
Vamos por parte...
El día no me ayudó en absolutamente nada, fue un martirio despertar, una tortura levantarme y para qué hablar de la ducha, si hasta el roce del agua caliente era intolerable, definitivamente no podía ir a ensayar, necesitaba idear algo, algo para mis chicos. Llamé a mi fiel japonesa para que le anunciara a los demás sobre mi estado y que practicaran lo que llevábamos hecho, por esa parte todo bien, supongo... No creo que sea tan difícil cumplir ese pequeño favor.
Bill insiste con llevarme al médico ¡Qué pesado es! Por fin encontré algo de lo cual enojarme con él. No me gusta que sea tan sobreprotector cuando tiene millones de cosas en las cuales concentrarse, los paparazzis viven afuera del hotel por culpa del auto que Bill estacionó, el sólo hecho de salir ya es un suicidio ¡Y él quiere llevarme al doctor! ¡María Santísima! Si mamá supiera todo lo que me ha pasado aquí... Si mi padre supiera con quien estoy andando, si sólo me gustara aunque sea un poco el que sean tan atentos conmigo... ¡Pero no! Aquí viene la señorita mañosa que no puede dejar a un hombre ser caballero con ella, a esto me refiero con toda la paciencia que debe tener, él dice que le gusta que me enoje, Ah... ¿A quién engaño? Si hasta en eso es lindo, pero no se salva de mis alegatos por ser independiente. Si no estuviera tan adolorida ¡Yo lo...! Lo llenaría de besos y le diría lo mucho que lo amo... Ayayai ¿Por qué eso sólo pasa en mi mente? ¿Por qué aún no soy capaz de eso? En fin.
Mis protestas no sirvieron de nada ya que se aprovechó de mi debilidad muscular y me sacó de la suite para trasladarme en su Audi con hermosas personas pegadas al vidrio (hablando sarcásticamente) hasta el hospital más cercano. No le hablé en todo el camino, lo que pareció no importarle, me miraba momentáneamente para hacerle desprecio y él sólo se reía para seguir con su trayecto.
Segundo, ¿Qué pasó con Joe? No lo he visto en toda la mañana, cuando pasé por su habitación no lo vi en ningún lado. Ok, no espero que me reciba feliz de la vida después de lo que pasó pero claramente la bronca no era conmigo y encontraba totalmente ilógico que se enojara con mi persona o por la situación, después de todo sólo somos amigos, él lo entiende así, supongo. Tal vez yo estoy siendo muy paranoica y sólo salió a dar una vuelta o fue al estudio para arreglar algunos retoques, quien sabe. Tarde o temprano tenía que encontrarme con él porque aún tenía un caso pendiente con Tyler.
Tercero, algo muy extraño pasa con Ying, trata de evitarme siempre que puede, si es que no la presiono para que hablemos (y me duele decir eso) me esquiva y hace todo lo posible para no toparse conmigo, esto lo venía sospechando unos días antes, y con lo que pasó ese día de mi golpiza me preocupé aún más. Quizás algo hice mal, o algo le dijeron de mí... Me costó un mundo llamarla para que pudiera comunicarle a los demás que no asistiría, supongo que sólo lo hizo porque era importante para todos, algo "profesional", apenas salga de esto hablaré con ella de forma urgente.
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Los Ángeles, Residencia Molina.
Narra Aracelly:
Ya era otro día, me encontraba en L.A. y mi búsqueda estaba recién empezando, lo primero era encontrar a mis sujetos. Claro, antes debía sacarme a Estefanía de encima, o para sonar más realistas, conseguir que me acompañara a encontrar a Lala y Domi.
Fue una gran hazaña el convencer a la señorita "Siempre hay un tema de que hablar" porque aparte de ser bien habladora resulta que es caprichosa, jamás tuve que sobornar a una persona para que me hiciera un insignificante favor, pero ¿Qué me quedaba? Si era la única individua aparte de mí que estaba en ese departamento, cuando encuentre a las chicas me desharé de Estefanía... ¿Qué estoy diciendo? ¡Es mi prima! No puedo hacerlo... Ella me acogió en su casa y no puedo pagarle así por muy desagradable que sea, en realidad no es desagradable pero yo no estoy acostumbrada a que me hablen todo el día, ni tampoco tengo una respuesta para todo como ella. Bien, después de un largo soborno digno de titular como "La mafia Molina-Morales" me acompañará al estudio de Mtv para poder encontrar a mis amigas.
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Hotel Phoenix.
Quedaban 4 días para la obra que preparaban exhaustamente Domi y Colette, suficiente tiempo si hablamos de algo general, pero para el rígido perfeccionismo de la chilena era demasiado poco y el proceso no ayudaba en mucho.
- No lo lograremos -se lamentaba saliendo del hotel.
- ¡Sí lo haremos Dominique!
- ¡Tú lo harás, yo no! -bramaba
- ¿Por qué eres tan pesimista? -interrogó la francesa.
- Tú eres demasiado optimista que llegas a ser fantasiosa. -fastidió
- No es cierto, los pensamientos malos sólo atraen cosas malas.
- ¡Ya no empieces como guía espiritual! -selló la conversación y siguieron caminando sin pronunciar ninguna palabra.
El que ambas chocaran en la suerte de la obra era preocupante, más que mal las dos deberían actuar y de ellas dependía el futuro de la "pieza de arte" de Luke, si algo salía mal definitivamente quedarían fuera de todo, flotando en la atmósfera Inglesa y jugando a las cartas en las cuatro paredes de sus habitaciones, algo que ninguna de las dos quería.
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Hotel Sunset.
Bingo, era el día en el cual las cosas comenzarían a funcionar, Nicole salía de su habitación con un papel arrugado en la mano como lo había hecho la primera vez para encontrar su residencia, esta oportunidad la hoja incluía una información de suma consideración que sería su primer paso para consumar sus expectativas.
Caminaba por la 7ma Avenida cuando consultó sobre la dirección que estaba escrita, le otorgaron algunas indicaciones que la condujeron a una casa color crema rodeada por una alta reja en su parte delantera, Nicole divisó un pequeño botón en el costado de los barrotes, lo presionó y ojeó la presencia de una mujer por la ventana que se hizo aparecer.
- Buenas tardes... -saludó afectuosamente la señora.
- Buenas tardes-contestó- ¿Aquí vive la familia-echando una vista rápida a su papel-... Stewart?
- Sí, ¿Con quién desea hablar?.
- Gerard... -dijo con poca convicción- ¿Se encuentra en casa?
- Sí sí, aguarda un minuto - el cuerpo de la mujer desapareció y se escuchó un extraño sonido que hizo abrir la reja en la cual Nicole se apoyaba. La chiquilla cruzó la barrera de metal y caminó hacia la puerta abierta por la fémina que la había atendido anteriormente y la invitó a pasar.
- Permiso... -accediendo con timidez al lugar.
- ¿No quieres algo de beber? ¿Agua, jugo, té?
- No, gracias...
- ¿Eres latina? -preguntaba llena de curiosidad.
- Sí, ¿Cómo supo?
- Tu acento, es muy particular -sonrío de lado- Gerard está arriba, si quieres sube.
- Gracias -bajó la cabeza haciendo coherencia a sus agradecimientos y subió las escaleras.
Habían alrededor de 5 puertas, parecía un juego de azar. ¿Cuál sería la del muchacho? Si se metía a una equivocada probablemente se llevaría una incómoda sorpresa, optó por la segunda. Incorrecto, era el baño, siguió por la penúltima y vio al joven en un camarote mirando el techo con la vista perdida, al principio le costó interrumpir el incesante momento de concentración del sujeto, pero al cabo de sus pisadas él se fijó de su aparición.
- ¿Quién es? -interrogó con sus ojos aún en el cielo de su cuarto.
- Mi... Me llamo Nicole Ramirez...
- No te conozco -contestó frío.
- Pero yo a ti sí -interrumpió.
- Vaya, eso basta para tener una conversación hoy en día... -se burló.
- Soy de Chile...
Gerard despegó su mirada y la miró por unos minutos, después de escanearla de pies a cabeza continúo diciendo.
- ¿Qué quieres de mí?
- Conozco a Laura... -parándose firme.
- Ajá... Entonces no seremos amigos -siguiendo con su tono sumiso. Nicole no dijo nada y miró el suelo alfombrado de la habitación- ... ¿Por qué viniste? -consultó finalmente.
- Vengo a ayudarte... -lo miró fijamente.
- No necesito la ayuda de nadie, menos de una chilena como tú...
- ¿Me discriminas por ser chilena?
- No te discrimino, sólo soy cuidadoso.
- ¡Qué estupidez! -alegó.
- Vete, deja ya de perder tiempo... - Nicole suspiró y asintió con resignación para retirarse y conseguir otra opción- ... Aunque... -pronunció y bajó violentamente de su camarote.
- ¿Qué?- preguntándole al sujeto que ahora estaba frente a ella.
- ¿Cómo querías ayudarme?
- No lo sé, ella baila... -se encogió de hombros- Podría hacer algo con eso, meterme en el grupo y.... -haciéndose la desinteresada.
- Y eso es lo que harás... -la tomó de los hombros.
- ¿Qué haré?
- Escucha, Laura tuvo una pelea con Julia en la cual salió herida y no podrá dirigir por unos días la coreografía-exhala- Debes incluirte en el grupo y ser la nueva directora.
- ¿Y cómo hago eso? -arqueando las cejas.
- Yo te ayudaré... -sonríe de manera maliciosa.
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Estacionamiento Hospital Darrewl, Los Ángeles.
- Bill, no es necesario...
- Ya estamos aquí, ahora te ayudaré a bajar del auto... -abriendo su puerta y dando la vuelta por fuera hacia la mía.
- ¡No Señor, yo me bajo sola! -sacando mis piernas y aguantando los pequeños pedazos de vidrio que corrían por ellas para ponerme completamente de pie - ¿Ves? No duele.
- Claro, ahora avanza hasta la entrada...
- ¡Avanzo hasta la entrada! -caminando torpe tolerando la incomodidad de cada paso. - ¡En la entrada Señor Kaulitz! -celebraba con los brazos arriba.
- Demasiado por hoy... -sacó una silla de ruedas de un lado y me la señaló.
- No Bill. No...
- Sí Lala. Sí...
- ¡No lo voy a hacer! Usemos el Ascensor, ¡Voy a estar bien, te lo juro!
- Que llevada por tus ideas eres. -con los brazos cruzados- Usaremos el ascensor pero contigo sentada.
- ¡No Joe! -manifesté. Bill me miró con una cara de terror, ni yo me di cuenta de mi falta.
- ¿Qué? -gesticuló con un tono ascendente.
- ¡Nada! -tapé mi boca con ambas manos, seguramente mis pómulos se encontraban colorados de tanta vergüenza.
- Ya no importa... -tomó aire- Por favor, siéntate...
- Sí... - Caramba, ya no tenía ganas de discutir con él, sólo obedecí y me senté en la odiosa silla para que me llevara con el doctor... Algo totalmente bochornoso para mí.
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Residencia Kaulitz.
- ¿Y ahora dónde se fue?
- Creo que está en el hospital- adjuntaba su amigo bajista.
- ¿De nuevo? -se paró- ¿Qué le pasó ahora?
- Tranquilo Tom, al parecer acompañó a Lala..
- ¿A ella le pasó algo?
- Eso me dijo, pero no especificó. Mencionó algo de una pelea...
- ¿Ella y Bill se pelearon? -con un tono casi histérico.
- ¡No! -aclarando.
- ¿Te dijo en qué hospital estaba?
- Sí, pero...
- ¿¡Qué esperas!? -agarra a su amigo del brazo- ¡Gustav deja eso ya, tenemos que ir al hospital!
- ¿Por qué? ¿Serás padre? -golpeando su hi-hat.
- No bromees ¡Andando! -saliendo con Georg por la puerta y subiéndose al auto seguido de Gustav al final.
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Estudio de los Mtv: Recepción. Los Ángeles.
- ¿Cómo que no está? - exigiendo una explicación.
- No está señorita, no vino a ensayar hoy...
- ¿Y dónde mierda está? -subiendo su tono de voz y acorralando con la mirada a la secretaria.
- No lo sé... -encogiéndose de hombros.
- Ara, ya déjala... -tocando el hombro de su prima.
- ¡No te metas! -volviendo a mirar a la mujer- ¿Quién sabe dónde está? ¡Usted debe saber su dirección, la dirección del hotel! ¡Algo!
- Eh... S-sí, tenemos eso en los... registros... -tartamudeando cada palabra.
- ¡Búsquela! -examinando cada movimiento de los torpes dedos que tiritaban de la muchacha con uniforme azul marino.
- Aracelly, ya es suficiente ¿Puedes calmarte un poco? Nos correrán de aquí...
- ¡No, yo no me voy! ¡Yo encontraré a mis amigas cueste lo que cueste!
- Lo conseguirías si fueras más amable con la gente... -haciendo gestos con sus manos.
- ¡Pero si me dicen que no está aquí! ¿Cómo quieres que reaccione? -mirando de nuevo al escritorio- ¡Y usted siga buscando!
- Disculpa... -se acercó lentamente al observar la escena-.. ¿Buscas a la señorita Rojas? -Aracelly volteó rápidamente al escuchar el apellido de su amiga.
- Sí... ¿La conoces?
- Bueno... -acomodó su bolso- Ella es nuestra coreógrafa, y hoy no vino porque fue al doctor...
- ¿Qué? ¿Escuchaste eso Estefanía? -tomándole la polera- ¡Mi Lala está en el hospital!... ¿Qué le pasó?
- No lo sé, nadie del grupo sabe... Pero dicen que está en el hospital de la 5ta Avenida... -torció la boca- Espero que eso te haya servido...
- ¡Gracias, gracias!-corrió a la salida con su prima del brazo- ¡Estefanía, tenemos que ir al hospital!
- Así veo... -levantando una ceja manifestando aburrimiento.
- ¡En marcha! -bajando a saltitos la escalera.
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Hospital Darrewl.
Sentado en una oscura silla de metal unida a todas las demás se encontraba Bill, esperando impaciente al diagnóstico de Laura, el reloj era su peor enemigo, los minutos eran tan densos que sus manos llegaban a sudar, sin mencionar todas las prendas que llevaba encima para disimular su identidad, la gente le miraba de forma sospechosa, era de esperarse, aún con su pañuelo y todo el disfraz que traía sus facciones quedaban al descubierto poniendo en duda a cualquier espectador que tuviese enfrente o a sus lados.
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- Buenas tardes señorita... -echando un vistazo a su carpeta-... Rojas, un gusto... -estrechando la mano- Quiero que me explique lo que sucedió y por qué está así... -colocándose frente a mí en la camilla.
- ¿De verdad piensa que vale la pena contarle? ¿No es suficiente con verme todas estas inflamaciones?
- En realidad tengo que preguntarle, es muy relevante todos los detalles que usted me pueda otorgar... -sonriendo.
- Sabe, soy estudiante de medicina, sé como funciona el proceso, y créame que la ética aquella de conservar la buena relación entre paciente-médico es una tontería, usted debería actuar primero en vez de hacer tantas preguntas irrelevantes, ¿Si alguien está con una hemorragia interna seguirá preguntándole hasta que logre romperle las arterias sólo para curiosear qué hizo para llegar a ese estado?.
- Si me permite, estoy haciendo mi trabajo, y si usted dice ser estudiante de medicina debe comprender que cada minuto es valioso, me está haciendo perder tiempo con toda esta charla, además se contradice con sus acciones.
- No voy a discutir con usted "doctor", pero no quiero que me atienda un kinesiologo.
- ¿Qué? ¿Cómo...? -se extrañó.
- ¿Cree que no sé diferenciar?. Sus manos lo delatan... Se ve que jamás tomó un bisturí aparte de la visita obligatoria de primer año a la morgue para realizar una autopsia simple. - Me miró por un par de segundos y suspiró hondo.
- ¿Qué quiere que haga?.
***
- ¿Cuándo podré irme a mi casa?
- Bueno, si los antibióticos hacen efecto usted estaría volviendo a su casa mañana por la mañana -sonriendo.
- ¡Qué bueno doctora, por fin veré a mis hijos!
- Pero tenemos que ser precavidos... -se acerca un tipo a sus espaldas y le murmura algo -¿Ahora? -exhala de cansancio- ¡Ese Matt no puede hacer nada solo! -saliendo de la sala- ¡Principiantes!- reclamaba.
¿De quién hablamos?. Hablamos de Rocío Tornau, una joven Doctora de 25 años de edad, internista del hospital Darrewl calificada como una de las mejores en su área, admirada por todos los trabajadores y una pieza muy importante en todo el edificio, su inteligencia no le traía muy buenas pasadas, ya que siempre debía estar de una sala a otra, en casos extremos ahí estaba ella, en diagnósticos difíciles nunca podía faltar la opinión de la renombrada Doctora Tornau, de cabello café con tonos rojizos y cara angelical que desprendía una hermosa sonrisa con una perfecta dentadura.
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Pasillo del hospital Darrewl.
- ¡Bill!
- Cállate Tom, hay mucha gente... -pegándole un codazo.
- Cierto... -susurrando- Bill... ¡Bill!
- Ahí está... -avisó Georg corriendo con los demás hacia su delgado amigo.
- Llegaron... Pensé que me iba a morir...
- Bill, tu cara... -decía Gustav.
- Lo sé...
- ¿Qué le pasó a ella, hermano?
- Peleó con una mujer y rozó su cuerpo con unas herramientas con punta -moviendo exageradamente las manos.
- Ruda... -comentó Geo.
- ¿Te imaginas el día que peleen ustedes dos? -agregó Gustav riéndose.
- ¡No hagan bromas! Siento que voy a morir si no tengo noticias de ella.
- Tú necesitas una bebida para relajarte... -aconsejó su hermano.
- No, estoy bien...
- Claro... ¡Vamos a comer, Bill! -apoyaba su gemelo empujándolo de los hombros.
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Se hacía notar su presencia, ahí estaba nuevamente la mujer entrando en la habitación que había abandonado su colega.
- Hola, mi nombre es Rocío Tornau y soy tu doctora... -estrechando la mano.
- Hola, soy su paciente.. -la muchacha de delantal blanco soltó una leve carcajada y continuó.
- Así que, te deshiciste de mi colega... -me dijo con una mezcla de molestia y sentido del humor.
- No es su colega, si lo fuera sería doctor... -acoté.
- ¿Estudiante?
- Sí... Tercer año.
- Nada mal para diferenciar a un verdadero doctor -sonreía mirando la carpeta que dejó el otro sujeto en el escritorio blanco- Así que Laura... Bien... -apoyándose en la pared y leyendo- Fractura menor en la columna... heridas leves en los muslos y cara.... -mirándome y asegurándose de lo que estaba escrito.
- Fue impacto accidental -le dije.
- Qué bien... -prosiguiendo con su lectura.
- ¿Sólo eso?- pregunté sorprendida... - Como doctora debe saber que cuando el cuerpo no está preparado para un ataque...
- Tiene más debilidad y las heridas pueden ser mayores a lo que se ve... -me interrumpió- Claro que lo sé... Por eso mismo te haré una radiografía.
- Ah... -quedando sin comentarios.
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Entrada del hospital.
- ¿Segura que es aquí?
- ¡Tú conoces más Los Ángeles que yo! -aducía Aracelly.
- Cierto, pero hay muchos hospitales...
- Espero que sea este...
- Tengo hambre... -sintiendo como su estómago crujía.
- ¡Ahora no Estefanía!
- De verdad tengo hambre -sobándose la panza. Ara gruñó.
- ¡Ok, ok! ¡Iremos a comer algo pero después buscamos como locas!
- Tú buscarás como loca, yo sólo vine a acompañarte.
- ¡Pero tú también estás loca!
- ¿También? -preguntó.
- Ah, ¡Cállate! -caminando hacia el casino.
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- Por el momento -retirando una hoja de la libreta y escribiendo- .... te daré estos medicamentos y esta crema para que disminuya el dolor... -entregándomelo.
- Bien... -leyendo- ¿Aspirina?.
- Probablemente con los medicamentos anteriores te dé dolor de cabeza -sonrió- Estás citada el Miércoles para la radiografía y aprovecharé de darte una segunda consulta y ver como están actuando los remedios ¿Bueno?
- Sí...
- ¿Tienes con quien irte?
- Sí...
- Bien, por cualquier cosa te daré mi teléfono -sacó otra hoja para escribirlo y pasármelo- Espero que estés bien y estamos viéndonos el Miércoles... Adiós Laura... -despidiéndose y acompañándome hasta la puerta.
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- ¿Qué? -vociferó con sorpresa.
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