
Abrí lentamente mis ojos, no sentía el roce de las sábanas por mi cuerpo, olía el exquisito perfume de Bill que aún seguía abrazado a mi cuerpo, me moví con cuidado para que no se despertara y conseguí ponerme de pie, caminé hacia el baño para mojar mi cara y regresé sentándome al costado del jergón, ahí estaba él, aún dormido y sumiso como la imagen de un bebé en su cuna, ver como se inflaba su pecho y a las milésimas de segundos se desinflaba para nuevamente repetir el ciclo me hacía sentir un pequeño remezón que se expandía desde mi estómago hasta mi garganta, su cara mostraba tranquilidad, pureza, y cabe mencionar su eminente belleza, es como si Dios se haya dado el inmenso trabajo de trazar cada facción para hacerla perfecta y única, lo más hermoso que podía estar admirando estaba frente a mí, tan libre y sereno fuera de todo peligro, fuera de toda prensa, de todo lente de paparazzi, sólo mis ojos podían verlo, y yo era totalmente incapaz de hacerle daño, lo cuidaría por siempre, de eso estaba totalmente segura. No me cansaba de escanear cada milímetro de su rostro, de su cuerpo, todo en él era precioso, hasta llegaba a preguntarme ¿Me merezco todo esto?. De pronto comenzó a moverse y tocó su cabeza, un pequeño pliegue se pronunció en su frente y abrió sus ojos despacio tratando de escanear todo el lugar.
- Hola -dijo al verme y sonrió, aún con los ojitos semi abiertos.
- Tu maquillaje se corrió entero- le sonreí de lado y busqué mi bolso para sacar un envase de crema y un poco de algodón -deberías sacártelo al dormir- sobando todo el trazo de pintura negra atrapándola en el pequeño pedazo de algodón.
- Cuando me ducho en las mañanas sale solo -dejándose limpiar y sonriendo como un niño al cual regañan por haber hecho alguna maldad.
- Si no lo haces te saldrán arrugas y serás viejo antes que todos -añadí terminando de frotar su piel.
- ¿Ya no me querrás cuando sea viejo? -viendo como botaba los algodones al tacho de la basura.
- Yo sí... - dejando el emulsionado en el armario-... pero tus fans quizás se asusten-sonreí de lado.
- Es mi estilo, no puedo salir sin maquillaje, ya no sería Bill -moviendo las manos.
- Lo sé -acomodándome nuevamente frente a él- Pero así natural eres hermoso -arreglando el cuello de su chaqueta.
- Sin maquillaje me parezco a Tom -dijo levantando una ceja.
- Yo sé muy bien distinguirlos a ambos, y sé que cuando digo que eres hermoso no estoy pensando en Tom, para mí sólo existe un Bill en mi corazón -le besé la boca y se quedó quieto sin pronunciar nada -¿Qué pasó? -interpelé tomando su mano.
- Cuando dices esas cosas siento que mi corazón se detiene y, vuelve a latir a los segundos después.
- ¿Y eso es bueno, o malo? -arqueé las cejas.
- No lo sé, pero me encanta sentirlo -su boca formó una gran curvatura y yo respiré manifestando tranquilidad.
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Arizona, 11: 30 Am
- No, no... no... ¡No! -quedando al descubierto sus ojos.
Ya era de día, eso Aracelly lo sabía y tenía que levantarse para intentar comunicarse con sus amigas. Además quería ir a Los Ángeles, y estaba un poco molesta con su prima después de lo ocurrido el día anterior.
El entorno era engorroso, le disgustaba recordar lo que había soñado esa noche, le molestaba saber que necesitaba con desesperación a Tom, le molestaba bajar la guardia por un hombre como él, después de todo ella era bastante fría en ese ámbito, no siempre lo fue, pero con Kaulitz era diferente, no es difícil saberlo. Todos tenemos concentimiento de la personalidad de ese sujeto, y para una mujer como Aracelly eso no se pasaba por alto ni por muy empapada de emociones que estuviera.
- Buenos días. -saludaba a sus tíos y sentándose en la mesa. Ambos responden a su saludo- ¿Y Estefanía?- casi instantáneamente.
- No ha salido de su habitación... -dijo su tía colocando los cubiertos.
- ¿No? -mirando hacia la escalera, parándose y acudiendo al aposento de su pariente para golpear la separación de madera fina que daba la entrada. Nadie contestaba, no quiso ser imprudente y volvió a golpear, tal vez no la escuchó. Al tercer intento decidió girar la manilla, estaba sin llave y se adentró para examinar la cama de la muchacha - ¿Estefanía? - registrando por todo el colchón en busca de algún bulto. Nada, esto ya era extraño... ¿Dónde se había metido esta tipa?. Hace muy poco había llegado a la casa y no encontraba apropiado inspeccionar como Pedro por su casa, menos aún en una habitación que no le pertenecía, pero algo debía hacer, su prima no se encontraba acostada ni tampoco en el comedor, tendría que hacer una fiscalización a nivel general de la casa. En ese momento recurrió a ella lo sucedido el día anterior - Quizás fui muy dura con ella... -se lamentaba- Pero... ¿Dónde pudo haber ido? -abriendo ligeramente las puertas de su closet sin localizar nada. Posteriormente se dejo caer en el colchón para descansar y luego seguir con su búsqueda, aterrizó su cabeza en la palma de sus manos y se detuvo a discurrir.
- Hola -pegando un nuevo crispazo de todo su cuerpo -¿Qué haces aquí Ara?
- Tú.. -templando su impresión -¿Dónde estabas?
- En el jardín -refregándose las rodillas de toda la tierra que se impregnó.
- ¡Te estaba buscando! ¡No vuelvas a hacer eso! -amonestando.
- ¿Por qué me buscabas? Creí que estabas molesta... -arreglando los mechones que sobresalían hacia arriba de su nuca.
- ¡No!... Bueno... Sí.... Pero no... Lo estaba, ya no, pero como te escapaste y... Ah! -se rindió después de tanto balbucear. Estefanía rió.
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Santiago de Chile, 06: 35 Am
- ¡Mamá! ¿Me ayudas con esto? -bajando las escaleras.
- Ay, tesorito ¿Estás segura que quieres hacerlo? Es muy lejos... Y estarás tan solita -tomando un bolso en su hombro.
- Ya lo decidí, no hay vuelta atrás... -liberando dos maletas al suelo.
- Pero Niki, Hace mucho que no se ven... ¿Qué pasa si no te reconoce?
- Las amigas no hacen eso... -dirigiéndose a la cocina- No se olvidan de un día a otro por la fama.. -haciendo gestos con sus manos.
- Espero que la encuentres -corriendo un mechón de cabello de su hija.
- Ajá... -asintiendo con poca convicción- Debo irme, dile a Susana que no ocupe mi cuarto- arrimándose a la salida.
- Adiós.. -besando su mejilla.
- Ya, mamá - con tono molesto.
- Lo siento... - bajando las comisuras de su boca.
- ¡Adiós! -sacando lo último de equipaje que quedaba adentro de su casa e implantándolas en la maleta del auto de su padre. -Lista -abrochando su cinturón.
- Bien... Si necesitas dinero puedes llamarnos, si quieres volver contáctame por internet, si....
- ¡Papá, enciende el auto!
- Bueno, bueno -introduciendo la llave y dándole contacto al vehículo.
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Bill ya se había despedido y yo me quedé sola para meditar sobre mi conversación con los chicos, era día de ensayo y tenía que comunicarles mi decisión, aunque no la haya podido procesar demasiado debido a la visita repentina de Bill la noche anterior, algo tendría que llegar a mi mente en el trayecto. Me duché y me vestí con unos pantalones sueltos, zapatillas, una polera con tiritas y mi bolso de gimnasia, por siacaso.
De si me topé con Domi y Colette, no lo hice, probablemente estaban muy ocupadas en sus libretos y yo no tenía intenciones de interrumpir de nuevo, creo que ya habrá tiempo para conversar como en los viejos tiempos. Casi saliendo del hotel pasé a la cafetería para comer algo, Jenny no había llegado con el desayuno, seguramente se percató que el muchacho que me vino a ver en la noche no salió hasta que la luz Solar se lo permitió. No me quejaba, tenía la oportunidad de comer lo que se me antojara, compré un gran vaso de té verde (que me encanta) con un sandwich de pollo con palta, mis planes eran comer mientras llegaba al estudio, pero gracias al rey del tiempo me percaté que quedaban 2 horas para llegar, fui tranquilamente a buscar una mesa para instalarme con mi desayuno y me senté dejando el bolso en la silla de al lado, saqué mi celular y llamé a Ying, necesitaba saber si acaso asistiría al ensayo, su respuesta fue positiva, cuando volví a guardar mi móvil en el bolsillo pequeño de mi bolso me preparé para dar el primer sorbo de mi delicioso té verde con limón.
- ¿Te importa...? - despegué la vista de mi vaso para examinar quien era.
- No Joe, adelante... -se sentó frente a mí con una actitud preocupante. Si bien los ojos de Joe siempre deslumbraban inseguridad y miedo, esta vez era aún más notable, mientras comía de su alimento yo le dedicaba ciertas miradas para que me contara qué es lo que sucedía, y él muy bien sabía que yo tenía una intuición infalible.
- ¿Cómo amaneciste? -mientras daba las últimas masticadas de su dona con crema.
- Bien... Nada en especial...
- ¿Iras a ensayar? -mordiendo la bombilla de su vaso.
- Sí... -pestañeé y volví a darle un vistazo lleno de curiosidad y hasta un poco de presión.
- Queda poco... -ese fue su "aporte".Hice un ruido con la boca como diciendo "lo sé"- Oye...
- ¿Dime? - bien, aquí viene la información jugosa que deseaba saber.
- ¿Tienes novio?
- ¿Ah? - Momento, ¿De verdad me preguntó ESO?
- Que si acaso tienes novio... -aplanando su vaso con las manos.
- ¿Por qué? -Lo sé, yo siempre tan a la defensiva cuando me preguntan eso... dije hacia mis adentros.
- Sólo preguntaba, ayer vi a alguien que entraba a tu habitación...
- Ah... Bueno, novios no somos... -aclaré.
- ¿Entonces?
- Eh... - Buena pregunta, jamás me la formulé, ¿Qué eramos con Bill? pensé.
- No importa -sonrió- ¿Quieres que te lleve al estudio?
- Eh.. -reaccionando- Bueno...
¿Qué pasaba?... ¿Tyler llamó a Joe amenazándolo de algo? o Simplemente se despertó con una voluntad sobreprotectora en mí. Sea como sea, accedí a su petición, para lo único que soltó unas vagas frases fue para decir "Cuídate mucho, suerte" apenas llegó al camarín, ahí estaba Cindy, con su típica cara llena de alegría y con un envase de polvo facial en sus manos.
- ¡Hola Lalita! -me abrazó cálidamente.
- Hola Cindy... ¿Cómo estás?
- Trabajando -mostrándome sus manos- Aún preparo el maquillaje de tus chicos.. -mostrando toda su blanca dentadura.
- ¿Mis... chicos?
- ¡Los chicos de baile!
- Ah... -rasqué mi nuca- ¿Llegaron todos?
- Sí, están en la sala esperándote... -un sujeto le habla al oído y responde cortante.
- ¿Quién era? -viéndolo alejarse. Cindy toma una bocanada de aire.
- Ese pillo... Es el estilista y diseñador de vestuario... -moviendo su cabeza de un lado a otro.
- ¿Cómo se llama? -indagué con la mirada.
- Richard, ¿No te lo presentaron? Creí que Joe te hizo conocer a todo el equipo.. -negué con la cabeza - Bueno, ahora lo conoces.
- Sí... -ese sujeto me daba mala espina, no sé por qué. Me despedí de Cindy, llené mi botella con agua y caminé hacia la sala de danza.
Cuando llegué, todos interrumpieron lo que estaban haciendo para mirarme y guardar absoluto silencio, me aterroricé al principio, pensé que había hecho algo malo, pero después supe que era una forma de "respeto", dejé mis pertenencias a una esquina del lugar y me trasladé al centro para dar el discurso decisivo, no obstante alguien interrumpió levantando su mano.
- Señorita Rojas, ¿Es verdad que no tendremos show? -decía una niña de pelo corto.
- ¿Quién dijo eso? -respondí con otra pregunta.
- Todos lo han comentado... -dijo otra muchacha- Dijeron que Tyler habló contigo y que no habrá presentación.
- ¡No!, Señorita Rojas, ¿Es verdad eso? - preguntó una chiquilla de pelo negro con un tomate alto cubriendo su boca.
¡Ouch!, fue como un golpe fuerte en la cabeza, sobre todo al ver las caras de todas esas personas... Era cierto, no habría baile, pero yo no podía decirles eso... no era capaz de semejante cosa....
- ¡Claro que no! ¡Nosotros tendremos show! No hagan caso de lo que dicen los demás, ¡Hay que terminar esa coreografía cuanto antes!.
Todos celebraban victoriosos, como si oír que sus sueños se veían imposibilitados fuera el fin de la existencia, no podía desgarrar así su orgullo, menos cuando llevaban pocos días sin la pesadilla de tener a Julia como jefa de danza.
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