sábado, 5 de marzo de 2011

Capítulo 15 - "Cavando mi tumba"


Cito:

"No siempre tenemos todo lo que queremos, es más, casi nunca lo podemos conseguir. El ser humano se interesa realmente por las cosas difíciles, por lo inalcanzable, lo poco probable y lo insano para sí mismo, como si le complaciera todo el masoquismo que esto implica."

El día aún no acababa para todos, si bien Laura había decidido dormir y olvidarse del mundo por las ocho horas siguientes, Aracelly acudía impaciente al interior del Phoenix con Tom del brazo, su camino se vio interrumpido por el de Bill, quien estiraba sus largas piernas para avanzar a toda velocidad. Aracelly le vio, pero Bill no vio ni a Tom ni Aracelly, la situación de "urgencia" le impedía tomar atención de los factores externos que se interponían en su carrera.

Unos pequeños comentarios fueron los que hicieron sobre la salida del muchacho, a Aracelly no le costó encontrar a su prima para llevársela a casa y tratar de remediar las cosas, lo que respectaba Joe, sólo saludó por cortesía y cruzó unas veloces miradas con Tom, seguramente por el evidente parecido que tenía con el sujeto con el cual no se llevaba bien de presencia.

Finalmente las cosas calmaban su pulso, ninguna vuelta más que darle al asunto, la noche transcurrió como debía y el Sol pronunció su llegada de manera sumisa al transcurrir de las horas.

- ¡Solsticio! - No, no era una de las incoherencias que se me venía a la mente al caminar, sólo era mi "saludo" matutino que solía aparecer cuando despertaba de golpe. - ¿Qué hora es? -me pregunté a mí misma antes de ver el reloj de la pared que marcaba las 11: 16 de la mañana, ni muy temprano ni muy tarde, estaba entre el rango de normalidad y ya era de esperarse que la puerta sonara y Jenny entrara con el desayuno.

Esta vez el día no sería relajado, no podía vacilar con respeto a lo que tenía planeado, era ahora o nunca.

- Señorita... -Jenny dio dos golpes a la estructura y se adentró con todos los instrumentos necesarios.

- ¡Ya te extrañaba! -aplaudí y refregué mis ojos.

- Oí que fue llevada al hospital... ¿Cómo sigue con eso? -el tono de Jenny parecía ser tranquilo pero muy forzado.

- Sólo unos rasguños, no es nada grave... -Algo debía decirle para que no se preocupara.

- Debe cuidarse mucho, recuerde que la presentación es dentro de 3 días - Esto último me puso los pelos de punta.

- ¿3 días? ¡No puede ser! -me atoré con el jugo que corría en ese momento por mi garganta - ¡Tengo que solucionar esto! -dejé de nuevo más de la mitad de la comida y entré al baño con toda la velocidad que podía (que no podía ser mucha debido a las complicaciones presentadas en las piernas) para vestirme y comenzar con todo esto desde ahora.

Jenny acostumbraba a verme en estas actitudes de no terminar de desayunar por las obligaciones que se me cargaban a los hombros, algunas veces ella deseaba que yo fuera un poquito más normal, se le notaba en la mirada. Aún así no comentaba nada y recogía como de costumbre la bandeja para salir de mi habitación con una tranquilidad casi aterradora, muchas veces me daba pena el dejarla así, pero qué más podía hacer con aquello que ni yo era capaz de controlar.

Dejé mi cabello mojado, me vestí con lo primero que combinó y calcé las zapatillas grises que ocupaba en Santiago para salir. El día era caluroso y lleno de luz, sólo hacía sombra los enormes árboles que podían divisarse de mi ventana. Salí de mi habitación y tomé el ascensor para acudir a la de Joe, sé que odiaría que lo molestara para algo tan repetitivo y molesto para él pero tenía que hacerlo le gustara o no, si no me llevaba él, debería salir a buscar a Tyler sola, y esa era la amenaza perfecta para que él cediera a mi propuesta.

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Residencia Kaulitz

- Buenos d.... -Tom quedó helado cuando vio el sillón de su casa y corrió de inmediato a la pieza de su hermano como histérico, el ruido despertó a Bill de forma instantánea.

- ¿¡Qué pasa contigo!? ¿Viste a un fantasma? -corriendo levemente las sábanas de su rostro.

- ¡No! ¡Esto fue real! -anunció el muchacho rapero.

- ¿Ah, sí?

- ¿Qué hace tu amiga en el sillón, Bill?

- ¿Qué ami...? - Casi lo olvidó, la noche anterior había ido a buscar a María Paz al Aeropuerto y se quedaría a dormir en la casa de ambos hasta que encontrara un lugar anexo, en efecto, esa era la gran "urgencia" que lo hizo abandonar a Laura - ¡Ah! Bueno, es que llegó ayer y no tenía donde quedarse... y yo...

- ¿Tú la invitaste a que se quedara en nuestra casa? -preguntó con una actitud de cólera.

- ¡No grites! La despertarás y se sentirá mal por lo que dices...

- ¡Me importa un huevo Bill, no me preguntaste nada! ¿Por qué haces cosas sin consultarme primero? ¡Los dos vivimos aquí!

- Vaya, por la misma razón que tú no me avisas sobre las entrevistas o los asuntos de la banda...-contestó poniéndose a la defensiva.

- ¡No tiene nada que ver! - su hermano menor le arrojó un almohadón en la cara y lo hizo callar.

- Creo que se despertó... -se puso de pie- Ahora, no des tus sarcásticos comentarios ¿Quieres?

- ¿Por qué me tienes que meter en tus asuntos? -Bill ya había entrado al baño y no alcanzó a escucharle ninguna palabra de su alegato - Ok, ok... -hablando solo- Seré bueno con ella, aunque nunca nos llevamos bien porque siempre metía su nariz en todo... Bien... Tom Kaulitz será generoso contigo enano... -decía saliendo por el umbral y caminando a la cocina.

- ¡Hola Tom! -citaba con entusiasmo.

- Hola María Paz... -gesticuló sin darle mucha importancia.

- ¡Dime Pazhy! -solicitó acomodándose el pelo.

- Ok... -sin voltear.

- ¿Dónde está Bill?

- No sé... -dijo cortante para que la chica dejara de interrogarle y se diera cuenta que no estaba con ánimos de hablar.

A Tom le asustaban dos cosas: Que Pazhy se apropiara de SU casa rompiendo el código de tener libre accionar por el hecho de que sólo habitaran hombres con algunos caprichitos femeninos como "no merodear con boxers por la casa", "no hacer concursos de eructos con los chicos", "no tocar la guitarra demasiado fuerte", etc... La segunda era que se metiera en la relación de Bill y le trajera problemas a Lala, esto más que nada le interesaba por el bienestar de su hermano y por el de la banda en general.

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Hotel Phoenix

El aire cálido que bañaba toda la habitación de Dominique y Colette consiguió levantarlas sin esfuerzo, el clima era de verdad sofocante, tanto así que ni siquiera el aire acondicionado de las estancias del Hotel podía combatir. Como era de costumbre, la francesa visitaba a Dominique para planificar que harían en el día, con un sonido en la puerta hacía su entrada saludando animosa y esperando no despertar a su compañera.

- Domi... Soy yo...

- Ya veo... -salía del baño con una toalla amarrada a la cabeza.

- ¿Haz visto a Lala? No está en su alcoba... -la chilena cambió su actitud y se alteró notablemente.

- ¡Le dije que esperara! ¡Además no puede salir así!

- Lo sé, pero no debe haber salido lejos... -torció la boca y miró la expresión de cólera que desprendía el rostro de Dominique- Hace mucho calor... ¿Por qué no vamos a bañarnos en la piscina?

- ¿Hay piscina? -preguntó, por muy obvia que fuera la respuesta, en realidad nunca se dio el trabajo de examinar todo el Hotel.

- Claro que sí -se acercó a la ventana- .. y por lo que veo, está vacía.

- Bien.. -tomó aire- ...creo que un chapuzón estaría bien para refrescarse de este Sol...

- Exacto.. -Colette sonrió satisfactoriamente de haber calmado la situación con respecto a su amiga perdida, por mucho que le preocupara que estuviese saliendo sin avisarle a nadie, no podía amargarse la existencia por ello, ni ella ni Dominique.

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- ¿Por qué siempre me buscas para eso?.. Nunca puede ser "Hola Joe ¿Cómo estás?" -aducía con la cabeza apoyada en el colchón-

- Hola Joe, ¿Cómo estás? -dije, él se rió un poco y volvió a tomar su posición seria.

- Supongo que debes pensar que te sermonearé como siempre lo hago, o que te llevaré la contraria en todas tus ideas revolucionarias por salvar al mundo...

- Eso es lo que creo que harás... -sostuve.

- Pues este es tu día de suerte -se levantó- .. no te regañaré ni nada por el estilo.. ¿Quieres ir con Tyler? Irás con Tyler...

- ¿Aún estás enojado, cierto?

- ¿Qué dices? Estoy tratando de ser comprensivo contigo y me preguntas eso...

- Sólo quieres hacerlo para deshacerte lo más rápido de mí, se nota que deseas distanciarte y conseguirlo de una manera inadvertida, porque de otra forma no puedes hacerlo, ya que soy tu encargada y abandonarme sería perjudicial para tu trabajo, sobre todo si tu jefe es ese sujeto. -guardó silencio y exhaló con fuerza.

- ¿Qué quieres que te diga? No quiero que pienses que soy un mal tipo... No es que quiera distanciarme de ti porque me molestas...

- No importa -le interrumpí- sólo fue una observación... Entonces ¿Me llevarás?

- S-sí...

- Gracias...

Para ser realista, siento que la relación con Joe de "amigos" estaba decayendo, no sólo porque nuestras peleas eran peores que las de unos niños de 5 años o porque su trato haya cambiado después del episodio con Bill, sino porque hablar con él ya no era lo mismo, ya no me sentía cómoda al confiarle ciertas cosas que antes con facilidad podía, era como si su aura hubiese cambiado y ya no tenía la misma afinidad de cuando lo conocí, como si nos hubiéramos conocido para no ser amigos, sólo dos personas que se hacen favores por cortesía o lástima.

El letrero que jamás pude sacar de mi cabeza "Dewey Hotel", cada vez estaba más cerca de ver esa mirada aterradora que te hace entender por qué sus empleados le temen tanto, Joe estacionó el auto y me detuvo apretando mi hombro con su mano.

- Esta vez irás sola... Llámame cuando te desocupes... -hizo una pausa-... Ten cuidado, recuerda que no estás del todo bien... -soltó mi hombro y le asentí con la cabeza.

El vehículo al cabo de 3 minutos ya había desaparecido, sólo quedaba el humo y el gran pasadizo que debía cruzar nuevamente, todo estaba igual, el mismo recorrido para llegar a Tyler.
Entré a su oficina, ahí estaba él, ordenando unos papeles y tomando sus lentes para reconocerme a lo lejos.

- Hola de nuevo, mi Diamante... No me dijiste que vendrías a visitarme.. -sonrió y prosiguió ordenando.

- ¿A dónde va? -le interrogué sin quitar la vista de las enormes cajas.

- Oh.. Nuevos negocios, me cambio de oficina ¿No es curioso? Llegaste justo el día de mi mudanza -rió haciendo gracia a su comentario.

- ¿Nuevos negocios? ¿Qué quiere decir con eso? -me mantuve firme.

- En el camino te lo explicaré...

- ¿Camino? -me extrañé.

- Claro, vendrás conmigo ¿Por algo viniste a verme, no? Necesitas pedir algo... -agrandó levemente sus ojos como tratando de adivinar mis pretenciones.

- Ah...

Sólo eso dije, por la puerta entraron 5 hombres que llevaron las cajas hacia afuera y me condujeron a una enorme camioneta negra con un tipo al volante, Tyler subió al asiento trasero y me invitó a incorporarme también para empezar con la conversación pendiente que tenía.

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Residencia Molina

- Ya te lo dije en todos los tonos ¿Qué más quieres? -alegaba con el cepillo entre sus cabellos.

- Nada más... Ya te dije que está bien..

- ¡Mientes Estefanía! sigues portándote antipática conmigo.

- Blah, blah, blah... Oye... ¿Por qué te demoraste tanto con el chico de trenzas ayer? -cambiando broncamente el tema.

- ¿Qué te importa? -mojó un poco sus manos.

- Ves, ¿Ahora quién es la antipática?

- ¡Ya cállate! -gritó queriendo terminar con el palabreo.

- Ara, necesitas un poco de relajación... Te ves muy estresada... -rascó su cabeza.

- ¿Relajación de qué? -indagó curiosa.

- No sé ¡Vamos a una fiesta! -saltó en su lugar.

- Mm... Sí, eso suena bien...

- ¡Fiesta! - reiteró moviendo los brazos de un lado a otro simulando bailar. Su prima rió y le siguió el juego.

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Residencia Kaulitz

- Ahora sí me explicarás todo.. Ella no se va a quedar aquí para siempre ¿Verdad?

- Claro que no Tom, no exageres... -decía su gemelo maquillándose los ojos.

- ¿Y la llevarás a su estudio?

- Sí, pero mañana...

- ¿Y qué crees que dirá la "directora"? -refiriéndose de forma indirecta a la mujer que Bill sabía.

- Bueno, yo creo que la "directora" sabrá cumplir profesionalmente su trabajo.

- Espero que tu amiga no meta la pata con la "directora" -se retiró del lugar con su waffle en la mano.

- No lo hará... -hablando solo- Espero que no lo haga...

***

- ¿Y te gusta bailar? -preguntaba Georg a la chica germana.

- ¡Sí! Estoy ansiosa por saber cómo será el lugar... ¡La gente, la música! -sus ojos brillaban como estrellas en el cielo.

- ¡Bueno, esto es Hollywood! -comentaba Gustav.

- ¡Por eso! ¡Es como un sueño! ¡Es... es lo que toda niña sueña!

- Supongo que ya sabes cuál es tu coreógrafa ¿Cierto? -agregó el bajista.

- No, en realidad no sé nada, sólo la dirección del estudio...

- ¡Wow, te sorprenderás al saberlo! -dijo el chico de lentes.

- ¿Por qué? -exclamó Pazhy abriendo sus ojos.

- Porque la coreógrafa es...

- ¡Gustav! -interrumpió Tom -Eh... ¿Dónde dejaste mi pañuelo rojo?

- No sé, no me metas en tu desorden...

- ¡Ven, búscalo! -ordenó.

- ¿Por qué? ¡Te dije que no lo tengo!

- ¿¡Y qué son estas baquetas en el suelo!? -insistía.

- ¿Baquetas? ¿Cómo llegaron ahí?

- No sé, ¡Ven a recogerlas antes que las rompa en tu cara!

- ¡Este ...! Ya voy, ya voy... -se levantó del sillón gruñendo.

- ¡Y trae a Geo también!- añadió.

- ¿Por qué yo? -se preguntó.

- ¡Porque sí! -Tom sonaba muy molesto.

- Ya qué... -dejó su asiento y acudió al llamado de su amigo, dejando a la pequeña Pazhy sola exigiendo una explicación.

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Hotel Sunset.

Nicole preparaba su rutina en la habitación del Sunset, con una radio y un espejo frente a ella donde trataba de deslumbrar con todo lo que tenía, todo para quedar en el puesto de Coreógrafa y terminar con éxito la base de su plan en ayuda de Gerard, mientras él la miraba desde un extremo de la estancia corrigiendo lo que podría ser un fracaso en su prueba, ella trataba de recordar los pasos aprendidos en la escuela de danza moderna a la cual asistió cuando era más joven.

- Primero debes saber cuál es la dinámica que dejó ella... -comentaba el chiquillo rubio mientras Nicole se movía con los bits musicales - Después debes pulir los movimientos y hacerlos acentuados, que les llame la atención a todos... y después junta estilos para hacer un final prolijo.

- Ya lo sé Gerard, no eres el único que baila aquí, no soy novata. -se quejó con la frente sudada.

- La exigencia aquí no es la misma que en Chile, Nicole. Debes estar por encima de todos ellos para ganarte su respeto, el público no acepta errores, menos las revistas y periódicos..

- No sé si esté dispuesta a tanta presión... -se dejó caer en el suelo para limpiar sus pulmones.

- Nadie lo está, sólo hay que acostumbrarse... Ten.. -le entregó una botella de agua- 5 minutos y después seguimos... El ensayo es a las 3, debes estar lista para ese entonces.

- ¿Y tú qué harás?.

- ¿No basta con todo esto? -presumió y visualizó a la ventana poniendo su mano por encima de la frente para ver mejor.

- Supongo... -mojó su boca.

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Ya en el auto de Tyler podía empezar con mi discurso, pero antes de pronunciar algo él se interpuso.

- Escuché que te lesionaste...

- Vaya, aquí se enteran de todo... Parece una mafia.

- No, en realidad me lo dijeron mis empleados, es su trabajo hacerlo -tomó su celular.

- Al parecer está muy interesado en mí, señor Woods. -sonreí sarcásticamente y moví la cabeza.

- ¿Qué querías decirme? -formuló una nueva conversación. Tomé aire para responder.

- Quería decirle que sí acepto trabajar para usted...

- ¿De verdad? -me miró como relámpago para volver a su pantalla del aparato electrónico.

- Sí, creo que esos chicos dependen de esto para cumplir sus sueños, y yo no soy quien para truncar sus expectativas y esperanzas -junté mis labios.

- Eres bastante inteligente para tener 19 años -agregó.

- Creo que no hay que serlo para darse cuenta -lo miré y levanté mis cejas.

- Estás arriesgando tu propia reputación. Es valorable, pero la prensa no tiene misericordia con niñas tan jóvenes... Se aprovechan de su inocencia mientras te pisotean como a un insecto.

- Supongo que es parte del trabajo... -adicioné.

- Exacto Laura, parte del trabajo... -se quitó los lentes y los guardó en el bolsillo izquierdo de su chaqueta para mirarme y proseguir- Pero a veces debes aprender a hacer un trabajo sucio y causar polémica para ser respetada por los medios y hacer que la industria crezca. -hubo un silencio que no me dispuse a romper, sólo pestañeé dejándole espacio a que prosiguiera- Sé que no es lindo estar en boca de todos, pero ya sabes... Así se trabaja en Los Ángeles preciosa...- mi silencio ya parecía molesto, cambió bruscamente su tono de voz hacia uno lleno de autoridad- Vas a hacer lo que yo diga.

- No me convertiré en una perra aprovechadora -me defendí- Ni menos si eso lo hace ganar más dinero a usted -movió su cabeza como resignándose a mis palabras.

- Ok, podemos negociarlo Laura... -lo miré por un rato tratando de adivinar a lo que se refería- ¿Bill Kaulitz se llamaba? -el rostro se me deformó. ¿Cómo diablos él sabía eso? Recordé a Bill y su extraña actitud, ¿Acaso Tyler lo amenazó de algo y por eso actuó así el día anterior?

- ¿Cómo sabe usted eso? -le pregunté sorprendida.

- ¿Importa?

- ¿¡Cómo lo sabe!? -perseveré alterada. Rió de forma burlesca.

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En el cuartel del FBI el cual sería la nueva parada de Tyler Woods esperaban pacientes dos personas que habían escuchado hablar de la llegada de una latina al país que llamó considerablemente la atención del jefe.

- Creo que es buena, Tyler la llama "El Diamante" -comentaba un hombre alto de cabello rizado: Sam Peterson, experto en tecnología y computación, uno de los mejores hombres del FBI que sería el tutor y protector de Laura, cumplía un papel muy importante en la empresa, la mano derecha de Tyler, el fiel compañero que lo ayudaba a concretar todos los proyectos que Woods proponía.

- Tyler es un idiota al confiarle eso a una niña -respondía una mujer con cabello negro y piel oscura llamada Lourdes Foreman, psicóloga especializada del lugar y experta en armas de fuego, Woods la derivó a ser la asistente personal de la chica, aquella que la ayudara a controlar el estrés que implicaba llevar a cabo las tareas de ser la comunicadora oficial de Tyler, por lo cual debía esperar y conocerla desde la primera impresión que tuviera del lugar.

- No lo subestimes, por algo es el jefe... -finalizó Sam.

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- Deberías elegir mejor a tus amigas... sobre todo cuando son asiáticas... -sonrió.

- ¿Qué? - Ying... ¡Ying! ¡Ahí estaba! Por eso se portaba tan extraña, por eso no quería hablar conmigo, de seguro se sentía culpable... - ¿Qué le hiciste a Ying?

- Nada, fue bastante fácil obtener esa información... Es blanda.

- ¡Tyler! -golpeé el asiento.

- Hey, cuidado... costó un dineral.

- Si se atreve a hacerle algo yo lo...

- ¿Qué? ¿Qué me harás? Estás aquí porque yo lo quise. -interrumpió.

- Estoy aquí porque usted quería conocerme -dije en mi defensa.

- No te saldrás con la tuya así de simple, chilenita. Ya entraste aquí, y no podrás salir tan fácil.

- Quiero algo a cambio -adjudiqué.

- ¿Qué quieres?

- Tres días más... -Tyler levantó una ceja en señal de confusión- Tres días más de ensayo para mis chicos, la gala no será el Miércoles, sino que el Sábado...

- Como sea, eso es sencillo- el motor hizo un sonido y Tyler sonrió como olvidándose de toda la discusión que acabábamos de tener- Llegamos -concluyó.

- ¿Dónde?

- A tu nuevo trabajo. -abrió la puerta y salió. ¿Nuevo trabajo? Dios... ¿En qué me metí ahora?

No puedo creer que vaya a aceptar esto, pero ese imbécil es capaz de hacerle daño a... ¡Ah, Lala! ¿Alguna vez hiciste algo por miedo? Disfruta tu primera vez...
Bajé del auto y me eché el bolso al hombro.

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