martes, 7 de diciembre de 2010

Prólogo.

Todo comenzó un 15 de Noviembre del 2010, había ya comprado mi entrada para el concierto de Tokio Hotel, aquella entrada, que me había costado tanto conseguir, o en realidad, convencer a mi padre para que la comprara, fue una emoción tremenda el saber que cada vez estaba más cerca de uno de mis sueños, aunque sea en Platea Alta, nada importaba, escuchar tu voz era más que suficiente para mí...
Le tengo un cariño enorme a cada uno de sus integrantes, sus canciones hacen que florezcan tantas emociones en mi dentror, pero, como toda fanática, tengo un preferido... Aquél tipo que tiene un hermano gemelo 10 minutos mayor que él, aquél hombre con un estilo particular del cual algunos tachan de "raro, anormal," o hasta dudan de su sexualidad, pero... ¿Qué me importaba eso a mí?. Bill tenía algo, más allá de su fama, más allá de la marca Tokio Hotel, más allá de su apellido Kaulitz. Algo que pocas personas somos capaces de ver, a través de todo ese maquillaje, y de lo que un simple paparazzi puede captar... algo que sólo se presiente... cuando ves su sonrisa, y descubres que es lo más puro y sincero que has podido presenciar en toda tu vida, capaz de cautivarte por el sólo hecho de saber que existe una persona como él...

Bueno, soñar no cuesta nada... o por lo menos eso creía...
Hasta ese día....

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