
domingo, 27 de febrero de 2011
Capítulo 14 - "¿Y ahora qué?"

jueves, 24 de febrero de 2011
Capítulo 13 - "Procedimientos"

Un sabor difícil de graficar, Nicole no sabía si cantar victoria o considerar su misión como un completo fracaso, odiaba que no la tomaran en serio y peor aún si Gerard tenía entre ceja y ceja su objetivo.
lunes, 21 de febrero de 2011
Capítulo 12 - "Detalles"

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Hospital Darrewl.
No hubo necesidad de que ella lo anunciara, porque antes de emitir cualquier palabra Georg la interrumpió.
- ¡Aquí estás! Ya vámonos por favor.
- Sí, un momento... adelántense... -contestó frente a la muda mujer de cabello largo y oscuro como sus ojos.
- Me llevaré a tu prima -anuncié y la tomé del brazo para avanzar por el pasillo hasta la salida.
- ¿No me dirás nada?
- ¿Qué quieres que te diga, Tom?
- ¿Hola? -sonrió.
- Hola...
- Tanto entusiasmo -se burló.
- Idiota... -golpeó su abdomen y lo abrazó.
- ¿Por qué me golpeas para luego abrazarme?
- Para ser sólo yo quien pueda sanarte -acurrucándose en el holgado polerón del muchacho.
- Eaujhf... -Lo que Tom pronunció no sonó a nada coherente, más bien no sabía que decir frente a lo que había escuchado en ese instante, sin palabras, sorprendido, estupefacto, eran las palabras que mejor lo describían.
- Abrázame...
No puedo creerlo, que me quepa en la cabeza suena casi imposible, estaba sin palabras, sin alguna respuesta, todo a causa de una simple frase, una sencilla unión de sílabas que salieron de la boca de esa mujer. Por un minuto sentí que todo se congeló, el tiempo no existía, no para mí. Ella seguía aferrada a mi pecho, siendo testigo de todas las emociones y el flujo sanguíneo que corría por mis venas y hacía latir más fuerte mi corazón, un impacto inesperado, una aguja en los pulmones que me dejó con la respiración intacta pero sin acción en mis cuerdas vocales.
Aracelly era todo, yo bien lo sabía y lo venía asegurando hace tiempo en mi subconsciente, ¿Si acaso era bueno? Eso no importaba, todas las complicaciones que experimentaba mi cuerpo en el momento que estaba conmigo no tenía la mayor importancia, simplemente porque era a causa de ella, y ella jamás será algo que yo rechace, algo de lo cual me niegue, si este era el riesgo de estar enamorado lo correría sin duda, sólo porque así podría estar a su lado por siempre, no importa la distancia, incluso no importa si ella se aburre de mí, porque yo siempre la amaría, de eso estaba seguro. Sé que no existe la perfección, pero Aracelly rompía toda esa regla, para mí ella era perfecta y lo demostraba con sus pequeños detalles que se volvían enormemente significativos para mí. La había encontrado y esta vez nada me separaría de ella, ni siquiera un estúpido desmayo, siempre la cuidaría de todo, estaba totalmente entregado a esa mujer y me desesperaba el hecho de no saber si acaso ella sentiría esto tan grande que yo siento a su persona, me encantaría leer su mente, abrir los misterios que esconde su corazón para aclarar mis dudas y poder ser feliz completamente sabiendo que ella siente lo mismo.
- Tom Kaulitz.
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Teatro de Luke
- ¿Y ahora qué?
- Pues... ¡A ensayar!
- Dios, Colette ¡Estoy cansada de ensayar! Siento que moriré en la escena y me desplomaré en un charco de sangre.
- Wow, que profunda... ¿Dónde lo leíste? -cerrando la taquilla de su mochila.
- En ninguna parte, sólo se me ocurrió.
- Espero que así como tu cerebro trabajó para elaborar esa frase trabaje también para desarrollar los actos y escenas. -apoyó la suela en la orilla de la mesa para abrochar los cordones de su zapatilla derecha.
- ¿Quién nos metió en esto? -Domi lucía verdaderamente desanimada y molesta.
- Ambas lo quisimos-haciendo la última maniobra para abrochar su calzado- Dominique está sonando tu celular... -quejándose por la desatención de su amiga al artefacto electrónico que hacía un molesto chillido dentro de su bolso.
- Ya, ya -enderezó su columna y buscó en sus pertenencias hasta elevar el vibrante móvil que aún emitía su canción contagiosa- ¿Hola?
- Vaya... ¿Quién estará llamando? -se preguntó mientras terminaba de atar los cordones de su otra zapatilla.
- Niñas. ¿Hasta cuándo voy a esperar? -gruñía Luke aplaudiendo para apurar a las dos muchachas.
- Lo lamento, pero Dominique recibió una llamada -soplando un mechón de pelo que había caído en su cara hacia atrás.
- ¡Dile que deje el romanticismo y vayamos a trabajar! ¡Quedan sólo 4 días para perfeccionarlo todo!
- Bueno Luke le diré, pero tranquilízate, no tardaremos. Te lo prometo.
- ¡Sólo háganlo! -salió disparado con los nervios de punta.
- No entiendo como nos hace trabajar un día Sábado-dirigiéndose a Dominique- Este sujeto sí que es....
- ¡Lala está en el hospital! -dijo en un hilo de voz.
- ¿¡Qué!? ¿Cómo, cuándo, por qué? ¿Qué le pasó? -se paró como de un ataque cardíaco y acorraló a su compañera para exigir una explicación.
- ¡No sé! Me acaba de llamar, dice que va camino al hotel y que venía del Hospital.
- ¿¡Cómo que no sabes, pedazo de excremento!?
- ¡Hay que ir al Hotel, Colette! -tomando sus cosas del sillón.
- ¿Y Luke?
- ¡A la mierda con ese demente! -encajó su chaleco en los brazos y salió de la sala.
- ¡Espérame! ¡Dominique! -siguiéndola llena de prendas y artefactos en sus manos.
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Estudio Mtv.
- ¿Y dónde está tu jefe?
- No pienses que es algo fácil hablar con Woods.
- ¿Me llevarás con Tyler Woods? -dijo Nicole sorprendida.
- ¿Y con quién esperabas, con el conejo de pascua?
- Pero... No, espera. Ya no quiero ser parte.
- Que no te dé miedo-agarrando su brazo- Tyler no muerde, bueno quizás gruña lo suficiente para dejarte en la pared-rió- ¡Pero no te desanimes tan rápido!
- Pero Richard...
- "Pero Richard, pero Richard" -imitándola- Nada de nada, ¿Querías estar en la coreografía?
- ¡Escúchame! -soltó violentamente su brazo- ¡No vine aquí para que se pasen recaditos y que uno me envíe con otro para solucionar mi problema!. ¿Tú eres el diseñador, verdad? ¡Tú perfectamente puedes ponerme de suplente, además Laura no está en condiciones para dirigir!
- Espera... ¿Cómo sabes que se llama Laura?
- Así como sé la razón por la cual eres el "Diseñador" ¿Quieres que lo sepa todo el canal?
- No puede ser.. -dejó libre su alborozo- ¡Eres tan adorable hasta cuando intentas amenazarme!
- No estoy bromeando -empujándolo a la pared- Me meterás en esa coreografía sí o sí ¿Oíste?
- Sí, claro... -se soltó desinteresado no tomando atención a las palabras de Nicole.
- ¡Richard! -gritó.
- Considérate contratada ¿Quieres? Ensayos de Lunes a Viernes de 14:00 a 16:30. Sábados y Domingo de 15:00 a 19:00 ¡Ahora déjame tranquilo niña malcriada! -dio media vuelta y siguió su caminata.
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Hospital Darrewl: Afuera
- ¿Nos podemos ir ya?
- Aún no Estefanía, tu prima está adentro y debemos irnos todos juntos.
- ¿Pero por qué? ¿No podemos dejarlos aquí y que se vayan solos?
- No, sólo están hablando de la vida, ya volverán... -dijo Geo.
- Además Tom debe ir a ver a su novia al Hotel -agregó el chico rubio de pelo corto pateando una piedra de por ahí.
- Cierto Gus... -afirmé.
- ¿Creen que soy idiota? ¡Ya sé que el chico ése es el novio de mi prima!
- Ah-suspiré- Si es así, se demorarán...-hice una pausa y miré mi reloj- ¡Mucho!
- ¿Entonces qué hacemos aquí?
- Bien, tú ganas... -me rendí- Vamos y démosle intimidad a estos dos tórtolos.
Caminamos hasta el auto de Bill para volver a mi residencia, en el camino me dí la oportunidad de conocer más a Estefanía, en realidad tiene una conversación muy fluida, demasiado diría yo, me encanta hablar pero al parecer a los demás no, muchas veces se aburrían de nuestras charlas y nos hacían callar, todos menos Bill que se encontraba serio a mi lado en el asiento trasero, su mirada se veía perdida a la nada, tanto así que comencé a preocuparme en serio.
- ¿Qué te pasa? -le pregunté intentando que dejara su extraño trance.
- Na..da -respondió agitando su cabeza y abriendo un poco la ventana.
- Nada... Ok... -asentí poco segura, probablemente no quería hablar del tema y no lo obligaría a hacerlo. Seguí mi conversación con Estefanía para poder distraerme y no estar obsesionada con el estado del sujeto que se encontraba a mi lado con el viento despeinando su cabello.
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Hospital Darrewl.
Pasó como debía pasar, tenían que regresar y eso hizo notar Aracelly.
- Sss-sí, vamos a... a mi auto.
Salieron del lugar, subieron al auto hasta llegar a la casa de los Kaulitz, Aracelly no entendía muy bien el por qué de ir a ese lugar, ella necesitaba ir al Hotel para hablar con Laura y pedirle disculpas a su prima nuevamente.
- ¿Y... esto?
- Es mi casa -sonrió de lado.
- Lo sé, pero ¿Por qué me trajiste aquí?
- Porque... -se detuvo a pensar alguna buena razón para responder-... quiero tomar una ducha.
- Ah... Entonces te espero.
- No bromees, ¡Pasa, no puedo dejarte aquí! -salió del auto y abrió la puerta de ella.
- Ok... -se bajó, siguió a Tom hasta la puerta y entró en la gran residencia.
- Espera aquí, no tardaré... -dejó su polerón y subió para tomar la famosa "ducha" y atestiguar sobre su mentirilla piadosa.
- Bien, te espero... -dejó caer su cuerpo en un sillón largo y respiró profundo, pidió mentalmente que Tom no tardara demasiado, tenía que solucionar algunos asuntos y no tenía todo el día para hacerlo.
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- ¿Aquí vives? -mirando con asombro todos los detalles y el entorno del gran Hotel Phoenix.
- Aquí me hospedo, sólo por un tiempo... -le respondí oprimiendo el botón del ascensor.
- ¿Segura que estás bien?
- Sí Georg, no te preocupes... Cuando tenga mis medicamentos voy a... -guardé silencio de golpe.
- ¿Qué te pasa? -preguntó Gustav al darse cuenta de mi rostro y los enormes ojos que tenía.
- ¡Olvidé comprar la receta! -grité pateando una pared del ascensor- ¡Auch!
- ¡Tranquila! -intentó suavizarme Georg- Tú ve con la niña a tu suite y nosotros nos encargaremos de tu receta.
- ¿Conmigo? -se cuestionó la chica en cuestión.
- Claro, contigo.
- No, no la responsabilicen... ¡Si ella no quiere entonces puedo ir sola! -argumenté
- Nunca dije que no quería, ¡Muero de ganas por conocer tu habitación! -saltó con entusiasmo.
Las puertas se abrieron, le entregué la receta a Geo y salí con Estefanía inspeccionando por unos segundos el aspecto de Bill, aún sin decir nada y con la vista perdida en quizás donde... ¿A qué se debía su estado bipolar? ¿Algo hice? ¿Algo hizo?. Ya, ya, otra vez no, controlaré mis ataques de sensibilidad y neurosis para no caer en algo peor de lo que ya tengo, tengo demasiadas cosas en la cabeza, no puedo estancarme en algo así, por el momento no.
- ¿Y cómo llegaste aquí? -me consultó Estefanía mirando como buscaba las llaves en mi cartera.
- Larga historia... -encontré mi llavero y lo introducí en el picaporte para abrir la puerta- Quizás otro día te la cuente... Pasa..
- ¡Wooooaao! -cubrió su boca con la mano- ¡Esto es digno de una estrella de cine!
- No creo que para tanto -tiré el bolso en la cama- ... pero sí, es lindo.
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Los Ángeles
- ¿Segura que no te dijo nada sobre qué le había pasado? -corriendo detrás de su compañera.
- ¡Nada! ¡Queda poco! -divisando las calles de más adelante.
- ¿No podíamos-tomó aire para recuperarse-.. tomar un taxi?
- Claro que no, esta es una situación urgente... -frenó en una esquina y esperó a la señal del semáforo para poder cruzar con Colette y llegar al hotel.
- ¡Llegamos! -inhalaba y exhalaba apoyada en un poste de luz para recobrar el aire en sus pulmones.
- ¿Qué hacen Gustav, Bill y Georg aquí? - se extrañó Dominique al verlos salir del rascacielos.
- Ni idea, pero eso no tiene mayor importancia en estos momentos, ¿O sí?
- No... -sin despegar la vista- Pero esto es muy extraño...
- Domi, ¡Apresúrate! -subiendo las escaleras.
- ¡Allá voy! -perdiendo de vista a sus sujetos y entrando al edificio.
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martes, 15 de febrero de 2011
Capítulo 11 - "Pequeño mundo"

- ¿¡Qué!? -vociferó con sorpresa- ¿Cómo que no hay alfajores triples de chocolate? -protestaba Estefanía a la encargada del casino.
- ¿Qué se te apetece, quizás una de esas gomitas que tanto te gustan o un té de manzanilla para que te relajes? –ofrecía Tom a su nervioso y ofuscado hermano.
- No, no quiero nada…
- Viejo, tienes que comer algo-dijo Gustav- Te ves muy mal.
- Peor que antes de los conciertos… -agregaba Georg.
- Estoy preocupado por ella… -acotaba con problemas para controlar su lengua.
- No creo que quede inválida ¿O sí? –dijo su hermano después de mirar de reojo a todos.
- ¡Ni en broma! – dio un salto.
- Pareciera que estás así por otra cosa Bill… -decía el mozo de pelo largo.
- ¿Qué? ¿Y por qué otra cosa sería? –llamando la atención de su amigo. Geo se encogió de hombros sin decir palabra alguna.
- Te comportas como si el Doctor le fuera a echar el ojo -rió Tom.
- "No es el doctor..." -pensó.
- Oigan, ¿Esa no es Anita?
- ¡Georg, te dije que se llamaba Ara! –interfirió el muchacho de lentes.
- ¿Ara? –Tom soltó por fin a Bill- ¿Dónde? –escaneando con una veloz mirada por los alrededores.
- No, ya pasó… -anunció el bajista que la había visualizado.
- ¿A dónde se fue? –consultaba intranquilo.
- No sé Tom, no conozco este lugar…
- Yo… yo tengo que…. –sin concluir su idea salió corriendo hacia el único pasillo que se encontraba cerca de los demás jóvenes.
- ¿Te has fijado como Tom se vuelve loco cuando escucha el nombre de esa niña? –mirando el trote de su amigo que se alejaba a paso de reloj.
- Y éste también, Gustav… -señalando a Bill.
- Vaya… ¿Así se siente estar enamorado?
- Supongo… -rascó su cabeza- ¿Acaso nunca te has enamorado?. Gustav pensó un poco para luego dar una respuesta corporal con el movimiento de su cuello hacia los lados negando a la pregunta de su compañero.
Corrí, corrí hasta que las piernas no me dieron para buscar a esa chiquilla, tan lejos no podría haber ido ¿Dónde estaría? ¿Y dónde estaría Lala?. Ya tenía otra carga sobre mis hombros, la culpabilidad de la discusión con Estefanía, pensé que me sentiría bien al desahogarme y decirle lo que pensaba, sin embargo cuando me percaté de su reacción y de lo roto que se veía su dentror cuando le dije, definitivamente no fue algo grato para mí y obviamente tampoco para ella, debía encontrarla y disculparme, no importa cuan habladora sea, no importa lo cargante que llegue a ser, Estefanía era mi única familia en esta inmensa ciudad y no podía pasar por alto aquél tremendo detalle.
Me adentré a pasillos extraños, jamás estuve en este lugar, temía que podía perderme y dejar sola a mi prima, busqué y busqué por cientos de puertas, innumerables veces pedí disculpas por invadir la privacidad de algunos pacientes, quedaba una sola opción: El baño.
Aracelly-
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El paso siguiente era encontrar a Bill y regresar al hotel, pedirle a Joe que me llevara con Tyler y ¡Asunto arreglado!
Qué optimista me sentía después de esa visita, cruzar esa puerta me permitió percibir la frescura y sanidad que desprendían sus blancas paredes, dejé mi bolso en el lugar más seco que encontré y abrí la taquilla para buscar las pastillas. ¡Bingo! Por fin una buena noticia en el día, de un sólo movimiento las introducí en mi boca y tomé agua para poder tragar con más facilidad, aparte de la enorme sed que sufría mi organismo.
- ¡Agua, pura y cristalina! -gritaba con libertad al no divisar a nadie a mi alrededor que pudiera escuchar mi satisfacción. Pocas veces me daba el privilegio de sentir que nadie me miraba, cuando era pequeña me aprovechaba de las salidas de mis padres para ocupar el comedor de la casa y bailar por toda el lugar sin vergüenza ni llamadas repentinas que interrumpían las coreografías improvisadas que tanto me gustaba hacer. ¡Qué infancia! Ahora entiendo por qué la gente desea tanto volver atrás, ahora entiendo la razón por cual Peter Pan siempre quería ser un niño. Crecer sólo nos abre más puertas para los problemas, nos enseña a usar cada una de nuestras emociones, crecer nos pone a prueba y uno decide si rendirse o seguir.
- "No soy así... ¡No lo soy!" - Oí por el sector de los retretes.
Mis nervios se crisparon, detuve abruptamente mi monólogo mental para poner más atención a lo que había detectado, no vaya a ser que ahora soy paranoica o esquizofrénica, pobre Lala, pobre ¡No se salva de nada! Agudicé mi oído y comprobé mis sospechas, había alguien en ese lugar y a juzgar por el sonido estaba llorando, me dio un poco de vergüenza el "invadir" su momento de emocionalidad, no me caracterizo por ser entrometida pero el estado de la chica me llamó la atención, a nadie le gustaría estar así, menos sin una persona con quien desahogarse.
Sequé mi cara con un pedazo de papel higiénico y di 4 tímidos golpes a la puerta que escondía el llanto de esa individua, cuando se dio cuenta de la repentina compañía que tenía paró su gimoteo y quedó muda como una estatua sin respuesta alguna. Conté hasta 20 a que tomara confianza y pudiese decir algo pero no hubo caso, decidí tajar la ausencia de sonido.
- Ho-hola... -pegándome a la puerta- Espero que no te moleste pero, vine al baño a tomar unas pastillas y te escuché llorar... ¿Estás bien? -acerqué mi oído para corroborar si pronunciaba algo.
- Sssssí, todo... está -respiró acentuado- bien...
- ¿Segura? No te escuchas así... -No recibí respuesta alguna, después de unos segundos la estructura se abrió en mi cara, retrocedí dos pasos para ver a la muchacha. Era evidente, sus verdes ojos estaban hinchados y su aura era cálida de toda la fuerza que hizo al llorar.
- Lo siento... -dijo perdiendo la vista en las baldosas del suelo.
- No tienes por qué... -saqué un pañuelo desechable de mi pantalón- Toma...
- Gracias... -respiró bajo para no desatar sus aún intactos sollozos.
- ¿Qué te pasó? -le tomé el brazo y la llevé al lavamanos.
- Peleé con.... -mojó su cara- mi prima... -dudé un poco en preguntarle la razón, pero sentía la necesidad de hablar con ella o si no caería de nuevo en su tristeza, me arriesgué y...
- ¿Por qué pelearon? -mirando sus temblorosas manos que refregaban las verdes perlas enrojecidas de su cara.
- No importa... -respiró con la nariz dando un romadizo y se secó las manos para posteriormente apoyarse en la pared.
- ¿Tu prima está aquí?
- Sí... o eso creo, debe haberse ido ya. -colocando las manos en sus pantalones.
- ¿Te dejó aquí?
- No me extrañaría que lo hiciera... -miró al techo simulando rigidez.
- ¿Qué clase de familiar haría eso? -Gran error, creo que mi pregunta hizo mojarle de nuevo los ojos - ¡No, no no no! Espera.... Em... -palpé mi frente- ¿Cómo se llama?
- Ar... -la aparición inoportuna de alguien interrumpió el diálogo que tenía con la muchacha, sólo alcancé a escuchar mi nombre y reaccioné rápidamente volteando la cabeza.
- ¿Ara? -exclamé y me quejé por un leve dolor de mis piernas.
- ¡La-Lala! ¡Aquí estás! -corrió y me encadenó en sus brazos.
- Así que ella era tu amiga... -dijo un poco más tranquila recuperando su tono de voz normal.
- ¿Se conocen? -interrogué.
- Bueno -se alejó de mí y le tocó el hombro- Ella es mi pequeña prima Estefanía.
- ¿Pequeña? Auch... -mal paso.
- Bueno, sólo 2 años... -le besó la frente- Discúlpame ¿Sí?
Estefanía buscó mi mirada para comunicarme algo, le pregunté si era verdad que ella era de quien estábamos hablando hace unos minutos, ella asintió levemente y yo le hice un gesto con la boca.
Por muy alegre que se le viera a Aracelly y tratara de arreglar su falta no pareció importarle a quien tenía abrazada de su izquierda. Guardó silencio y se aproximó a mi lado para conversar, quedé sin palabras por el gesto de la niña, me pidió que saliéramos e ignoró a Aracelly todo el tiempo restante en el Hospital. ¿Por qué habían peleado? Quizás fue algo fuerte, digo, para que no le dirija la palabra y además para dejar llorando a una niña.
Aún me faltaba encontrar a Bill para regresar al Hotel y hablar con Joe, por supuesto que por mí tomaría un taxi o iría caminando para ahorrar tiempo, pero si ese hombre se llega a enterar de aquella intención de seguro se enojaría y no me volvería a hablar jamás, agregándole también el detalle de mi estado físico. ¿Cómo se te ocurre salir... blah, blah, blah? Un lado positivo: Por lo menos no lo buscaría sola.
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Estudio Mtv, L.A.
La joven de pelo ondulado ya tenía claras las indicaciones que debía cumplir esa tarde, así como le dijo Gerard debería funcionar todo, obviamente no podía faltar él para supervisar la situación. Hace tiempo ya que el rubio muchacho no visitaba el estudio de danza, sin embargo ya le conocían, perfectamente podía pasar sin ningún problema y eso hizo con Nicole del brazo.
- ¿Y ahora qué? -interpeló Nicole.
- Tienes que encontrar a Richard Stanley.
- ¿Y ése quién es?
- No preguntes tanto, sólo sigue las instrucciones -se detuvo.
- ¿No me acompañarás? -volteando.
- Te veré cuando lo consigas... Ahora ve.
- Pero Gerard, ¿Es necesario... tanto maquillaje?
- Por supuesto que sí...
- ¿No me dijiste que era gay?
- A veces...
- ¿¡Qué!? - vociferó.
- Richard Stanley ¿Entiendes? -obligándola con la mirada.
- S-sí... -dio un paso más- No tardo...
- ¡Sólo consíguelo! -Nicole asintió y cruzó la puerta hacia el camarín.
Así como las primeras impresiones son muy importantes esta no fue la excepción, tanto lujo y tanta excentricidad no pasaron desapercibidas por las pupilas de la latina, se quedó parada mirando un hermoso traje lleno de lentejuelas y plumas en las mangas, espejos gigantes, maquillaje por doquier, lo suficiente para toda una ciudad. Maniquís, vestidos, pelucas, joyas, todo brillaba en torno a ella. Su atención acaparó en una mesita de cosméticos con un espejo al fondo rodeado de luces, Nicole examinó los lápices labiales, había de todos los colores, tomó en sus manos uno color dorado, giró la tapa y la retiró.
- ¿Puedo ayudarte en algo?
- ¿Ah? -dejó bruscamente el labial donde lo había encontrado... -Lo siento, yo no quería...
- No te preocupes. Mmm... -guardó su pincel en el bolsillo de la blusa- ¿Tú quién eres? No te había visto por aquí antes...
- Eh... Yo.... yo.... -ve un afiche pegado en la pared-... soy... bailarina...
- Ahh.. ¿Eres del grupo de Lala?
- Sí... -tragó saliva- Claro...
- Pero ella no vino hoy...
- Lo sé...
- ¿No sabes dónde está la sala de ensayo?
- No, no... no... ¡Quiero decir sí! Sí, sí... Pero... -Cindy rió-
- No te pongas nerviosa- moviendo las manos.
- Eh... Busco... a... Richard.... -balbuceaba intentando recordar el apellido que olvidó por tantos nervios de ser descubierta.
- ¿Richard Stanley? -Nicole asintió como un relámpago- Bueno, lo vi pasar por allá.. Debe estar en el jardín...
- Gra-gracias... -caminó hacia la salida al patio.
- ¿Quieres que te arregle el vestuario? -preguntó Cindy a lo lejos.
- ¡No gracias! -empujó la puerta y se fue.
La maquillista dio una pequeña carcajada a la reacción de la chiquilla "¿No gracias? ¿Acaso no sabe quien es Richard?" pensaba "O quizás le di miedo" se miró al espejo y esparció polvo por sus mejillas.
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- Mi Lala, mi Lala. Mi...
- ¡Cállate Bill! -alegaba Georg -¡No sólo se nos perdió tu novia, ahora tampoco encontramos a Tom!
- Que no es mi nov...
- ¡Ahí está Paula! -señaló.
- ¡Laura! ¡Te he dicho mil veces que se llama Laura, Gustav! -exclamaba el bajista.
- ¡Lala! -el alto y delgado joven interrumpió y corrió al encuentro con la joven que aún caminaba con dificultad.
- Aquí están... -tocando la espalda de Bill- ¿Qué le dieron? -mirando a los demás.
- ¡Nada! Tú lo dejaste así... -defendiéndose Gustav.
- ¿Y ha estado así desde que me fui?
- No...
- Antes estaba más cuerdo... -adicionó Georg.
- ¡Por Dios!
- ¿Y... Tom? -se hizo aparecer Aracelly con la mano en la boca.
- ¡Anita! -imprecó el muchacho de cabello largo con las manos en alto.
- ¡Y dale con...! -golpeó la cabeza de su compañero.
- ¿Anita? - dijo Aracelly arqueando la ceja.
- Déjalo, es un idiota...
- ¡Tú le dices Paula a la novia de Bill! -sobándose la nuca.
- ¡Que no soy su novia! -demandé
- ¿Conoces a Bill Kaulitz? -ya hacía falta el comentario de la chiquilla parlante.
- Sí... -dijeron todos a coro.
- ¿Por qué todos son tan famosos menos yo? -juntando y alejando sus dedos índices.
- ¡Yo no soy famosa! -gritaron a dúo Aracelly y Laura. Estefanía suspiró y se cruzó de brazos.
- Sea famosa o no ¡Quiero saber dónde está ese imbécil! -gritó.
- ¿Imbécil?
Y el silencio se mostró, Ara sabía muy bien de quien era ese timbre de voz, sabía que provenía de sus espaldas pero no quiso voltear, no por el momento. Hasta que...
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El patio del canal era muy bonito, tenía muchas plantas y una pileta al centro con estatuas de piedra, el día era soleado, perfecto para sentarse en aquellas bancas que rodeaban la pileta, ahí estaba el hombre en cuestión, a quien buscaba Nicole, a quien Gerard le había encargado buscar, la pregunta era ¿Para qué?, eso sólo ambos lo sabían y en unos minutos se daría a conocer.
- ¿Señor Stanley?
- ¡Así me apellidan! -se paró expandiendo sus brazos.
- Hola -estrechó la mano- Soy Nicole Ramirez.
- Mm.. Y yo soy Richard Stanley ¡Jajajá! - La risa contagiosa del hombre hizo efecto en la jovencita que después de un rato pudo volver nuevamente a lo serio.
- Necesito hablar con usted señor Stanley.
- Oh, ¡Interesante! ¿Qué quieres, un vestido, chaqueta, quizás una peluca? -jugando con los mechones del largo cabello marrón de Nicole.
- No... Yo... Vengo a hablarle de otra cosa...
- Mmm... Misteriosa... Ven, ven.. Siéntate... -acomodándose en las orillas de la pileta- ¿Qué quieres hablar muñequita?
- Hay una presentación con el grupo de baile... ¿Verdad?
- Correcto... ¡Oh! -levantó su dedo posándolo en la boca de la fémina- ¡Ya sé donde vas! -sonrió.
- Quiero ser la directora del baile -Richard rió abiertamente como burlándose de lo que acababa de escuchar, mientras Nicole se mantenía seria.
- ¡No bromees! -se levantó.
- En serio-sonrió- quiero bailar.
- Lo siento muñequita, ya no hay cupos -subiéndose a la orilla y bailando graciosamente- Menos para directora, ese puesto ya está ocupado.
- ¿Es porque soy latina?
- No mencionaste eso... -bajó de un salto y se puso frente a ella.
- ¿Entonces...?
- Te llevaré con el jefe... -sonrió.
- ¿Cóm... Por.... Dón... Para qué?
- Para que lo convenzas que tienes talento y puedes dirigir a un grupo, ¡Así funcionan las cosas aquí Nicolita!
- Pero, pensé que tú podías hacer eso.
- No, no, no. -moviendo su dedo de un lado a otro- Es la ley de "El mejor gana". Demuestra que eres mejor que la directora actual y ¡El papel es tuyo!
-Este... yo....
- ¡Te espero! -marchó a ritmo remarcado hacia adentro.
- "¿Y ahora qué hago?" -pensaba.