
Primero que todo, queda menos de una semana para la Gala, no tenemos aún nada concreto, sólo ideas fugaces que no ayudan mucho, necesitaba reunirlos a todos, pero esta vez ¿Qué les digo?... "Saben... Tyler es un hijo de perra que me chantajeó descaradamente, y como yo no soy el objeto de nadie rechacé su oferta, lo siento pero no podremos presentarnos porque yo cuido muy bien mi reputación y soy una egoísta de mierda..." ¡Bien Lala! repetía con sarcasmo mientras escuchaba el sonido de las agujas del reloj de la pared, todo estaba tan callado que era incapaz incluso de hablar conmigo misma... El viento hacía danzar las cortinas y volaba uno que otros papeles que había en mi velador. Continuaba divisando el techo, no sé que tenía de especial pero sólo con hacer eso me sentía entretenida, por alguna extraña razón la vista se me fue nublando de a poco hasta culminar en las negras paredes internas de mis párpados. Todo se sentía bien, mi cuerpo no pesaba más que una hoja seca jugando con la brisa de Otoño, como las pequeñas partículas del fuego cuando hacen su combustión y son capaces de dañar sin tener el soporte que tiene un martillo cuando te golpea en los dedos... así me sentía... tan liviana como una nube y tan dañina como una víbora... ¡María Santísima!... Mi cuerpo brincó como si fuese a caer por un precipicio... Algo retumba en mi oído.. Es la puerta..
- Señorita... -decía del otro lado.
- ¿Qué pasa Jenny? - interpelé.
- Alguien viene a visitarla... -objetó la mujer.
- Que pase, la puerta está sin llave -articulé sin moverme de mi lugar.
Sentí el crujido de la puerta pero me abstuve a ver de quien se trataba, en realidad no me importaba. Escuché como la cerró y sus pasos aumentaban hacia mi dirección, yo aún perdida en mi silencio interno. En cosa de minutos noté una presencia a mi lado, por fin miré y resolví mis dudas.
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- Hola -dijo sonriéndome y tocando mi nariz suavemente con su dedo índice.
- Hola -sólo eso vocalicé, quedé hipnotizada en el intenso color marrón de sus ojos y en la gruesa línea negra que los contorneaba.
- ¿Cómo estás? -prosiguió con la típica frase de cortesía. Pestañeé y junté mis labios con fuerza.
- Bien... ¿Y tú? -resbalé lentamente dos dedos por su mejilla.
- Bien... -tomó mi mano y la encarceló en la suya para mirarme directamente por largos minutos- ... ¿En qué piensas? -sus ojos desbordaban curiosidad. Avizoré todos los detalles de su cara para luego finalizar nuevamente en sus retinas.
- Que te amo... -con una escala vocal baja, quedando poco para transformarlo en un susurro, el cual hizo que la unión de sus labios formara una línea curva -¿En qué piensas tú? -enuncié para no perder el diálogo.
- En lo afortunado que soy por tenerte... -casi murmurando y clavando un intenso vistazo en los pequeños espejos de mi cara, que se volvían hermosos por el sólo hecho de que él se reflejara en ellos. Levanté mi torso del cobertor para acomodarlo unos centímetros más cerca de su cuerpo, el cual permanecía intacto mientras rozaba su boca con la mía, aún sin besarnos... Podía sentir como su respiración se iba tornando gradualmente en mi oxígeno para poder sobrevivir, y notar como mi corazón se aceleraba más y más a medida que experimentaba la necesidad de acariciar su mano con mis dedos.
- Bill... -gesticulé mientras inhalaba y exhalaba con mas aseveración.
- Dime... -sin desconectar la conexión visual que estábamos teniendo.
- Si hago algo malo... ¿Me seguirás queriendo? -batallando duramente con mis emociones.
- ¿Algo malo como qué? -arqueando levemente sus cejas.
- No lo sé... -suspendí el intercambio de miradas para bajar ligeramente mi cabeza -Sólo algo malo... -detuve mi guerra emocional y desaté una lágrima que recorrió de forma horizontal el tabique de mi nariz.
- Depende cual haya sido la razón de hacerlo... -soltó mi mano para levantar mi mentón y ver mis ojos empapados- Pero sé que si lo haces, será por una buena razón.. -acarició mis labios con los suyos y me besó tiernamente, un momento que duró amplios minutos, de los cuales no quería que finalizaran hasta quedarme sin aliento. Indudablemente si tuviera la oportunidad de elegir mi muerte, sería perder lentamente mi respiración en los labios de Bill junto con el calor que desprendía su cuerpo, así moriría tranquila, moriría feliz.
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Arizona, 21: 13 Pm
- ¿A ti no te sacan a la calle o tienes problemas con el sueño? -mirando molesta a Estefanía.
- ¿Por qué? ¿Qué tiene de malo que se vean? -haciendo puchero.
- ¡No es eso, es la actitud! -regañándola.
- ¿Ah?... -sin entender aún.
- ¡Olvídalo! Déjame sola... -abriendo la puerta para que su prima saliera.
- ¿Estás segura? -caminando con pasos cortos y lentos.
- ¡Sí! -subiendo aún más el timbre de voz.
- Lo siento.. -desciende su cabeza y sale de la pieza.
- ¡Ya hablaremos después! -cerrándola y tirándose en el colchón- ¿Dónde están amigas? -con los brazos atrás de la nuca y moviéndose inquietamente por el cubrecama -¿En qué momento viajé? -intentaba recordar pero no hubo caso, recordaba muy poco de aquella circunstancia. Pasados 20 minutos dormía profundamente.
Narra Aracelly:
Esa noche no había otro tema en mis sueños que no se tratara de una persona en particular, al principio creí que se trataría de Domi o Lala, ya que las extrañaba mucho y el anhelo de volver a verlas era lo último que se me cruzó por las células nerviosas en esos minutos de vago silencio y relajación muscular, pero al examinar con más detalle el sujeto que se presenciaba en mis sueños no resultó ser otro que Tom, aparecía en todas partes, de distintos gestos, parecía de esos videos que hacen las fans que capturan todos sus movimientos y les ponen dedicatorias... ¡Cómo si me gustara soñar eso! .Quería despertar pero sentía como mis ojos se pegaban aún más y las imágenes no cesaban, lo que empezó como un sueño se transformó en casi una pesadilla de "mujer obsesiva" por ese hombre... Ya lo he dicho, no espero nada de él, y tampoco vivo ilusionada con que cambiará sus hábitos... Menos por mí, sé que estoy jugando con fuego, pero había algo, algo así como una fuerza paranormal que me mantenía unida a él, de una u otra forma, yo era la única que no se entusiasmaba por tener a esa clase de chico que todas deseaban tener...
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- ¿Crees que fuimos muy hirientes con ella?
- No... ella lo entenderá.. -dejando por fin el libreto en su velador.
- Me preocupa su ánimo...
- Yo la veía igual que siempre -encogiéndose de hombros.
- Tú no la conoces bien Colette... Es cosa... de mirarle los ojos... -guardando sus cosas en la cartera.
- Es cierto que no la conozco bien, pero... Debe ser el estrés de su presentación, o algo así... -sacando su pijama debajo de la almohada.
- No sé... Tengo que ir a hablar con ella...
- Ni lo pienses Domi... -sujetando la chaqueta de su amiga- Vi a Bill pasar por aquí y no creo que haya ido a saludar e irse..
- Ah... -junta sus labios y los mueve hacia un lado gesticulando decepción- Otro día será...
- ¿Tienes idea de lo que hizo el otro día que no llegó a su suite?
- Si no nos dijo debe ser por algo..
- ¿Será posible que...? -insinuaba algo con la mirada.
- No creo, Lala no es así...
- ¿Y tú que sabes? Bill es guapo...
- ¡Colette! -regañándola.
- ¿Qué tiene de malo? Ya tiene 19 años...
- Lo sé, pero... Es que Bill se porta tan tierno con ella y... Lala es tan inocente... -Colette suelta una enorme carcajada - ¡No te rías!
- Ok, hagamos algo... Veamos que está pasando en su habitación y luego nos sacamos todas las dudas.
- ¿Eso no es violación de intimidad?
- Es nuestra amiga, y el que nada hace nada teme, ¿Cierto? -encogiéndose de hombros.
- No me tientes maldita francesa...
- ¡Vamos, chilena amargada! -sonríe.
- Ya, pero sólo UN segundo...
- ¡Hecho! -chocaron las manos y salieron de la suite quedando frente a la puerta de Laura.
- Tú abre... -dijo Domi
- ¿Ya vamos a empezar? - se quejó.
- Tú tuviste la idea... -culpándola.
- ¡Baja la voz!
- Ok, ok... Las dos juntas...
- Bien.. -poniendo sus manos en la puerta -Uno... Dos....
- ¿Señoritas? -las chicas dieron un salto que las dejó en el suelo.
- ¡Jenny! -alegó Colette.
- ¿Qué estaban haciendo en la habitación de la..? -la corta.
- ¡Nada! -contestó Domi como un rayo -Queríamos ver si estaba durmiendo..
- Ah... Estaba con un muchacho...
- Sí, con Bill -agregó la francesa.
- ¿Con quién? -preguntó.
- Con Bill Kaulitz...
- ¿Y quién es él? -dejó el carrito de metal y se acomodó en el piso para escucharlas.
- Es su novio... -La mujer se sorprendió y cubrió su boca con la mano.
- ¡No Colette! Aún no son novios... -le explicó a Jenny.
- ¿Y ustedes lo conocen a él?
- ¿Por qué le estamos contando esto? -decía Dominique al oído de su compañera. Poulain se encogió de hombros.
- Sí, lo conocemos... -concluyó y siguieron copucheando sentadas a las afueras del cuarto de Lala, era bastante graciosa la escena y la cara de Jenny al escuchar cada respuesta que le otorgaban las dos jovencitas, no podían explicarse por qué le interesaba tanto saber tal información pero Jenny era una mujer muy sana de alma, incapaz de tener malas intenciones con algún ser humano, menos aún con Laura. Para Dominique era como recordar las largas charlas que su mamá se pegaba con las vecinas de su casa en Santiago, para Colette era totalmente normal el intercambiar palabras con esa señora, ya que ella no había tenido oportunidad de dialogar con una persona mayor aparte de su padre, aunque la europea de nacimiento tuvo una infancia un tanto complicada la personalidad le sobraba para enfrentarse con el resto de la sociedad. Por fin al finalizar toda la "asamblea" las niñas se despidieron y Jenny continuó su camino hacia la cocina para posteriormente ir a dormir.
- Es tarde ya... -bostezando.
- Sí... -contagiada por el bostezo de su amiga chilena.
- Ok, me iré a mi habitación... Cuídate... Estudia el diálogo... -cerrando la puerta de su suite.
Otro día que se va...
D:
ResponderEliminara qe estaban jugando bill en esa suite ?????
^^
estaban comiendo la cena parece xD