
Los Ángeles, Hotel Phoenix 18:30 Pm
- Si acaso rompieras mi alma y repartiera los pedazos, hasta el más pequeño serviría de... de.... -apretó los párpados e intentó recordar la línea- No! -dio un brinco y sujetó su cabeza- Ok, Ok... De nuevo...
- Lo estás haciendo bien Colette -decía su amiga observándola desde la cama simulando ser parte del público.
- ¡No!.. ¡Esa parte, la odio! ¡Siempre la olvido! -sentándose al lado de Domi.
- Empecemos de nuevo... -decía ahora ella poniéndose de pie con el cuadernillo en la mano y comenzando a actuar. - ¿Quién eres? .
- Soy tu verdad... -respondió.
- ¿Cómo puede ser posible?
- A través del espejo puedes ver lo que realmente te imposibilitas a aceptar... Mírame Samantha, alza tu cabeza.
- ¡No!... -bajando la vista y apretando su mano.
- No podrás sollozar porque no conoces la verdadera razón por la cual hacerlo.
- No lloraré, ¡Déjame en paz! - exclamó agitando su cabeza y simulando dar un golpe al espejo. Colette tomó aire.
- Si acaso rompieras mi alma y repartiera los pedazos, hasta el más pequeño serviría de... -cerrando los ojos de nuevo y viendo su cuaderno- ... arma letal para envenenar tu corazón lleno de mentiras... -suspira- Domi, disculpa...
- No importa, estamos bien... Sólo necesitamos más práctica -tocando su hombro y dándole una sonrisa de aliento.
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Los Ángeles, Residencia Kaulitz 19:15 Pm
- ¿La viste en el Aeropuerto? -interrogaba a su gemelo mientras buscaba uno de sus pesados accesorios.
- Sí, puedo jurarlo... -comentaba sentado a un costado de la cama con las manos en el rostro. -Pero se desmayó y... Unas personas se la llevaron.
- ¡Estaba feliz de verte! -agregó.
- Idiota... -dejando caer el peso de su cabeza hacia adelante para soportarla con sus palmas.
- ¿Y quiénes eran esas personas? -viéndose al espejo.
- No sé, pero la mujer me dio su número telefónico y dijo que podía llamar a Ara cuando lo necesitara -colocó sus brazos en su nuca y se impulsó hacia atrás.
- ¿Y lo hiciste? -arreglando unos mechones de su peinado.
- ¡Claro! Dos noches enteras... Pero no hubo respuesta...
- ¿De verdad? -volteó.
- En serio... si quieres intenta... -le pasa su celular- Te contestará la grabadora.
- Veamos... -buscando el número y apretando el botón verde- ...
- ¿Y..?
- Shhhh. Está llamando... -Tom cubrió su cara con el pañuelo que traía amarrado a la frente.
- Hola?... Aracelly?... Gracias... -su hermano se enderezó al instante.
- ¿Te-te contestó? -Bill lo calla una vez más.
- ¡Hola Aracelly!, ¿Cómo estás?... Bien, ¡Qué sorpresa!... -Tom le hacía gestos desesperados para hablar con ella- ... Oye... Hay alguien aquí que quiere hablar contigo.. -pasándole el móvil a su gemelo.
- Hola?... Ara?...
- Hola, Sí con ella... ¿Tom?
- ¡Sí, soy yo!, ¿Estás bien?
- Eh, sí... Creo que lo del Aeropuerto fue sólo falta de sueño.
- Ah... Entiendo... ¿Dónde estás?
- En Arizona...
- ¿En dónde? -recalcó aumentando su timbre-
- ¡A-RI-ZO-NA! -deletreando lento para que entendiera.
- ¿Qué haces allá?
- Estoy en la casa de mis tíos...
- Ah...
- Pero... -se escuchaba una voz femenina que le murmuraba cosas- Iré a Los Ángeles en los próximos días...
- ¿Con quién estás?
- Con mi prima...
- ¿Esa niña era tu prima?
- Sí, ¿Por qué?
- Da igual... ¿Cuándo vendrás?
- Este... -de nuevo los murmullos de la chica- ... El... El... ¡El Viernes!
- Mañana es Viernes...
- ¿En serio? ... -diciéndole algo a su prima, se escuchaba un poco molesta y ella se reía.
- Sí... ¿Vendrás mañana?
- En realidad, yo... -se escucha un sonido extraño y la voz por el auricular cambia- ¡Sí, niño de trenzas que es novio de mi prima, iremos el Viernes! ¡Auch! -de nuevo el sonido- Tom... No sé si pueda el Viernes... "¡Que sí puede!" -gritaba Estefanía- ¡Cállate!... Tom, te llamaré cuando sepa ¿Ok?...
- Esta bien... -pronunciando con dificultad por la confusión de tal escena y cortando.
- ¿Hablaste con ella?
- Sí Bill... -con los ojos tan grandes como pelotas de tenis-
- ¿Y qué te dijo? -notando que su hermano no respondía- ¡Tom!
- ¿Ah?... Eh... Necesito dormir un poco -recostándose de nuevo. Bill le hace un gesto de desprecio y se va.
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Los Ángeles, Oficina de Tyler Woods, 19: 32 Pm
-¿Joe... estás ahí? -gritando entre la oscuridad que se apoderaba del pasillo. Alguien toca su hombro y se da vuelta de golpe - ¡Joe!... Aquí estás... -respirando agitada.
- Lo siento si te asusté...
- Descuida...-inhalé- Hablé con Tyler... ¡Es un estúpido sin sentimientos! -Joe me silenció y me llevó consigo de regreso al auto repitiendo una y otra vez que me calmara, lo entiendo, él está acostumbrado al mal genio de ese sujeto pero yo no, y me emputecía enormemente que una persona así esté al mando de algo tan grande y se dé el lujo de destruir el orgullo de todos sus empleados, más que mal, ese hombre sin sus trabajadores no era nada ¡Y era incapaz de admitirlo y de tener una gota de arrepentimiento por tratarlos así!.
En el camino no dejaba de comentarle nuestra conversación con Woods a Joseph y de basurear como nunca su imagen.
- ¿No te lastimó? -preguntó con la vista hacia el frente.
- No... Y si se atreviera ¡Lo mato! .
- ¿Te dijo algo sobre el baile? -doblando el volante.
- Lo único que hizo fue chantajearme, ¡Llamó fracasados a todo el grupo de la coreografía y hasta iba a cancelar el número!
- ¿Y lo hará? -dando una mirada relámpago a mí. Mi cuerpo se heló completamente, las muñecas empezaban a pesarme y sentía como una navaja cortaba de a poco mi cara. Es cierto, Tyler me dijo que sólo permitiría que hiciéramos el show si yo trabajaba para él, no es raro que en mi momento de rabia le haya dicho que no importaba y dármelas de Madre mayor confiando ciegamente que ellos saltarían a la fama como sea, quizás para mí era sencillo... Pero para ellos... Arrg. -salí de mi "muerte momentánea" y refregué mi frente- Cómo puedo ser tan egoísta... Ellos necesitan ese baile para cumplir su sueño, necesitan que Tyler permita la presentación, necesitan de mí...
- ¡No lo hará! - dije al fin más segura que nunca.
- Eso es bueno -frenó el auto -Ya llegamos. - Desabroché mi cinturón y abrí la puerta para entrar al enorme edificio, necesitaba pensar y tomar una drástica decisión...
- Lala -encadenó su mano a mi brazo- ¿Estás bien? .
- Claro, sólo necesito... descansar... y... -tragué saliva-.. pensar..
- Discúlpame por todo... -soltándome y rodeándome con sus brazos.
- No tienes que disculparte... Sólo... -me separé- cuídate... -le sonreí y caminé hacia el ascensor-
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Santiago de Chile, 14: 48 Pm.
Una vez más repetían en la televisión el gran anuncio del Show de los Mtv, no era algo nuevo, todos los días lo hacían, pero esta vez alguien posó su atención en el número especial, la coreografía... Cuando escuchó el nombre de "Laura Rojas" abrió aún más los ojos y escaneó a la joven que salió por 3 segundos en la pantalla, lo cual fue suficiente para agregar su comentario.
- ¿Laura?... -se dijo a sí misma -Ella... ¿Será famosa? ¿¡Por qué no me lo dijo!? -añadió confundida la chica de pelo largo con ondas color castaño oscuro: Nicole Ramirez, de 19 años que cursaba 2do año de Publicidad en una universidad renombrada, integrante de una familia de clase alta e hija de uno de los dueños de LAN, la moza afirmaba ciegamente que conocía a la anfitriona del espectáculo y que cuando aún vivía en Chile compartían largos ratos en la escuela y acudían a las clases de baile moderno juntas,pues a ambas les encantaba bailar, pero el cambio de hogar de la familia Ramirez hizo que ellas se distanciaran enormemente, aún así prometieron que jamás dejarían de ser amigas. A pesar que se veían muy poco, la amistad seguía en pie, se llamaban frecuentemente y pasaban largas horas en el chat. Sin embargo, con la llegada de Dominique a la escuela todo esto cambió, Laura ya no tenía tiempo para Nicole y no solía estar mucho en casa, poco a poco el lazo fue deteriorándose y la chiquilla le guardó cierto odio a Dominique por robarse a su amiga y a Laura por olvidarse de ella, no había sabido nada de su ex confidente hasta que salió ese anuncio.
- ¿Esa no es tu amiga, hija? -preguntó su madre.
- S-sí... No entiendo qué está haciendo ahí...
- Quizás la suerte fue generosa con ella... -sonriendo esperando que su hija también lo hiciera.
- Tengo que ir allá... -parándose de la silla y dejando el plato a medio comer.
- ¡Pero Nicole, no has terminado tu almuerzo! -dijo mientras su retoño subía de forma apurada las escaleras hacia su habitación.
Buscó desesperadamente su celular por los bolsillos de las casacas que colgaban del ropero y arrojó la que lo contenía para marcar el número de su padre.
- ¿Aló? -contestaron del otro lado.
- ¡Papá, necesito viajar a Los Ángeles!
- Hola hija, ¿Cómo es... -lo corta
- Papá, ¡Por favor! ¡Es urgente!
- Ok cariño, pero no podrás viajar hasta mañana...
- ¡Cómo sea! ¡Sólo consigue esos pasajes pronto! -cortó.
- No deberías hablarle así a tu padre -regañó su madre parada en el umbral de la puerta.
- Lo siento -poniendo su ropa en maletas enormes -Esto es importante.
- ¿Quieres ver el show de tu amiga?
- Eh... ¡Sí, claro! -mintiendo para que dejaran de interrogarla.
- De acuerdo -sacando un pequeño cuaderno- ¿Cuánto necesitas?
- ¡Mamá, no importa!
- ¡Tengo que cargar tu tarjeta, no vas a llegar a Estados Unidos a trabajar de mesera!
- ¡No lo sé! -abriendo otro cajón- Lo que estimes conveniente.
- Bien... -escribiendo y cerrando el cuaderno- Llamaré para que te reserven una suite -saliendo de la pieza y bajando.
- Ok, ok, ok, ok, ok! -sujetando su cabeza- Uffff! -suspiró y dejó caer la ropa que tenía en sus manos para desplomarse en su cama.
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Los Ángeles, Hotel Phoenix 20: 03 Pm
- ¿Qué puedes ver tú? .
- ¡Aquello que te empeñas en esconder!... Colette ¿Eso sonó muy sobre actuado?.
- No, salió bien... -levantando el pulgar-Sigamos...
- Tus ojos son testigos de la farsa en que te encuentras fundida...
- ¿Qué debo hacer para dejar que todo remordimiento se deslice y no vuelva jamás?
- Primero -le toma la cara- Remece tu interior, haz que se limpie... ¡Revela tu misericordia! -gritando.
-¿Hola? -se escucha el sonido de la puerta al cerrarse y las chicas se sueltan bruscamente dejándose caer en la alfombra.
- ¡Lala! -alegó -Nos asustaste... -recorriendo su mano por el contorno de su cara.
- ¿Qué estaban haciendo? -alzando una ceja.
- Ensayábamos para la obra del Miércoles... -dijo Domi limpiándose las rodillas y enderezándose.
- ¿Obra? ¿Ya tienen obra? -expandiendo sus ojos.
- Sí, no es la gran cosa pero, de algo se empieza... -contestó Colette recogiendo su cuadernillo.
- ¿Puedo... -señalando el libreto-... leerlo?
- ¡No!
- ¿Por qué no? -juntando levemente sus párpados.
- Porque se dice "Por favor" -decía Domi con las manos en la cintura.
- ¿Por favor, puedo leer el libreto? -emitiendo con voz angelical
- ¡No! -repitió.
- ¿Y ahora por qué? -preguntó molesta.
- Porque debemos ensayar -riendo y disculpándose con la mirada.
- Ah, lamento interrumpir.. -me excusé- Ya me voy...
- No lo tomes a mal Lala, pero debemos concentrarnos en esto... -trataba de explicarme Colette.
- Entiendo... -guiñé el ojo, sonreí de lado y me marché para entrar a mi habitación.
Cuando abrí la puerta de mi habitación noté que estaba mucho más pesada de lo normal, o tal vez yo estaba más débil en ese momento, después de todo algo de sentido tiene que tener aquello que dicen de "Cerebro igual control total del cuerpo" y si mi cerebro estaba tan saturado entonces tendría músculos en la cabeza. Ah...Lala... Silencio...
Tiré mi bolso al suelo y me tumbé en la cama de espalda, cerré los ojos por un momento y me dispuse a reflexionar, sentí aquella ensalada que hace tiempo no vivía, aquella que me hacía tomar decisiones a la rápida y sufrir por ellas. Qué recuerdos, ¿Será que mi ánimo depende del país en el cual me encuentre?. Si es así, Por favor L.A. dame un respiro...
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