberlo conversado conmigo antes.

- Hay otras personas con cargos superiores a ti, corazón- lamentablemente la ironía nunca fue su fuerte.

- Así veo... -sonó la puerta, lo que al principio pareció ser una excusa perfecta para detener esa incómoda conexión pasó a ser algo peor...

- ¡Hola! -dijo- ¡Lo lamento por llegar tarde! ¡Ven! ¿Por qué no entras, Bill?.

- ¿Bill? -volteé casi de golpe sin importarme el bochornoso encuentro que tuve en esos instantes con un rostro que bien conocía.

¿Qué hacía Nicole ahí... y qué hacía Bill con esa niña?
Casi terrorífico, entre la espada y la pared, es en estos minutos cuando piensas que no puede pasar nada peor y para colmo, sucede.

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2 comentarios:

  1. simplemente me encantaa enserio voy a estar esperando con ansias el otro capitulo un beso cuidate chaiito
    te pasas por el mio porfis http://siempreenmicorazn.blogspot.com

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