miércoles, 9 de febrero de 2011

Capítulo 2 -"Chantaje"


-¿Se puede? - golpeando la puerta de mi habitación

- Sí, adelante Jenny -bostezando y refregando mis ojos para enderezarme y recibir a la mujer que abrió la puerta con un carrito de metal.

- ¿Cómo amaneció? -preguntó cordialmente.

- Bien, ¡Trajiste duraznos con crema! - observando la bandeja.

- Así es... ¡Cómo tanto le gustan! -poniendo una pequeña mesita de madera en mis rodillas y depositando la bandeja.

- Gracias Jenny -disponiéndome a insertar la primera cucharada.

- El señor Scrusse quería hablar con usted -corriendo las cortinas.

-¿Joe?. ¿Para qué? -tomando un sorbo del jugo de naranja

- Ni idea -encogiéndose de hombros- Sólo dijo que quería verla en su suite.

- Ah.. -asentí y comencé a imaginarme que es lo que deseaba decirme, Jenny se despidió de mí y yo le sonreí para después seguir con mi desayuno, el cual no pude terminar por la curiosidad de la "cita" de Joe.

Corrí el bulto de comida a un lado y me metí a la ducha, salí y tomé una de las poleras que Domi me había regalado junto con un jeans simple, arreglé mi cabello (que había cortado días anteriores un poco más abajo del hombro), cogí el bolso con mis llaves y salí.

- ¿Dónde vas tan apurada? - oí a la distancia y me volteé.

- A... Este.... A ensayar! - fue lo primero que se me ocurrió.

- ¿Esperas que te creamos? - salió disparada Colette de la otra puerta. Tomé aire para contar.

- Joseph quiere hablar conmigo -me encogí de hombros.

- ¿Y de qué? -dijo Domi al rascar su cabeza.

- Ni idea, por eso estoy tan apurada, para saberlo -acomodé mi bolso- ¿Y ustedes cómo siguen con la actuación? -ahorrando tiempo, tratando de calmar mi ansiedad.

- En eso estamos - Interrumpió Colette dejando a su amiga con las palabras en la boca.

- ¡Suerte! -fue lo último que dije antes de caminar al final del pasillo y presionar el botón del ascensor.

- ¡Estaba usando la polera que le regalé! ¿Te diste cuenta? -presumió con los ojos brillantes.

- ¡Por fin lo hizo! -se defendió Colette.

- Envidia... ¿Iremos hoy al canal?

- Creo... Algo tendremos que hacer en vez de quedarnos todo el día en nuestras habitaciones... -gesticuló la francesa antes de cerrar su puerta para su rutina matinal.


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El timbre sonó, piso 6, el piso de Joseph. Era tiempo de descubrir el misterio... Caminé por la larga alfombra café y busqué la suite de mi guía, sospechaba un montón de cosas, hasta me imaginé lo peor.. que esa vez sería la última que hablaríamos y me diría "Me despidieron".

- Hola! Llegas temprano -bromeó- Pasa... -se hizo a un lado para que entrara a su suite y me señaló una silla al lado de su escritorio.

-Hola... -Tomé aire y esperé a que empezara, tenía la vista plasmada en el monitor de su ordenador y aclaré mi garganta para hacer notar que seguía aquí.

-Vengo a hablarte de algo -dirigió una mirada fugaz a mi rostro.

- ¿Qué ocurre? -mirando el monitor y mirándolo a él.

- Es muy importante -acercándose lentamente a la pantalla y haciendo funcionar una máquina que estaba a su lado.

- ¿Me lo vas a decir? -alzando mis cejas y pronunciando sumisa.

- Discúlpame pequeña- encogiéndose de hombros y mirándome con lástima. Esto ya me daba miedo... Volvió a manipular la máquina y sacó una especie de chip deslizándolo por una zona apta para ello -Tyler quiere conocerte- concluyó. Hice una mueca con la boca y pregunté.

-¿Para qué?. ¿Por lo que pasó con Julia? -el hombre me miró como asintiendo y volvió a bajar la vista.

- Quiere verte mañana... -concentrado en el objeto que aún no podía descubrir qué es lo que era.

- ¿Te obligó? -interrogué con tono firme. Joseph tomó una bocanada de oxígeno.

- Digamos que... Todos supieron lo que hiciste con Julia y... A Tyler le llamó la atención tu espíritu "predominante", y al ser mi encargada me encomendó que te llevara a su oficina.

- ¿Dónde es? -mostrándome fría.

- Lala, no quiero -dejando por fin sus elementos en la mesa. -No puedo poner en riesgo tu vida, Tyler no es un buen sujeto.

- Eso da igual, ¿Quiere verme, no? Entonces no descansará hasta conocerme. ¿Por qué deberías ir en su contra? Yo no quiero que tú pongas en riesgo tu carrera por mí... -torcí la boca. Joe guardó silencio y sujetó su frente por unos momentos.

- Ok... Pero prométeme que no dejarás que te haga daño. -clavando sus verdes ojos en mí.

- Lo prometo. Es más, llévame ahora..

- ¿Ahora? -alardeó.

- Sí... Mejor temprano que tarde...

- No, no... Mejor tarde que nunca Laura. -levantándose.

- Joseph... -parándome también- Llévame con Tyler- sujetando su hombro- Por favor... -sacudió su cabeza y se acercó al escritorio para tomar sus llaves. Se volteó y me invitó a seguirlo. Sonreí y lo seguí, pero no tuve respuestas entusiastas. Algo era claro, iba a conocer a Tyler de una vez por todas.

Joe me llevó en su auto, llegamos a un barrio no del todo decente, según lo que comentaba en el camino era "una oficina secreta", ¿Qué sucede con ese sujeto?.. ¿Es mafioso o algo así?.. Joe estacionó su vehículo al frente del Hotel Dewey, o para los norteamericanos "Dewey Hotel", lo recuerdo muy bien, entramos por un callejón y cruzamos un portón negro, Joe se veía asustado, nervioso, posiblemente estaba preocupado por mí, eso me hizo sentir más segura y tranquila al entrar al lugar, al principio era sólo un pasillo cubierto de tierra y con paredes de ladrillos... Me adelanté a Joe y traté de conversarle para apasiguar el ambiente.

- Lindo lugar para tener una oficina - me burlé. Pero a mi acompañante no pareció darle gracia. Insistí nuevamente pero ya había abierto la boca para pronunciar algo.

- Debo dejarte aquí... -dijo disminuyendo su velocidad.

- ¿Estarás bien Joe? -volteé.

- Por supuesto -respondió entre silencios. Al momento de virar en una dirección agarró bruscamente mi brazo y me puse en actitud defensiva. -Cuídate- acotó con una mirada cristalina, a punto de romper en llanto... respondí "sí" con mi cabeza y éste retrocedió para apoyarse en la pared. -Estaré aquí cuando vuelvas- gritó finalmente.

- ¡Esta bien! ¡No tardaré! -modulé para que sus nervios bajaran y no le diera un ataque de Arritmia ahí mismo.

Sólo una pequeña ampolleta alumbraba todo el lugar, estaba lleno de papeles colgados en unos cordeles de aquellos que mi madre usaba para colgar la ropa, avancé aún más hasta llegar a una puerta, por cosas de lógica y porque no había otro pasadizo la empujé, todo era completamente distinto, la gente abundaba de un lado a otro con carpetas en sus manos, el estruendoso ruido de los teléfonos retumbaban por toda la localidad, me acerqué a una muchacha para obtener la información que necesitaba..

- Disculpe, ¿Dónde está la oficina de Tyler Woods? - la mujer me miró fríamente.

- ¿Quién lo busca? -contestaba a mi pregunta con otra interrogante.

- Eh.. Laura Rojas... - claro, como si me conociera... pero tenía que intentarlo. La mujer tomó el teléfono que había en su escritorio y hablaba agachando la cabeza, como si yo tuviera curiosidad de escuchar lo que conversaba con ese hombre.

- El señor Woods la está esperando, por allá. -se levantó y estiró su brazo para indicarme la dirección. Si no fuese por la educación de mis padres no le hubiese dicho nada, pero como la tengo, le agradecí y continúe caminando hasta mi destino.

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-Se ha demorado mucho... Y no contesta su celular -dándose por vencida de tanto intentar llamar.

- Tendremos que salir sin ella, Domi -acotaba.

- Pero.. ¿Qué estará haciendo?.

- Ni idea, pero ya se nos hace tarde... -avanzando por la recepción para llegar a la puerta principal del hotel.

- Espero que esté bien... -guardando su móvil en el bolso y bajando los largos escalones.

Cruzando 5 calles al Norte, con 3 calles a la izquierda se encontraba el Canal que había contratado a Colette y Dominique, aquél canal que les brindó una oportunidad que, sin duda alguna, las tenía entusiasmadas.

- Colette! Dominique! -decía Luke con acento francés prolongado mientras las muchachas cruzaban la puerta principal - ¡Estaba esperándolas! No se imaginan lo que les tengo preparado hoy...

- ¿Una sorpresa? -decía Domi mientras dejaba su bolso en el sillón del camarín.

- ¿Ahora qué se le vino a la mente? -trataba de indagar Colette mientras caminaba con su amiga al set.

Mediana sorpresa, Luke tenía una escenografía tremenda, ordenaba a los encargados que movieran algunos elementos y le pedía al encargado de las luces que estuviese atento, citaba a las jóvenes para que apreciaran cada detalle de su "obra de arte teatral", lo cual parecía ser anticuado para la pequeña francesa.

- ¿Qué debemos hacer? -cortando el largo discurso emocional de Luke.

- Ah, sí... Disculpen... -sacó dos cuadernillos y se los entregó- Ahí están sus libretos, necesito que los ensayen mucho y los tengan aprendidos de aquí al Miércoles.

- Vaya... -hojeando el contenido- Es bastante... ¿Podremos con esto Colette? -mostrándole el grosor.

- Este... -mirando a Luke y percatándose de su mirada esperanzadora- Como dicen.. ¡Nada es imposible! .

- ¡Eso! -aplaudió- Las veo el Miércoles... -pasando por al medio de ambas-

-¿Eso es... todo? - preguntó Dominique frunciendo el ceño.

- ¡Claro!. -mirándolas- Tienen mucho trabajo, no se quejen de ello... Les daré el día libre para que se concentren en el libreto... -sonríe y recobra su caminata.

Colette miró el suelo desorientada y se dejó caer en una de las butacas del teatro para sujetar su frente con ambas manos.

- ¿Está... -nuevamente hojeando-... loco?

- ¿Qué clase de director es tan relajado para sus cosas? -por fin sacando sus manos de la frente.

- ¡Qué orgullo y, qué confianza tiene! -suspirando de cansancio y sentándose en la butaca siguiente de su amiga.

- ¿Qué más nos queda? -mirándola.

- Ajá... -abriendo la carpeta y comenzando a leer el Prólogo-

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-Prima... ¿Tú sabes donde fue el muchacho de trenzas? - doblando un pantalón para guardarlo en su ropero.

- ¿Crees que eso importaba cuando pensábamos que te estabas muriendo en pleno Aeropuerto?- Ara baja la mirada. -¡Por supuesto que sí! -concluye.

- ¿De verdad? -alzando de nuevo la vista.

- Pensé que sería importante -subiendo y bajando las cejas.

- ¿Y...? -tomando atención.

- Le di mi número de celular para que te llamara -decía orgullosa.

- ¿Qué? -atónita.

- ¡Eso!.. Ayer llamó toda la madrugada.. y cuando te desmayaste también, ¡Tooooda la noche!.

- ¿Y por qué no me lo pasaste? -modulando exaltada.

- Porque dormías, dormías como un oso - moviendo su cabeza de arriba a abajo como diciendo "sí" cada dos segundos.

- ¡Pero Estefanía! -se acercó.

- Hey, hey serena morena, ¿No me digas que ese tipo es tu novio?

- Eh... -sus mejillas se tornan rosadas.

- Ya veo... -poniendo su dedo en el mentón- ¡Pero no pienses que te lo voy a quitar! No me gustan los raperos... -flectando sus rodillas hacia afuera y sentándose en la cama.

- No es eso... Es que... Hace mucho que no lo veo... -se sienta al lado de su prima.

- ¿Y él está en Los Ángeles, verdad? -dejando caer su cabeza a un lado.

- Sí.. -pronunció tímidamente.

- ¡Asunto arreglado! -saltó disparada.

- ¿Por qué? -preguntaba sin entender nada.

- ¡Porque nos iremos a Los Ángeles! -levantando el pulgar.

- ¿Tan pronto? -confundida- ¿Así como así?

- Tan "así como así" no, tenemos que mantener el protocolo... -apoyándose en la muralla- Pero si acaso podemos ir, podemos.

- ¿Por qué tan interesada en acompañarme?

- Mm.. Primero: ¡No vas a pasearte sola por toda esa ciudad!, Segundo: Hace mucho tiempo no salgo fuera de Arizona y mi papá reclama por ello, así que no habrá problema, y Tercero: Soy tu prima -cruzándose de brazos.

- ¿Y qué tiene que ver lo Tercero? -mostrando una leve sonrisa.

- Nada, pero cuando llegué a lo Segundo se me acabaron las cosas coherentes.. -se encogió de hombros. Aracelly soltó una carcajada y le agradeció.

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Ni necesidad hubo de golpear la puerta, pareciera que me estaban esperando... escuché una voz grave y ronca afirmándome que pasara, obedecí a la orden y cerré con cuidado la puerta.
El lugar era espacioso, esas típicas alfombras color gris que ocupan los ejecutivos, a mis costados repleto de repisas y estantes de libros y al final un enorme escritorio con forma de medialuna con una silla dada vuelta. Inhalé con seguridad y tomé asiento frente al mueble.

- Creo que quedé en verla mañana, señorita... -dijo volteando la silla. Caramba, esto sí que parece película gángster. El tipo me recordaba al Padrino por su apariencia y todo este asuntito por una simple "Coreografía" me estaba asustando. Cuando quedó frente a mí sacó unos lentes de su bolsillo derecho del uniforme y los posó en sus orejas para verme mejor. Ahora entiendo por qué le temen tanto, este tipo es la viva imagen de "Películas norteamericanas".

- Quise venir hoy, ¿Hay algún problema en eso? -pregunté con voz firme.

- Ninguno... Es más, mejor para mí... -apoyó sus brazos en su gran escritorio -Oí que arruinaste mi show de baile... -La forma en que lo dijo me hizo tener un poco de miedo.

- No fue así, mire, no sé que cosa le contaron a usted pero yo sólo hablé por mí, ¡Y quiero decirle que SU coreógrafa no tiene derecho de tratar así a nadie!

- Mmm... Prosigue... -acomodó sus lentes.

- No tengo más que agregar, es sólo eso... Yo discutí por lo justo, y si los demás siguieron mi acción.. Bueno, ¿Por algo será, no? Entonces ¿Quién es la equivocada, yo o ella?

- Correcto... -me miraba fijamente como si fuera un cheque de un millón de dólares.

- Sabe... Quiero saber el por qué quería verme... -soplé hacia arriba para despeinar mi chasquilla.

- Simple curiosidad... -movió sus manos y me sonrió - Tienes algo muy valioso pequeña. Mueves masas, marcas tendencia... Es lo que busco en mi empresa... -guiñó el ojo.

- Al grano, por favor... -desvié la vista un rato, ya me sentía un poco acosada por ese hombre.

- Quiero que trabajes para mí... -entrelazó sus dedos y se impulsó hacia adelante.

- ¿Yo?... ¿Y qué podría hacer yo? -me encogí de hombros torciendo la boca en busca de una explicación.

- Tú, eres joven... La generación de ahora no escucha a los adultos, dice que son aburridos y blah, blah, blah... Tú tienes ese don para hacerlos cambiar de parecer, ese don "chantajeador" muy bien escondido, a través de un simple discurso puedes atraer las miradas de la gente y cautivarlos con tu opinión, esa es un arma muy estratégica para cualquier industria.

- ¿Me está diciendo que quiere que hipnotice psicológicamente a las personas para que sigan su canal? -levanté una ceja.

- Creo que nos estamos entendiendo... -levantó las comisuras de sus labios lentamente.

- Pero, ¿Qué pasará con el baile? -dije apoyando las puntas de mis pies en el suelo. Tyler se burló.

- ¡Qué importa eso si te tengo a ti! -desordenando mi cabello con sus dedos y dándome la espalda.

- ¿Cómo que que importa? ¡Es el show! ¡Los chicos están entusiasmados para bailar! -alcé mi tono de voz.

- Son unos perdedores ilusionados que creen que para ser famosos deben bailar en un escenario -tomando un cigarro y encendiéndolo. Me exalté y golpeé la mesa.

- ¡Cómo puede decir eso! ¡Ellos aman el baile, aman lo que hacen! ¡Usted y esa Julia son iguales! -el sujeto volvió a mirarme de frente y retiró su cigarrillo de la boca expulsando todo el humo en la dirección que yo me encontraba, tosí y moví mi mano para que el olor se extinguiera.

- Mm... -volvió a sentarse- Ya veo... Le tienes mucha fé a esos muchachos... ¡Qué conmovedor!, De acuerdo, hagamos un trato... -apagando su cigarrillo en el cenicero al lado de su teléfono.

- ¿Qué clase de trato? -me acomodé en la silla.

- Yo dejo que tus "chicos" presenten su baile sólo si... -hizo una pausa invitándome a preguntar.

- ¿Sólo si que? -me crucé de brazos.

- Si trabajas para mí... -volvió a mirarme de forma siniestra queriendo sustraer toda la poca seguridad que me quedaba. Balbuceé un momento y tomé aire.

- ¡No! -respondí- ¡No necesitamos de un hombre como usted para poder surgir por lo que nos apasiona! ¡Y si me disculpa, ya me largo!. -me levanté de la silla y caminé hacia la puerta.

- Piénsalo bien, Laura... Estamos en Los Ángeles, no en Santiago.. -dijo sin inmutarse siquiera para detenerme con un apretón de muñeca. Rió en voz baja, sin darse cuenta que lo había escuchado y esa discriminación me hizo enojar aún más.

- ¡Adiós! -di un portazo y salí del lugar para llegar al extraño pasadizo en el cual Joe me esperaba.

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