
Era curioso que me maravillara con todo el lugar, nunca fui de salir a fiestas ni nada de eso, era muy resguardada en ese sentido, por eso el entorno y el lugar era nuevo para mí, Joe no soltaba mi mano, yo sólo lo seguía mientras él se hacía paso entre la gente, me dijo algo pero por el alto volumen de la música no pude escucharlo, me llevó hacia un rincón y se sentó en el piso, yo lo imité y pude entender lo que quería comunicarme.
- Escucha, si no lo consigues no te preocupes, hay muchas más chances para esos chicos, no te sientas presionada... Te juro que buscaré a algún productor y...
- No Joe... -le interrumpía.
- ... podemos sacarlos adelante, no necesito que pongas en riesgo tu bienestar, yo conozco a Tyler, sé como controlarlo, tú no... -esperé a que terminara y divisé el piso.
- Nada ni nadie va a impedir que yo presente ese show -le aclaré haciendo oídos sordos a todas sus advertencias - Tendremos Gala sí, o sí Joe -clavó sus ojos en mí y dio un jadeo de rendición.
- ¿No vas a parar hasta conseguirlo, cierto? -enarcando sus cejas dándome a conocer que era una chica terca. Pestañeé y aspiré oxígeno.
- No voy a parar... Nunca... -haciendo con mi cabeza un especie de arco. Apoyó su cabeza en la pared para después tomar impulso y levantarse, me escaneó para posteriormente extender sus brazos y facilitarme el ponerme de pie.
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Los Ángeles, Residencia Kaulitz 21: 13 Pm
Narra Bill:
La prensa no ha dejado de preguntar sobre aquellos rumores vagos que circulan por Internet, las fans están inquietas por confirmarlos y yo estoy estresado con tanto alboroto, me molesta aparecer en los medios por las polémicas que giran en torno a mi persona en vez de los éxitos que tenemos como banda, me disgusta saber que "Tokio Hotel" abarca portadas de revista sólo para indagar la vida personal de los integrantes, sobre todo a mí... Qué suerte tiene Tom, espero que no le pase con Aracelly, sería algo que lo colapsaría, sería algo sumamente bizarro para las que tienen claro un perfil de él, probablemente lo tomen como algo positivo, no obstante sería una muy jugosa información para todos esos periodistas, las invitaciones a programas lloverían y tendríamos que dar explicaciones a cada minuto.
La extraño, no sé por qué la necesito tanto... Está sola haciendo todo esto, ¿Será correcto dejarla? ¿La tratarán bien en el estudio?, ¿La mirarán? .. Ya estoy pensando como el perfecto maniático celoso que soy, ella no sería capaz de eso... ¿Y a qué se refería con "hacer algo malo"? ¿En qué la metieron? No quiero que la ocupen como marioneta, estos tipos saben muy bien como engatusar a las jovencitas para que cumplan con sus "pedidos".
Pazhy, Pazhy, Pazhy... ¿Qué hago con ella?.. En dos días la veré... Espero que no venga tan emocionada en el viaje y esté tan feliz de verme, o por lo menos que Lala no lo vea... ¡Ahhh!.. Lala, Lala, Lala, Lala... -tomó su celular y comenzó a llamar-
Narra Tom:
Esta noche mientras esperaba que me volasen la cabeza de tanto contraatacar mis impulsos veía la Televisión en busca de alguna distracción barata que pudiese absorber el raro sabor que contenía en mi garganta aprendí dos cosas:
1) A veces las personas piensan que te pasa algo cuando solamente te sientes sensible, no digamos que sensible así como Bill, pero al mínimo gesto de atención por alguien ya todos sospechan que estás mal o alguna cosa por el estilo. Los hombres tenemos un campo de fuerza anti-intimidad que se activa cuando desean obtener las debilidades o los puntos frágiles para que los demás después puedan hacer de las suyas, por lo menos así lo veía yo, no confiaba en nadie aparte de mi hermano, suena lógico porque somos gemelos y tenemos una conexión especial, pero hay veces en las cuales opto por conservar ciertos sentimientos para no caer en que los demás opinen de algo cuando no lo están sintiendo en primera persona, sólo lo ven de afuera y en muchas circunstancias sus consejos no sirven.
2) Necesito a Ara, lo admito, Bill en algo tiene razón y vaya que es difícil para mí encontrarle la razón a él porque sólo habla y habla pero al final no concluye en nada, sólo es una vuelta estúpida de palabras que salen hasta por sus poros y hacen rellenar más la conversación, a los periodistas les parece jugoso eso, pero a mí me marea. Sólo hablo cuando tengo una opinión elocuente y precisa, en ocasiones intento explicarla pero ahí está de nuevo ese enano metiendo la cuchara para seguir gastando saliva, Jaja... Ese Bill, qué gracioso es.
No sé por qué me sorprendió tanto el saber que Ara llegaría a L.A. , Más aún con su prima que ni siquiera conozco y me llamó "Raperito" ese día del Aeropuerto.
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Autopista de California, 21: 26 Pm
- ¿Lo llamaste Raperito? -preguntó con fisgoneo. Adivinaron, la táctica del "dormido" no funcionó, es que con su timbre de voz nadie puede juntar los párpados.
- Sí, es que no sabía su nombre y cuando llegaron los tipos que había visto antes me acordé que se llamaba Ron.
- Estefanía... Se llama Tom... -mirándola tratando de decirle "Idiota" con sus ojos.
- Ah sí... ¡No me eches la culpa a mí, yo estaba preocupada de tu desmayo!
- Ajá -gesticuló- Por eso te diste el tiempo de darle tu celular... -subiendo el cierre de su chaqueta.
- Fue por urgencia... Se veía pálido... -deformando su cara tratando de imitarlo.
- Ya me imagino... -re-acondicionándose en el asiento.
- Le debes importar mucho...
- No es cierto... Quizás un poco -poniendo sus brazos atrás de la nuca.
- Yo diría que mucho más que "un poco" -sonriendo.
- Eres tan loca...
- Y tú eres tan obstinada... -volteándose para dormir.
- No lo soy... -quedándose quieta para pensar- ¿O sí?... -Ojeó a su prima, pero ésta ya reposaba con cuantiosa gana en los grises colchones del auto sin emitir palabra alguna - Por fin te dormiste loquita... -cosquilleó su mano para corroborarlo y se aseguró completamente que ya no la escuchaba- Ah, Estefanía... Tan linda que te vez con la boca cerrada... -suspiró y sonrió para por fin acomodarse y poder descansar las últimas horas que quedaban del camino.
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Los Ángeles, Hotel Phoenix 21: 47 Pm.
- ¡Muerta! -exclamaba Domi lanzándose a su cama.
- Anímate, por lo menos tenemos 5 días más de ensayo... Y nos está saliendo bien -sacándose su chaqueta.
- Tú lo estás haciendo bien, ¡Luke sólo me critica!
- Tienes que relajarte... Todo estará...
- ¡No! ¡Renuncio! -gritando.
- No bromees con eso... Oye... ¿Has sabido algo de Lala? -acercándose a la ventana.
- Jenny dijo que no la vio llegar... -sentándose en la cama.
- ¿En qué andará metida?
- Quizás esté con Bill...
- Puede ser... -corriendo las cortinas- Y posiblemente no regrese...
- ¿Por qué? -ladeando su cabeza.
- Porque llueve como nunca... -empujando el vidrio y colocando su mano para sentir las pequeñas gotitas que caían del cielo.
- Espero que no se resfríe... -tomando su celular y marcando el número.
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El chillido me pareció más fuerte que nunca, incluso di una gran corveta mientras caminaba con Joe... me acerqué el auricular al rostro y lo rodeé con mi mano
- ¿Hola?
- Lala. ¿Estás bien?
- Sí... ¿Por qué?
- Bueno, porque está lloviendo y no estás en el hotel...
- Ya llegaré, no se preocupen... Tengo... -haciéndole unos gestos a Joe- Unos asuntos pendientes...
- ¿Estás en una fiesta? -preguntó su amiga desde el otro lado de la conversación.
- ¡No!
- ¿Y esa música?
- Ah, bueno... Eh... Yo... Eh... ¡Adiós! -corté y alcancé a mi guía quien quedó suspendido frente a una mujer de cabellera rubia. Un segundo, ¡Era Julia! ¿Y su cabello rojo?... Creo que tuvo una cita urgente con el peluquero para pasar las penas... Joe no decía nada y la, ahora rubia ex-coreógrafa determinó cortar el silencio con una frase no muy agradable.
- Me das asco -mirando con odio a mi acompañante. Sólo la miré, al rato descubrió mi presencia y me dirigió un vistazo efímero -Hola princesa -para luego volver a las retinas de Joseph- ¿Vienes a hacer tu buena acción? -contemplándome esta vez con más lentitud -Supongo que subirán tu sueldo... El Diamante tiene un gran precio para Woods -finiquitó con una mirada punzante. Joe no decía nada, no podía permitir que esa mujer lo humillara de ese modo.
- Por lo menos él tiene trabajo -incorporándome a su conexión.
- Tú no te metas, ya he tenido bastantes problemas por tu culpa.
- ¿Mi culpa? ¿Te duele saber la verdad de tus acciones? o ¿Acaso te dolió más el que te dijera la verdad de tu vida? -sus ojos ardían en rabia, recordé la pelea del estudio de danza, pero esta era una Julia distinta, ya no necesitaba controlar su protocolo, Joe me agarró del codo y me alejó de ella para evitar problemas.
- Lala, ¿Podrías dejar de ser tan...
- ¿Sincera? -intercepté.
- ¡Desafiante! -me corrigió - No busques más peleas por favor...
- ¿Peleas? Sólo fue una conversación... ¡Además no dijiste nada!
- Porque prefiero no tener más problemas con ella...
- ¿Eso incumbe permitir que te humille?.
- ¡No busques pelea con ella! Podría molerte los huesos en minutos.
- ¿Ah, sí? -con tono amenazador.
- ¡Sí! -forcejeé con su mano y me solté para buscar a Julia, ¡Al diablo con Tyler! Esta vez las ganas de golpearle la cara no las iba a aguantar. Me hice espacio entre la multitud y la vi a lo lejos
- ¡Julia! - Bramé. Ésta me ignoró y la seguí por una puerta a la cual entró. Sólo una pequeña ampolleta alumbraba toda la sala, busqué pacientemente a la mujer teniendo todos mis sentidos alerta a cualquier movimiento inesperado, sabía que estaba ahí, no podía engañarme, a menos que supiera hacer trucos de magia y era obvio que no... Recordé las lecciones que aprendí en mi academia de baile cuando era pequeña, poner en blanco tu mente, sentir que el aire es tu línea y el cuerpo tu eje, giras en torno a él pero sin moverte, caminar lentamente con la punta y después descansando el talón, me encontraba preparada para cualquier ataque... pero sólo bastó el sonido de una lámina de metal para distraerme de forma errónea y darle un fuerte impacto al lugar donde se escuchó el ruido, mis nudillos sangraban y mi mano derecha ardía, no era muy buena con mi brazo diestro ya que soy zurda y siempre tuve más habilidad con ese lado, escuché otro ruido y olvidé el ardor de mi piel, algo se acercó fugazmente y yo ya tenía conocimiento de quien era.
Sentí la presión de su antebrazo en mi cuello, me mantuve quieta para concentrar mi fuerza y dar un golpe firme, demostrar el dolor sólo debilitaba la resistencia de mi cuerpo, empujé con mi codo hacia atrás con toda la fuerza que pude en su estómago y ésta me soltó por fin para nuevamente atacarme con una cuchilla de su bolsillo, cortó gran parte de mi mejilla izquierda, alcancé a darle un manotazo en la muñeca y conseguir que el arma blanca volara lejos, ya desarmada traté de arrojarla hacia atrás pero ya era tarde cuando su puño finalizó en toda mi boca, me caí encima de unas herramientas que pasaron a llevar mis muslos y espalda, ahí estaba de nuevo Julia preparando otro golpe para hacerme perder el conocimiento, gracias a un reflejo pude evitarlo y ésta incrustó su mano en las filosas puntas de una madera con clavos, jaló tan fuerte como pudo y siguió mi presencia con la mirada para acabar por fin con mi pequeño pero ágil cuerpo, se aproximó una vez más y de una rápida maniobra conseguí atrapar su brazo, agarré su muñeca para inmovilizarla y dejarla contra la pared.
- Perra... -dijo mordiendo sus labios de impotencia
- Esos no son modales Julia... -aguantando el dolor de mi cara y doblando aún más su brazo mientras se quejaba.
- ¡Suéltame hija de puta! -forcejeaba inútilmente.
- Y sigues diciendo groserías -tomando su otro brazo -Creo que alguien necesita enseñarte buenos modales... -doblando su dedo índice. Julia comenzó a reírse macabramente como si mis palabras tuvieran una gota de sentido del humor, cada vez se reía más fuerte, ya me incomodaba bastante -¿De qué te ríes? -pregunté al fin.
- De lo ingenua que eres, bebé... -siguió con su carcajada- Tú piensas que todos son buenos contigo porque les caes bien... Y confías ciegamente en Joseph cuando dice que quiere cuidarte... -se burló.
- ¿A qué te refieres? - Su alborozo maligno no cesaba.
- ¿No sabes por qué estás aquí?... ¿No sabes por qué él está a cargo de ti?... Para dejar de ser un desgraciado con un trabajo de mierda...
- ¡Mientes!
- Finge ayudarte para que llegues a la fama, y como sabe que te encariñarás con él se aprovechará de tu dinero y te usará como billetera de prostituta -volvió a reírse.
- Tú... no lo conoces.... -aplastándola más a la muralla.
- Tú tampoco... ¿Y qué me dices de ese... Bill Kaulitz? -raspando su labio con el ladrillo del paredón.
- ¿Que-qué quieres decir? -la solté inconscientemente quedándome petrificada.
- Tú eres tan inocente pequeña -limpiando la sangre de su boca con la mano. -Confías tan fácil en las personas... confías en un famoso...
- ¡No te metas con Bill!
- Él... es famoso, vive de lo que hace, no va a dejar todo por ti...
- ¡Yo no quiero que lo haga! -sostuve.
- ¿Qué pasará cuando todos sepan quien eres, Laura?
- No... No te entiendo....
- ¡Cuando todo el mundo conozca tu nombre! ¡Cuando todos los fans sepan que eres la novia del hombre que les quita el sueño y por el cual mueren! -quedé en silencio- ¿No entiendes que eres una niñita con suerte y que MUCHAS chicas desean lo que tú NO PUEDES cuidar?
- E-Eso no es cierto... -mi voz tiritaba de forma evidente.
- ¿Te crees especial? ¡Mírate! Eres igual que todas sus fans, ¿Tienes un apellido renombrado?. ¿Tienes algo que te hace mejor que ellas?... Todas te criticarán... te querrán ver muerta... ¡Se les caerá la cara de vergüenza al saber que Bill está con alguien como TÚ! -di dos pasos atrás casi inválida de mis piernas y muerta en mi dentror, se acercó nuevamente a mí y tomó mi rostro- Pero yo sé que hacer... yo sé que podemos hacer corazón... -la miré con la poca fuerza de voluntad que me quedaba- Aléjate de él... Desaparece de su vida... Ve a tu país... Así no lo harás sufrir más... -acariciando cínicamente mis pómulos-
- No puedo... -susurrando con un nudo terrible en mi garganta - Él... me..necesita...
- Preciosa... él necesita a sus amigos, a sus fans.... A su música... Tú necesitas tu casa, tu familia... Él puede seguir sin ti... -me sentí muerta en ese instante, maldita charla de esa mujer, estoy segura que esas palabras dolieron mucho más que toda la riña que experimentamos anteriormente, era el golpe bajo, el impacto final...
Ambas no teníamos más fuerzas para seguir con nuestro enfrentamiento, ella se tambaleaba quejándose del río de sangre que caía por las heridas de sus nudillos y el dolor de sus articulaciones. Yo, casi en coma mental soportaba el fuego que me causaba el amplio corte en mi mejilla que se tornaba de a poco en un rojo intenso combinado con el negro tono de mi delineador recorriendo todo mi cuello y asfixiada en la cruda realidad que me había dejado el discurso de Julia... Por fin escuché la puerta, sabía exactamente quien era, no dudó en correr a mí y preguntarme el por qué de mi estado, cuando vio a mi contrincante entendió todo y me sacó rápidamente de ahí prestándome su chaqueta, ya que la mía yacía húmeda por toda mi emoción y el efecto de la hemoglobina que desprendía mi cuerpo, aparte cabe mencionar de la gran tormenta que había afuera. Me llevó al auto y, aún sin echarlo a andar se sujetó con las dos manos en el volante para tomar 3 largos suspiros mirándome sin saber si regañarme o abrazarme en ese mismo instante, no optó ninguna y tomó una última inhalación.
- No tienes que decirlo... -le dije aún con mis ojos mojados y la voz más seca que nunca.
- No lo voy a hacer, pero... ¿Crees que no me duele verte así? -tocando mi hombro.
- Lo siento... -soltando una nueva lágrima.
- Ya no importa, hay que curar esas heridas... -frotando su pulgar por mi frente- Vamos a casa... -encendió el vehículo.
- Y al final no hablé con Tyler... -me lamenté.
- No pienses en eso... -dijo negando con la cabeza. no respondí nada e impulsé mi nuca hacia atrás para cerrar los ojos.
Cuando volví a abrirlos estaba con algo helado en mi cara, me lo saqué para poder observar en donde me encontraba, era la habitación de Joe y él me miraba atentamente sentado a los pies de la cama, seguramente esperando que despertara.
- ¿Cómo pudiste...? -me referí con el hielo en la mano.
- No es nada... Tenía que sanarte...
- No... no me refiero a eso... -contesté.
- ¿Entonces?
- ¿Por qué estoy en tu habitación.... y no en un hospital?.
- ¿Te duele mucho?
- No... pero... creí que me llevarías a un hospital para deshacerte rápido de mí... -movió la cabeza y sonrió.
- No tengo problemas con traerte acá, en serio -suspiró- Ahora.. si puedes... Podrías explicarme qué pasó... Sólo... si... quieres... -me hablaba como si hubiese sido víctima de un secuestro o de una violación.
- Sólo... peleamos... -hice una mueca con la cara como diciendo "eso..."
- ¿Te dijo algo?
A mi mente volvió las crudas palabras que pronunció Julia y quise ponerme a llorar en ese segundo, pero me contuve y moví mi cabeza hacia los lados diciendo "no".
- ¿Quieres que te lleve a tu habitación? -asentí con la cabeza. sabía que si abría mi boca el llanto saldría irrevocablemente. Extendió la mano para que me levantara y lo seguí hasta llegar a la puerta de mi suite... Dijo algo como "disculpándose", pero no le tomé atención, sólo esperé a que terminara para...
- Joe... ¿Somos amigos, verdad?... -le pregunté.
- Yo-Yo creo... ¿Por qué?
- Abrázame... -dudó por unos segundos pero al final cumplió con mi humilde petición. Cuando nos separamos por fin entré y me acosté para descansar, antes di una ojeada a mi celular... 15 llamadas perdidas, todas de Bill... Usé las pocas ganas que quedaban para marcar el número y apretar el botón verde.
- ¿Hola? - Escuchar su voz fue como llegar al cielo después de tanto sufrir en la tierra.
- Mi amor... -pronuncié... Vaya, esto es raro.
- ¿Qué pasó?
- ¿Por qué me estabas llamando?
- Quería saber como est... -no aguanté más y un sollozo se escapó de mi boca, gran error Lala - ¿Qué te pasó?
- Bill... Tengo miedo... -respirando de golpe a causa del llanto.
- ¿De qué, mi niña? -su voz era tan desgarradora que hasta me sentía culpable de causar eso.
- De perderte... -su silencio fue eterno y torturador, sentí como tomaba aire y...
- Tú no me vas a perder... ¿No quieres que vaya a verte?
- No, no... No te molestes...
- Estoy en el auto...
- Bill... -amonestándolo.
- Te veo en 15 minutos... -corta.
De nuevo me sentía idiota, ¿Acaso no puedo aguantarme un minuto con mis sentimientos? ¿No puedo avanzar en vez de retroceder al mismo asunto que me hace mal?... Si sigo así probablemente me internen en un manicomnio...
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Los Ángeles, 11: 45 Pm.
- ¡Niñas llegamos! -decía con tono animoso.
- ¿De verdad? -Aracelly abrió de a poco sus ojos y miró por la ventana- ¡Santo Dios!. ¡Es hermoso!
- ¿Cierto? -bostezando- Hay muchas cosas que hacer...
- Las dejaré en el apartamento... -virando por una avenida.
- ¿Usted se da tan largo viaje sólo para traernos? -preguntaba a su tío.
- ¿Largo? Yo encuentro que está bien... -sonreía por el espejo retrovisor.
- Ah... Claro... -de nuevo recordando que es USA.
- ¿Qué haremos? - preguntaba Estefanía recobrando la energía desbordante.
- Bueno, llegaremos... y Dormiremos... Ah, sí.... Vaya que dormiremos... -sonreía con los ojos cerrados.
- ¡No! ¡No quiero dormir!
- Entonces yo duermo... -frunciendo el ceño- Y tú.... tú haces cualquier cosa... -su prima le hace desprecio y baja el vidrio de la ventana.
- Nos queda poco... -anunciaba.
- ¡Qué bueno! -expresaba con satisfacción.
- Mira, ahí está el estudio de los Mtv... -Ara reacciona de golpe.
- ¿Dónde? -asomándose.
- Ahí... -apuntando.
- Oh... -con asombro por tan grande construcción- Cerca de aquí deben estar.. -pensando en sus amigas y viendo los altos rascacielos de lujo que había en torno al estudio.
- ¿El chico de trenzas? -interpelaba con curiosidad.
- ¡No! -Ahhh, ahora me acordé de Tom.. ¡Perfecto! .. pensaba con ironía.
- No te enojes... -volviendo su vista al exterior- ¡Aquí es!
- ¿En serio? -examinando el departamento. Era lindo, se veía amplio y con buena vista.
- Llegamos... -deteniendo el auto y abriendo la puerta...
Con un impulso hacia afuera y dejando al descubierto sus acalambradas piernas se puso de pie y admiró la altura del edificio.
- ¡Al fin en Hollywood!
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