lunes, 21 de febrero de 2011

Capítulo 12 - "Detalles"


No es que Nicole menospreciara su trabajo pero sabía claramente que siempre Laura estaba sobre ella en lo que se tratara de baile, recordaba perfectamente las tardes enteras que sacrificaba para bailar en la sala, ahí donde nadie se movía, donde sólo se encontraba la radio y el delgado cuerpo de Nicole. Ensayaba horas enteras, era muy perfeccionista y estricta con todos los pasos, pero había algo que diferenciaba a las dos jóvenes, algo que Nicole nunca entendió, algo que hacía al profesor quedar atónito, aquello que siempre impulsaba a Laura a tener los papeles principales por mucho que ella ensayara hasta caer rendida de dolor, siempre le tuvo envidia, pero curiosamente por esa razón también le agradaba, era la única persona a quien admiraba y se sentía de una u otra forma "inferior" a ella. Si bien Nicole tenía más técnica, pero al parecer le faltaba sentir la música en sus venas, sentir la pasión al ejercer un movimiento, convertir cada ínfimo desplazamiento en algo artístico, escribir poesía con sus extremidades mientras suenan los compases, complementarse intensamente con el ritmo y entender que no existe nada más que el viento sobre tu cara y las pulsaciones sonoras en tus oídos, aquello. Aquello era lo que Laura poseía y ella no.

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Hospital Darrewl.

No hubo necesidad de que ella lo anunciara, porque antes de emitir cualquier palabra Georg la interrumpió.

- ¡Aquí estás! Ya vámonos por favor.

- Sí, un momento... adelántense... -contestó frente a la muda mujer de cabello largo y oscuro como sus ojos.

- Me llevaré a tu prima -anuncié y la tomé del brazo para avanzar por el pasillo hasta la salida.

- ¿No me dirás nada?

- ¿Qué quieres que te diga, Tom?

- ¿Hola? -sonrió.

- Hola...

- Tanto entusiasmo -se burló.

- Idiota... -golpeó su abdomen y lo abrazó.

- ¿Por qué me golpeas para luego abrazarme?

- Para ser sólo yo quien pueda sanarte -acurrucándose en el holgado polerón del muchacho.

- Eaujhf... -Lo que Tom pronunció no sonó a nada coherente, más bien no sabía que decir frente a lo que había escuchado en ese instante, sin palabras, sorprendido, estupefacto, eran las palabras que mejor lo describían.

- Abrázame...

No puedo creerlo, que me quepa en la cabeza suena casi imposible, estaba sin palabras, sin alguna respuesta, todo a causa de una simple frase, una sencilla unión de sílabas que salieron de la boca de esa mujer. Por un minuto sentí que todo se congeló, el tiempo no existía, no para mí. Ella seguía aferrada a mi pecho, siendo testigo de todas las emociones y el flujo sanguíneo que corría por mis venas y hacía latir más fuerte mi corazón, un impacto inesperado, una aguja en los pulmones que me dejó con la respiración intacta pero sin acción en mis cuerdas vocales.
Aracelly era todo, yo bien lo sabía y lo venía asegurando hace tiempo en mi subconsciente, ¿Si acaso era bueno? Eso no importaba, todas las complicaciones que experimentaba mi cuerpo en el momento que estaba conmigo no tenía la mayor importancia, simplemente porque era a causa de ella, y ella jamás será algo que yo rechace, algo de lo cual me niegue, si este era el riesgo de estar enamorado lo correría sin duda, sólo porque así podría estar a su lado por siempre, no importa la distancia, incluso no importa si ella se aburre de mí, porque yo siempre la amaría, de eso estaba seguro. Sé que no existe la perfección, pero Aracelly rompía toda esa regla, para mí ella era perfecta y lo demostraba con sus pequeños detalles que se volvían enormemente significativos para mí. La había encontrado y esta vez nada me separaría de ella, ni siquiera un estúpido desmayo, siempre la cuidaría de todo, estaba totalmente entregado a esa mujer y me desesperaba el hecho de no saber si acaso ella sentiría esto tan grande que yo siento a su persona, me encantaría leer su mente, abrir los misterios que esconde su corazón para aclarar mis dudas y poder ser feliz completamente sabiendo que ella siente lo mismo.

- Tom Kaulitz.

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Teatro de Luke

- ¿Y ahora qué?

- Pues... ¡A ensayar!

- Dios, Colette ¡Estoy cansada de ensayar! Siento que moriré en la escena y me desplomaré en un charco de sangre.

- Wow, que profunda... ¿Dónde lo leíste? -cerrando la taquilla de su mochila.

- En ninguna parte, sólo se me ocurrió.

- Espero que así como tu cerebro trabajó para elaborar esa frase trabaje también para desarrollar los actos y escenas. -apoyó la suela en la orilla de la mesa para abrochar los cordones de su zapatilla derecha.

- ¿Quién nos metió en esto? -Domi lucía verdaderamente desanimada y molesta.

- Ambas lo quisimos-haciendo la última maniobra para abrochar su calzado- Dominique está sonando tu celular... -quejándose por la desatención de su amiga al artefacto electrónico que hacía un molesto chillido dentro de su bolso.

- Ya, ya -enderezó su columna y buscó en sus pertenencias hasta elevar el vibrante móvil que aún emitía su canción contagiosa- ¿Hola?

- Vaya... ¿Quién estará llamando? -se preguntó mientras terminaba de atar los cordones de su otra zapatilla.

- Niñas. ¿Hasta cuándo voy a esperar? -gruñía Luke aplaudiendo para apurar a las dos muchachas.

- Lo lamento, pero Dominique recibió una llamada -soplando un mechón de pelo que había caído en su cara hacia atrás.

- ¡Dile que deje el romanticismo y vayamos a trabajar! ¡Quedan sólo 4 días para perfeccionarlo todo!

- Bueno Luke le diré, pero tranquilízate, no tardaremos. Te lo prometo.

- ¡Sólo háganlo! -salió disparado con los nervios de punta.

- No entiendo como nos hace trabajar un día Sábado-dirigiéndose a Dominique- Este sujeto sí que es....

- ¡Lala está en el hospital! -dijo en un hilo de voz.

- ¿¡Qué!? ¿Cómo, cuándo, por qué? ¿Qué le pasó? -se paró como de un ataque cardíaco y acorraló a su compañera para exigir una explicación.

- ¡No sé! Me acaba de llamar, dice que va camino al hotel y que venía del Hospital.

- ¿¡Cómo que no sabes, pedazo de excremento!?

- ¡Hay que ir al Hotel, Colette! -tomando sus cosas del sillón.

- ¿Y Luke?

- ¡A la mierda con ese demente! -encajó su chaleco en los brazos y salió de la sala.

- ¡Espérame! ¡Dominique! -siguiéndola llena de prendas y artefactos en sus manos.

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Estudio Mtv.

- ¿Y dónde está tu jefe?

- No pienses que es algo fácil hablar con Woods.

- ¿Me llevarás con Tyler Woods? -dijo Nicole sorprendida.

- ¿Y con quién esperabas, con el conejo de pascua?

- Pero... No, espera. Ya no quiero ser parte.

- Que no te dé miedo-agarrando su brazo- Tyler no muerde, bueno quizás gruña lo suficiente para dejarte en la pared-rió- ¡Pero no te desanimes tan rápido!

- Pero Richard...

- "Pero Richard, pero Richard" -imitándola- Nada de nada, ¿Querías estar en la coreografía?

- ¡Escúchame! -soltó violentamente su brazo- ¡No vine aquí para que se pasen recaditos y que uno me envíe con otro para solucionar mi problema!. ¿Tú eres el diseñador, verdad? ¡Tú perfectamente puedes ponerme de suplente, además Laura no está en condiciones para dirigir!

- Espera... ¿Cómo sabes que se llama Laura?

- Así como sé la razón por la cual eres el "Diseñador" ¿Quieres que lo sepa todo el canal?

- No puede ser.. -dejó libre su alborozo- ¡Eres tan adorable hasta cuando intentas amenazarme!

- No estoy bromeando -empujándolo a la pared- Me meterás en esa coreografía sí o sí ¿Oíste?

- Sí, claro... -se soltó desinteresado no tomando atención a las palabras de Nicole.

- ¡Richard! -gritó.

- Considérate contratada ¿Quieres? Ensayos de Lunes a Viernes de 14:00 a 16:30. Sábados y Domingo de 15:00 a 19:00 ¡Ahora déjame tranquilo niña malcriada! -dio media vuelta y siguió su caminata.

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Hospital Darrewl: Afuera

- ¿Nos podemos ir ya?

- Aún no Estefanía, tu prima está adentro y debemos irnos todos juntos.

- ¿Pero por qué? ¿No podemos dejarlos aquí y que se vayan solos?

- No, sólo están hablando de la vida, ya volverán... -dijo Geo.

- Además Tom debe ir a ver a su novia al Hotel -agregó el chico rubio de pelo corto pateando una piedra de por ahí.

- Cierto Gus... -afirmé.

- ¿Creen que soy idiota? ¡Ya sé que el chico ése es el novio de mi prima!

- Ah-suspiré- Si es así, se demorarán...-hice una pausa y miré mi reloj- ¡Mucho!

- ¿Entonces qué hacemos aquí?

- Bien, tú ganas... -me rendí- Vamos y démosle intimidad a estos dos tórtolos.

Caminamos hasta el auto de Bill para volver a mi residencia, en el camino me dí la oportunidad de conocer más a Estefanía, en realidad tiene una conversación muy fluida, demasiado diría yo, me encanta hablar pero al parecer a los demás no, muchas veces se aburrían de nuestras charlas y nos hacían callar, todos menos Bill que se encontraba serio a mi lado en el asiento trasero, su mirada se veía perdida a la nada, tanto así que comencé a preocuparme en serio.

- ¿Qué te pasa? -le pregunté intentando que dejara su extraño trance.

- Na..da -respondió agitando su cabeza y abriendo un poco la ventana.

- Nada... Ok... -asentí poco segura, probablemente no quería hablar del tema y no lo obligaría a hacerlo. Seguí mi conversación con Estefanía para poder distraerme y no estar obsesionada con el estado del sujeto que se encontraba a mi lado con el viento despeinando su cabello.

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Hospital Darrewl.

Pasó como debía pasar, tenían que regresar y eso hizo notar Aracelly.

- Sss-sí, vamos a... a mi auto.

Salieron del lugar, subieron al auto hasta llegar a la casa de los Kaulitz, Aracelly no entendía muy bien el por qué de ir a ese lugar, ella necesitaba ir al Hotel para hablar con Laura y pedirle disculpas a su prima nuevamente.

- ¿Y... esto?

- Es mi casa -sonrió de lado.

- Lo sé, pero ¿Por qué me trajiste aquí?

- Porque... -se detuvo a pensar alguna buena razón para responder-... quiero tomar una ducha.

- Ah... Entonces te espero.

- No bromees, ¡Pasa, no puedo dejarte aquí! -salió del auto y abrió la puerta de ella.

- Ok... -se bajó, siguió a Tom hasta la puerta y entró en la gran residencia.

- Espera aquí, no tardaré... -dejó su polerón y subió para tomar la famosa "ducha" y atestiguar sobre su mentirilla piadosa.

- Bien, te espero... -dejó caer su cuerpo en un sillón largo y respiró profundo, pidió mentalmente que Tom no tardara demasiado, tenía que solucionar algunos asuntos y no tenía todo el día para hacerlo.

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- ¿Aquí vives? -mirando con asombro todos los detalles y el entorno del gran Hotel Phoenix.

- Aquí me hospedo, sólo por un tiempo... -le respondí oprimiendo el botón del ascensor.

- ¿Segura que estás bien?

- Sí Georg, no te preocupes... Cuando tenga mis medicamentos voy a... -guardé silencio de golpe.

- ¿Qué te pasa? -preguntó Gustav al darse cuenta de mi rostro y los enormes ojos que tenía.

- ¡Olvidé comprar la receta! -grité pateando una pared del ascensor- ¡Auch!

- ¡Tranquila! -intentó suavizarme Georg- Tú ve con la niña a tu suite y nosotros nos encargaremos de tu receta.

- ¿Conmigo? -se cuestionó la chica en cuestión.

- Claro, contigo.

- No, no la responsabilicen... ¡Si ella no quiere entonces puedo ir sola! -argumenté

- Nunca dije que no quería, ¡Muero de ganas por conocer tu habitación! -saltó con entusiasmo.

Las puertas se abrieron, le entregué la receta a Geo y salí con Estefanía inspeccionando por unos segundos el aspecto de Bill, aún sin decir nada y con la vista perdida en quizás donde... ¿A qué se debía su estado bipolar? ¿Algo hice? ¿Algo hizo?. Ya, ya, otra vez no, controlaré mis ataques de sensibilidad y neurosis para no caer en algo peor de lo que ya tengo, tengo demasiadas cosas en la cabeza, no puedo estancarme en algo así, por el momento no.

- ¿Y cómo llegaste aquí? -me consultó Estefanía mirando como buscaba las llaves en mi cartera.

- Larga historia... -encontré mi llavero y lo introducí en el picaporte para abrir la puerta- Quizás otro día te la cuente... Pasa..

- ¡Wooooaao! -cubrió su boca con la mano- ¡Esto es digno de una estrella de cine!

- No creo que para tanto -tiré el bolso en la cama- ... pero sí, es lindo.

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Los Ángeles

- ¿Segura que no te dijo nada sobre qué le había pasado? -corriendo detrás de su compañera.

- ¡Nada! ¡Queda poco! -divisando las calles de más adelante.

- ¿No podíamos-tomó aire para recuperarse-.. tomar un taxi?

- Claro que no, esta es una situación urgente... -frenó en una esquina y esperó a la señal del semáforo para poder cruzar con Colette y llegar al hotel.

- ¡Llegamos! -inhalaba y exhalaba apoyada en un poste de luz para recobrar el aire en sus pulmones.

- ¿Qué hacen Gustav, Bill y Georg aquí? - se extrañó Dominique al verlos salir del rascacielos.

- Ni idea, pero eso no tiene mayor importancia en estos momentos, ¿O sí?

- No... -sin despegar la vista- Pero esto es muy extraño...

- Domi, ¡Apresúrate! -subiendo las escaleras.

- ¡Allá voy! -perdiendo de vista a sus sujetos y entrando al edificio.

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