jueves, 10 de febrero de 2011

Capítulo 6 "La amiga íntima"


- ¿Y tú, dónde estuviste toda la noche? -preguntaba sentado en el sofá- ¡Y para rematar sin maquillaje! -lo miró extraño- ¿Fin del mundo?

- ¡Cállate! -le dio la espalda- Estaba en el hotel. -abriendo el refrigerador y sacando una bebida energética.

- ¿Con quién?- lo miraba como si fuera un criminal.

- ¿Con quién crees, Tom? -volteó y abrió la botella.

- No sé, dime tú... ¿Sabías que en el espectáculo de tu novia llegará una nueva integrante? -Bill tomó un sorbo y se secó la boca para responderle.

- Primero, no es mi novia, y segundo ¿Qué tiene que ver eso conmigo?

- Que la señorita es nada más ni nada menos que María Paz Riquelme... -su hermano se atoró con el líquido.

- ¿¡Pazhy!? -preguntó alarmado mientras tosía.

- La misma, viejo...

- ¿Ella está aquí? ¿En Los Ángeles?

- Ese no es mi asunto, deberías llamarla para aclarar el problemita... Tú sabes que las mujeres son celosas...

- Pero... Lala no me ha hecho esos escándalos...

- Ajá.. Porque no se ha dado la situación -levantando las cejas- Deberías conversarlo con ella, después de todo, estará en su show...

- Mmm... Primero la llamaré para corroborarlo...

- Buena decisión -le golpea la espalda y se va a la cocina.

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En realidad, los padres de María Paz eran latinos, pero vivían en Alemania, por eso su nombre no era tan "europeo" como los demás, lo que a ella no le interesaba en lo absoluto, nació en Alemania y hablaba el idioma a la perfección.. Pazhy era la gran amiga de Bill, ambos compartían muchos momentos desde sólo los 13 años de edad, aunque ella tenía 2 años menos que él lograban divertirse mucho, cuando iban a la escuela ella lo ayudaba en las oportunidades que las otras personas se burlaban de él, estaba ahí en sus decisiones amorosas, en sus tropezones de la infancia y adolescencia, pero la fama y Tokio Hotel hizo que ambos se separaran mucho, fue algo verdaderamente fuerte porque el lazo que ellos tenían era solamente superable por el que tenían Bill y Tom. Ninguno de los dos, tanto María Paz como Bill tenían intenciones de romper ese lazo para tener algo más que un cariño de hermandad, pero su apegada amistad daba mucho que hablar en esos tiempos, hasta le costó algunos problemas con la novia de Bill en ese tiempo. Pazhy fue como la hermana que Bill nunca tuvo, pero que siempre quiso...
De lo que Tom se refería era que la chica de 22 años había sido citada para la coreografía de los Mtv por un casting masivo que se hizo a nivel cibernético, ya era tiempo para comunicarle a sus padres la gran noticia que debía viajar a Los Ángeles para participar del evento, en realidad debería haberlo hecho unas semanas antes, pero el miedo no se lo permitió, esta vez iba confiada y decidida para darles la notificación.

- Mamá, papá... -se acercó a la mesa en la cual estaban sentados ambos -Tengo que hablarles.... de algo... -modulando con dificultad.

- ¿Qué quieres hablar, cielo? -preguntó su madre mirándola.

- Traerá a alguien a su habitación -interrumpió su hermana levantando un recipiente de vidrio de la mesa.

- ¡Marcela! -amonestó la mujer contra el incómodo comentario de su hija.

- No soy como tú... -se defendió. La madre miró de golpe a su esposo.

- ¿Me estás llamando perra, hermanita? -deteniéndose y contraatacando la frase de su hermana que quedó mirándola fijo sin decir nada, como si estuviese absteniendo todos los insultos por la presencia de sus padres y bombardeándolos con sus ojos. Sonó un timbre agudo que detuvo la confrontación visual.

- Marce, cariño ve a contestar el teléfono- tratando de evitar una pelea entre sus dos retoños. La chica voltea y se aproxima al aparato mientras que Pazhy se sienta en la silla al centro de sus dos progenitores.

- ¿Nos vas a contar lo que pasa? -insistió su padre, a lo que María Paz bajó la mirada al mantel moviendo un individual con la mano derecha - Te escuchamos... -volvió a reiterar. A lo que su hermana hace entrada nuevamente con el teléfono inalámbrico en la mano.

- Fenómeno, es para ti... -entregándole el artefacto, su madre junta sus labios.

- ¡Un admirador secreto! -bromeó su padre, lo que no le hizo gracia a la involucrada y acercó el auricular a su oído.

- ¿Hola? -dijo esperando respuesta del otro lado.

- Creo que yo me retiro- dijo su madre parándose de su asiento y haciéndole señas a su marido para que le diera intimidad a la chiquilla.

- Después hablamos.. -pronunció su padre levantándose también y saliendo del lugar.. -Deja sola a tu hermana- le dirigió a Marcela, la cual obedeció y el comedor quedó sin ningún alma aparte de la de Pazhy.

- ¿Quién habla? -preguntó la moza escuchando las palabras de su interlocutor- ¿Bill? -reconociendo su voz y cambiando notablemente de expresión.

- Sí... -decía desde el otro lado.

- ¡Tanto tiempo! -se alegró- ¿Cómo estás?

- Bien... -desanimado- Escucha, no tengo mucho tiempo... Necesito preguntarte algo...

- ¿Qué pasa?

- ¿Es cierto que viajarás a L.A. para presentarte con La... -recordando que Pazhy no la conocía- con la... gente de baile...? -terminó.

- Sí... ¿Por qué? ¿Me irás a esperar al Aeropuerto? -con una voz animosa y entusiasta.

- Eh.. ¡Claro! -afirmó para no ser descortés - ¿Cuándo viajas?

- Creo que -buscando un calendario- en 3 días más...

- Ah... Entonces... Iré a buscarte dentro de 3 días -rió.

- ¡Bien! Yo te llamaré cuando llegue. ¡Qué emoción, Bill! ¡Nos veremos de nuevo!

- Sí....

- ¿Qué te pasa? ¿No te pone feliz eso?

- Claro que sí, pero estoy cansado Pazhy... Nos hablamos en 3 días más, ¿Ok?

- Ok! ¡Cuídate, adiós! -corta.

.....

- Estoy en un lío... -perdiendo control de su cuerpo y dejándose derribar en el sofá.

- Vaya que sí... -decía Tom con un waffle en su mano.

- Tengo... tengo... tengo que... ¡Ah!

- Tienes que esperar... -mascando- Hasta que llegue Pazhy y así presentársela a Lala, para que sepa que no hay nada raro, después... Bueno, espero que ella no se ponga tan cariñosa contigo.

- Eso es lo difícil...

- ¡Suerte!.
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Los Ángeles, salón de baile Mtv 14: 05

- ¿Alguna idea para la canción? -preguntaba en voz alta.

- ¡Yo quiero una de Lady Gaga!

- No, asco... ¡Yo quiero una de Britney Spears Señorita Rojas! -levantando los brazos.

- ¡Basura, una de Christina Aguilera! -se interponía otra muchacha.

- ¡Bailemos Hip hop! -opinaba un chico.

- Momento... -tratando de poner orden- Tenemos que elegir una en la cual todos estemos de acuerdo... Algo que los motive, algo que los identifique a todos por como se sienten ahora... ¿Cómo se sienten?..

- ¿Libres? -acotó Ying con timidez.

- ¡Exacto! -exclamé- Libres... Se sienten liberados de todo lo que no podían hacer con Julia.. ¡Ustedes son unos ganadores! ¡Son los mejores bailarines que tiene L.A.! -caminando de un lado a otro moviendo mis brazos.

- ¡Sí! ¡Somos los mejores! -afirmaban alegres.

- ¡Tengo una canción, Señorita! -alardeó una joven delgada con un cintillo rosa y con su personal en las manos.

- ¡Adelante! - Se dirigió a la radio y conectó su personal...

[Play: http://www.youtube.com/watch?v=pHqGMxklrMc ] (Esperen al 1: 10 y sigan leyendo)

- ¡Sí! -decía una muchacha moviéndose al ritmo de la música.

- ¡Nicki! -gritaba otra sumándose al baile.

- ¡Amo esa canción! -moviendo la cabeza.

- ¡Yeah! ¡Soy el mejor! -agitando sus manos como rapero.

- What the fuck they gon' say, What the fuck they gon' say! ♫ -cantaba una uniéndose al ritmo de sus compañeros.

- Me parece muy buena... -adjudiqué.

- ¡Esta por favor, señorita! -decía la joven del personal con las palmas juntas.

- ¿Qué opinan todos?- consulté a los demás.

- ¡Síiiiiiiiiiii!

- ¡Ok, tenemos canción, ahora a trabajar! -sonriendo y alzando los brazos.

(Pausar la canción)
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Los Ángeles, 14: 25 Pm

- ¡Mis madonnas! -con un acento italiano tocando el hombro de ambas por atrás y causándoles un pequeño susto.

- ¡Luke! - dijeron a dúo.

- ¿Cómo va ese diálogo? -colocándose frente a ambas.

- B.. -Luke interrumpió

- ¡Perfecto! Lo ensayaremos de inmediato... ¡Luces! -indicándole al tipo de iluminación y sentándose en una butaca - ¡Acción!-cruzando las piernas.

- ¿Qué escena? -preguntaba Colette.

- Escena 5, Acto 2 -moviendo los brazos abiertamente.

- Ok -decía Domi poniendo el cuadernillo en el suelo y tomando posición.

- Samantha... Samantha..¿Puedes oírme? -levantándose de a poco del suelo.

- ¡Es él Michelle, no te muevas! -gritaba su compañera.

- ¿Quién?.. ¿¡De qué hablas!? -mirando a todos los lados.

- No dejes que obtenga lo que quiere...

- ¿Qué es lo que quiere Samantha?- buscándola desesperada con sus ojos.

- Tu alma... -el sonido de su voz se escuchaba vacío y seco.

- Samantha, ¿Qué te hizo él? ¿Dónde estás? -botando las cosas que había en una mesa.

- No dejes que te encuentre.... -decía

- ¡Deténganse! -interfirió Luke y se levantó de su lugar.

- ¿Qué pasó? -consultó Colette.

- ¿Qué te ocurre? -mirando a Domi- Va a matar a tu mejor amiga, ¡Ése hombre va a matarla! ¡Quiero ver tu preocupación! No que digas "No dejes que te encuentre" como si estuvieras comprando en el supermercado... ¡La gente no te verá! Debes hacer que tu voz haga notar que estás totalmente desesperada... -aclaró su garganta- ¡No dejes que te encuentre! -dijo con un tono desgarrador.

- Lo siento, lo siento... -se disculpaba avergonzada.

- Ok... Todo de nuevo -volviendo a sentarse.

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Arizona, 16: 28 Pm

Mientras tanto en la residencia Molina, las jóvenes alistaban todo para su viaje a Los Ángeles, aquél viaje que Aracelly tanto esperaba pero que se le hacía aterrador el sólo hecho de imaginarse el no encontrar a sus amigas en la enorme ciudad farandulera, de nuevo debía cargar sus bolsos y quedarse intacta en un lugar sin poder estirar las piernas libremente, pero esto era lo que ella quería... quería llegar a uno de los estados más famosos de Estados Unidos como sea.

- ¡Estefanía! -gritaba con su mano apegada a la boca- Ahora dónde se metió... -saliendo al patio, como primera opción, ya que la vez pasada se encontraba ahí -¿Qué haces? -su prima estaba en la orilla de la piscina con los brazos extendidos y los ojos cerrados, cuando se dio cuenta de la presencia de Ara los abrió.

- ¡Mira Ara! - giró sus muñecas - ¡Nos vamos a Hollywood! -volteando de forma acentuada con una enorme sonrisa.

- Sí mujer, ya lo sé... -tomándola de los hombros- Ahora debemos ir al auto.

- Pero... -dejándose arrastrar los pies por el suelo- ¿Por qué no me dejas asimilarlo todo?- suelta sus hombros.

- Ok... Emociónate, es tu momento -suspirando.

- Oh... Qué pesada... -alegando.

- ¿No te vas a emocionar?, De acuerdo entonces nos vamos -la tomó del brazo.

- ¡Ya, bueno! -se zafa- ¿Quieres emoción? ¡Aquí tendrás emoción! -comienza a saltar al rededor de Aracelly gritando como loca.

- ¡Suficiente! -dijo reteniéndola - ¿Ahora nos vamos al auto?

- Sí, ahora nos podemos ir al auto -inflando sus pómulos y expresando felicidad.

- ¿Estás segura que tu papá tiene un departamento allá? -mientras caminaba.

- Por supuesto, solíamos ir allá en las vacaciones, pero el trabajo de mi padre lo cambió todo, ya casi no vamos... -echando sus mochilas a la maleta.

- Tío Guillermo, ¿Está seguro que no se enoja si vamos las dos solas? -subiéndose al auto.

- Creo que tú eres suficiente para controlar a esta niña -señalándola con la cabeza. Estefanía seguía afuera del auto y cuando se percató de sus miradas sonrió y saludó con la mano -Ella necesita salir de casa... Y que mejor que contigo, ¡Son familia!.

- Me refiero a que... Los Ángeles es muy grande y, podría pasar cualquier cosa... ¿No le preocupa eso?

- Me preocuparía si mi hija fuera fiestera, pero no lo es... ¿Acaso tú si, Aracelly? -mirándola con sospecha, su sobrina ríe.

- Si ella no lo es, ¡Menos yo, tío! Creo que mi prima tiene bastante energía para gastar... - Para no decir que está loca... pensó.

- Sólo espero que la pasen bien - Estefanía sube al asiento delantero y Aracelly decide cortar la conversación.

- ¿Todo bien? -dijo curiosa mirando hacia atrás.

- Sí... Todo bien -levantó el pulgar y sonrió.

- Abróchense los cinturones señoritas -introduciendo las llaves y encendiendo el motor.

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Capítulo 5 "Cargo de conciencia"


Abrí lentamente mis ojos, no sentía el roce de las sábanas por mi cuerpo, olía el exquisito perfume de Bill que aún seguía abrazado a mi cuerpo, me moví con cuidado para que no se despertara y conseguí ponerme de pie, caminé hacia el baño para mojar mi cara y regresé sentándome al costado del jergón, ahí estaba él, aún dormido y sumiso como la imagen de un bebé en su cuna, ver como se inflaba su pecho y a las milésimas de segundos se desinflaba para nuevamente repetir el ciclo me hacía sentir un pequeño remezón que se expandía desde mi estómago hasta mi garganta, su cara mostraba tranquilidad, pureza, y cabe mencionar su eminente belleza, es como si Dios se haya dado el inmenso trabajo de trazar cada facción para hacerla perfecta y única, lo más hermoso que podía estar admirando estaba frente a mí, tan libre y sereno fuera de todo peligro, fuera de toda prensa, de todo lente de paparazzi, sólo mis ojos podían verlo, y yo era totalmente incapaz de hacerle daño, lo cuidaría por siempre, de eso estaba totalmente segura. No me cansaba de escanear cada milímetro de su rostro, de su cuerpo, todo en él era precioso, hasta llegaba a preguntarme ¿Me merezco todo esto?. De pronto comenzó a moverse y tocó su cabeza, un pequeño pliegue se pronunció en su frente y abrió sus ojos despacio tratando de escanear todo el lugar.

- Hola -dijo al verme y sonrió, aún con los ojitos semi abiertos.

- Tu maquillaje se corrió entero- le sonreí de lado y busqué mi bolso para sacar un envase de crema y un poco de algodón -deberías sacártelo al dormir- sobando todo el trazo de pintura negra atrapándola en el pequeño pedazo de algodón.

- Cuando me ducho en las mañanas sale solo -dejándose limpiar y sonriendo como un niño al cual regañan por haber hecho alguna maldad.

- Si no lo haces te saldrán arrugas y serás viejo antes que todos -añadí terminando de frotar su piel.

- ¿Ya no me querrás cuando sea viejo? -viendo como botaba los algodones al tacho de la basura.

- Yo sí... - dejando el emulsionado en el armario-... pero tus fans quizás se asusten-sonreí de lado.

- Es mi estilo, no puedo salir sin maquillaje, ya no sería Bill -moviendo las manos.

- Lo sé -acomodándome nuevamente frente a él- Pero así natural eres hermoso -arreglando el cuello de su chaqueta.

- Sin maquillaje me parezco a Tom -dijo levantando una ceja.

- Yo sé muy bien distinguirlos a ambos, y sé que cuando digo que eres hermoso no estoy pensando en Tom, para mí sólo existe un Bill en mi corazón -le besé la boca y se quedó quieto sin pronunciar nada -¿Qué pasó? -interpelé tomando su mano.

- Cuando dices esas cosas siento que mi corazón se detiene y, vuelve a latir a los segundos después.

- ¿Y eso es bueno, o malo? -arqueé las cejas.

- No lo sé, pero me encanta sentirlo -su boca formó una gran curvatura y yo respiré manifestando tranquilidad.


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Arizona, 11: 30 Am

- No, no... no... ¡No! -quedando al descubierto sus ojos.

Ya era de día, eso Aracelly lo sabía y tenía que levantarse para intentar comunicarse con sus amigas. Además quería ir a Los Ángeles, y estaba un poco molesta con su prima después de lo ocurrido el día anterior.
El entorno era engorroso, le disgustaba recordar lo que había soñado esa noche, le molestaba saber que necesitaba con desesperación a Tom, le molestaba bajar la guardia por un hombre como él, después de todo ella era bastante fría en ese ámbito, no siempre lo fue, pero con Kaulitz era diferente, no es difícil saberlo. Todos tenemos concentimiento de la personalidad de ese sujeto, y para una mujer como Aracelly eso no se pasaba por alto ni por muy empapada de emociones que estuviera.

- Buenos días. -saludaba a sus tíos y sentándose en la mesa. Ambos responden a su saludo- ¿Y Estefanía?- casi instantáneamente.

- No ha salido de su habitación... -dijo su tía colocando los cubiertos.

- ¿No? -mirando hacia la escalera, parándose y acudiendo al aposento de su pariente para golpear la separación de madera fina que daba la entrada. Nadie contestaba, no quiso ser imprudente y volvió a golpear, tal vez no la escuchó. Al tercer intento decidió girar la manilla, estaba sin llave y se adentró para examinar la cama de la muchacha - ¿Estefanía? - registrando por todo el colchón en busca de algún bulto. Nada, esto ya era extraño... ¿Dónde se había metido esta tipa?. Hace muy poco había llegado a la casa y no encontraba apropiado inspeccionar como Pedro por su casa, menos aún en una habitación que no le pertenecía, pero algo debía hacer, su prima no se encontraba acostada ni tampoco en el comedor, tendría que hacer una fiscalización a nivel general de la casa. En ese momento recurrió a ella lo sucedido el día anterior - Quizás fui muy dura con ella... -se lamentaba- Pero... ¿Dónde pudo haber ido? -abriendo ligeramente las puertas de su closet sin localizar nada. Posteriormente se dejo caer en el colchón para descansar y luego seguir con su búsqueda, aterrizó su cabeza en la palma de sus manos y se detuvo a discurrir.

- Hola -pegando un nuevo crispazo de todo su cuerpo -¿Qué haces aquí Ara?

- Tú.. -templando su impresión -¿Dónde estabas?

- En el jardín -refregándose las rodillas de toda la tierra que se impregnó.

- ¡Te estaba buscando! ¡No vuelvas a hacer eso! -amonestando.

- ¿Por qué me buscabas? Creí que estabas molesta... -arreglando los mechones que sobresalían hacia arriba de su nuca.

- ¡No!... Bueno... Sí.... Pero no... Lo estaba, ya no, pero como te escapaste y... Ah! -se rindió después de tanto balbucear. Estefanía rió.

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Santiago de Chile, 06: 35 Am

- ¡Mamá! ¿Me ayudas con esto? -bajando las escaleras.

- Ay, tesorito ¿Estás segura que quieres hacerlo? Es muy lejos... Y estarás tan solita -tomando un bolso en su hombro.

- Ya lo decidí, no hay vuelta atrás... -liberando dos maletas al suelo.

- Pero Niki, Hace mucho que no se ven... ¿Qué pasa si no te reconoce?

- Las amigas no hacen eso... -dirigiéndose a la cocina- No se olvidan de un día a otro por la fama.. -haciendo gestos con sus manos.

- Espero que la encuentres -corriendo un mechón de cabello de su hija.

- Ajá... -asintiendo con poca convicción- Debo irme, dile a Susana que no ocupe mi cuarto- arrimándose a la salida.

- Adiós.. -besando su mejilla.

- Ya, mamá - con tono molesto.

- Lo siento... - bajando las comisuras de su boca.

- ¡Adiós! -sacando lo último de equipaje que quedaba adentro de su casa e implantándolas en la maleta del auto de su padre. -Lista -abrochando su cinturón.

- Bien... Si necesitas dinero puedes llamarnos, si quieres volver contáctame por internet, si....

- ¡Papá, enciende el auto!

- Bueno, bueno -introduciendo la llave y dándole contacto al vehículo.

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Bill ya se había despedido y yo me quedé sola para meditar sobre mi conversación con los chicos, era día de ensayo y tenía que comunicarles mi decisión, aunque no la haya podido procesar demasiado debido a la visita repentina de Bill la noche anterior, algo tendría que llegar a mi mente en el trayecto. Me duché y me vestí con unos pantalones sueltos, zapatillas, una polera con tiritas y mi bolso de gimnasia, por siacaso.
De si me topé con Domi y Colette, no lo hice, probablemente estaban muy ocupadas en sus libretos y yo no tenía intenciones de interrumpir de nuevo, creo que ya habrá tiempo para conversar como en los viejos tiempos. Casi saliendo del hotel pasé a la cafetería para comer algo, Jenny no había llegado con el desayuno, seguramente se percató que el muchacho que me vino a ver en la noche no salió hasta que la luz Solar se lo permitió. No me quejaba, tenía la oportunidad de comer lo que se me antojara, compré un gran vaso de té verde (que me encanta) con un sandwich de pollo con palta, mis planes eran comer mientras llegaba al estudio, pero gracias al rey del tiempo me percaté que quedaban 2 horas para llegar, fui tranquilamente a buscar una mesa para instalarme con mi desayuno y me senté dejando el bolso en la silla de al lado, saqué mi celular y llamé a Ying, necesitaba saber si acaso asistiría al ensayo, su respuesta fue positiva, cuando volví a guardar mi móvil en el bolsillo pequeño de mi bolso me preparé para dar el primer sorbo de mi delicioso té verde con limón.

- ¿Te importa...? - despegué la vista de mi vaso para examinar quien era.

- No Joe, adelante... -se sentó frente a mí con una actitud preocupante. Si bien los ojos de Joe siempre deslumbraban inseguridad y miedo, esta vez era aún más notable, mientras comía de su alimento yo le dedicaba ciertas miradas para que me contara qué es lo que sucedía, y él muy bien sabía que yo tenía una intuición infalible.

- ¿Cómo amaneciste? -mientras daba las últimas masticadas de su dona con crema.

- Bien... Nada en especial...

- ¿Iras a ensayar? -mordiendo la bombilla de su vaso.

- Sí... -pestañeé y volví a darle un vistazo lleno de curiosidad y hasta un poco de presión.

- Queda poco... -ese fue su "aporte".Hice un ruido con la boca como diciendo "lo sé"- Oye...

- ¿Dime? - bien, aquí viene la información jugosa que deseaba saber.

- ¿Tienes novio?

- ¿Ah? - Momento, ¿De verdad me preguntó ESO?

- Que si acaso tienes novio... -aplanando su vaso con las manos.

- ¿Por qué? -Lo sé, yo siempre tan a la defensiva cuando me preguntan eso... dije hacia mis adentros.

- Sólo preguntaba, ayer vi a alguien que entraba a tu habitación...

- Ah... Bueno, novios no somos... -aclaré.

- ¿Entonces?

- Eh... - Buena pregunta, jamás me la formulé, ¿Qué eramos con Bill? pensé.

- No importa -sonrió- ¿Quieres que te lleve al estudio?

- Eh.. -reaccionando- Bueno...

¿Qué pasaba?... ¿Tyler llamó a Joe amenazándolo de algo? o Simplemente se despertó con una voluntad sobreprotectora en mí. Sea como sea, accedí a su petición, para lo único que soltó unas vagas frases fue para decir "Cuídate mucho, suerte" apenas llegó al camarín, ahí estaba Cindy, con su típica cara llena de alegría y con un envase de polvo facial en sus manos.

- ¡Hola Lalita! -me abrazó cálidamente.

- Hola Cindy... ¿Cómo estás?

- Trabajando -mostrándome sus manos- Aún preparo el maquillaje de tus chicos.. -mostrando toda su blanca dentadura.

- ¿Mis... chicos?

- ¡Los chicos de baile!

- Ah... -rasqué mi nuca- ¿Llegaron todos?

- Sí, están en la sala esperándote... -un sujeto le habla al oído y responde cortante.

- ¿Quién era? -viéndolo alejarse. Cindy toma una bocanada de aire.

- Ese pillo... Es el estilista y diseñador de vestuario... -moviendo su cabeza de un lado a otro.

- ¿Cómo se llama? -indagué con la mirada.

- Richard, ¿No te lo presentaron? Creí que Joe te hizo conocer a todo el equipo.. -negué con la cabeza - Bueno, ahora lo conoces.

- Sí... -ese sujeto me daba mala espina, no sé por qué. Me despedí de Cindy, llené mi botella con agua y caminé hacia la sala de danza.

Cuando llegué, todos interrumpieron lo que estaban haciendo para mirarme y guardar absoluto silencio, me aterroricé al principio, pensé que había hecho algo malo, pero después supe que era una forma de "respeto", dejé mis pertenencias a una esquina del lugar y me trasladé al centro para dar el discurso decisivo, no obstante alguien interrumpió levantando su mano.

- Señorita Rojas, ¿Es verdad que no tendremos show? -decía una niña de pelo corto.

- ¿Quién dijo eso? -respondí con otra pregunta.

- Todos lo han comentado... -dijo otra muchacha- Dijeron que Tyler habló contigo y que no habrá presentación.

- ¡No!, Señorita Rojas, ¿Es verdad eso? - preguntó una chiquilla de pelo negro con un tomate alto cubriendo su boca.

¡Ouch!, fue como un golpe fuerte en la cabeza, sobre todo al ver las caras de todas esas personas... Era cierto, no habría baile, pero yo no podía decirles eso... no era capaz de semejante cosa....

- ¡Claro que no! ¡Nosotros tendremos show! No hagan caso de lo que dicen los demás, ¡Hay que terminar esa coreografía cuanto antes!.

Todos celebraban victoriosos, como si oír que sus sueños se veían imposibilitados fuera el fin de la existencia, no podía desgarrar así su orgullo, menos cuando llevaban pocos días sin la pesadilla de tener a Julia como jefa de danza.

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miércoles, 9 de febrero de 2011

Capítulo 4 "Visita inesperada"


Primero que todo, queda menos de una semana para la Gala, no tenemos aún nada concreto, sólo ideas fugaces que no ayudan mucho, necesitaba reunirlos a todos, pero esta vez ¿Qué les digo?... "Saben... Tyler es un hijo de perra que me chantajeó descaradamente, y como yo no soy el objeto de nadie rechacé su oferta, lo siento pero no podremos presentarnos porque yo cuido muy bien mi reputación y soy una egoísta de mierda..." ¡Bien Lala! repetía con sarcasmo mientras escuchaba el sonido de las agujas del reloj de la pared, todo estaba tan callado que era incapaz incluso de hablar conmigo misma... El viento hacía danzar las cortinas y volaba uno que otros papeles que había en mi velador. Continuaba divisando el techo, no sé que tenía de especial pero sólo con hacer eso me sentía entretenida, por alguna extraña razón la vista se me fue nublando de a poco hasta culminar en las negras paredes internas de mis párpados. Todo se sentía bien, mi cuerpo no pesaba más que una hoja seca jugando con la brisa de Otoño, como las pequeñas partículas del fuego cuando hacen su combustión y son capaces de dañar sin tener el soporte que tiene un martillo cuando te golpea en los dedos... así me sentía... tan liviana como una nube y tan dañina como una víbora... ¡María Santísima!... Mi cuerpo brincó como si fuese a caer por un precipicio... Algo retumba en mi oído.. Es la puerta..

- Señorita... -decía del otro lado.

- ¿Qué pasa Jenny? - interpelé.

- Alguien viene a visitarla... -objetó la mujer.

- Que pase, la puerta está sin llave -articulé sin moverme de mi lugar.

Sentí el crujido de la puerta pero me abstuve a ver de quien se trataba, en realidad no me importaba. Escuché como la cerró y sus pasos aumentaban hacia mi dirección, yo aún perdida en mi silencio interno. En cosa de minutos noté una presencia a mi lado, por fin miré y resolví mis dudas.


- Hola -dijo sonriéndome y tocando mi nariz suavemente con su dedo índice.

- Hola -sólo eso vocalicé, quedé hipnotizada en el intenso color marrón de sus ojos y en la gruesa línea negra que los contorneaba.

- ¿Cómo estás? -prosiguió con la típica frase de cortesía. Pestañeé y junté mis labios con fuerza.

- Bien... ¿Y tú? -resbalé lentamente dos dedos por su mejilla.

- Bien... -tomó mi mano y la encarceló en la suya para mirarme directamente por largos minutos- ... ¿En qué piensas? -sus ojos desbordaban curiosidad. Avizoré todos los detalles de su cara para luego finalizar nuevamente en sus retinas.

- Que te amo... -con una escala vocal baja, quedando poco para transformarlo en un susurro, el cual hizo que la unión de sus labios formara una línea curva -¿En qué piensas tú? -enuncié para no perder el diálogo.

- En lo afortunado que soy por tenerte... -casi murmurando y clavando un intenso vistazo en los pequeños espejos de mi cara, que se volvían hermosos por el sólo hecho de que él se reflejara en ellos. Levanté mi torso del cobertor para acomodarlo unos centímetros más cerca de su cuerpo, el cual permanecía intacto mientras rozaba su boca con la mía, aún sin besarnos... Podía sentir como su respiración se iba tornando gradualmente en mi oxígeno para poder sobrevivir, y notar como mi corazón se aceleraba más y más a medida que experimentaba la necesidad de acariciar su mano con mis dedos.

- Bill... -gesticulé mientras inhalaba y exhalaba con mas aseveración.

- Dime... -sin desconectar la conexión visual que estábamos teniendo.

- Si hago algo malo... ¿Me seguirás queriendo? -batallando duramente con mis emociones.

- ¿Algo malo como qué? -arqueando levemente sus cejas.

- No lo sé... -suspendí el intercambio de miradas para bajar ligeramente mi cabeza -Sólo algo malo... -detuve mi guerra emocional y desaté una lágrima que recorrió de forma horizontal el tabique de mi nariz.

- Depende cual haya sido la razón de hacerlo... -soltó mi mano para levantar mi mentón y ver mis ojos empapados- Pero sé que si lo haces, será por una buena razón.. -acarició mis labios con los suyos y me besó tiernamente, un momento que duró amplios minutos, de los cuales no quería que finalizaran hasta quedarme sin aliento. Indudablemente si tuviera la oportunidad de elegir mi muerte, sería perder lentamente mi respiración en los labios de Bill junto con el calor que desprendía su cuerpo, así moriría tranquila, moriría feliz.

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Arizona, 21: 13 Pm

- ¿A ti no te sacan a la calle o tienes problemas con el sueño? -mirando molesta a Estefanía.

- ¿Por qué? ¿Qué tiene de malo que se vean? -haciendo puchero.

- ¡No es eso, es la actitud! -regañándola.

- ¿Ah?... -sin entender aún.

- ¡Olvídalo! Déjame sola... -abriendo la puerta para que su prima saliera.

- ¿Estás segura? -caminando con pasos cortos y lentos.

- ¡Sí! -subiendo aún más el timbre de voz.

- Lo siento.. -desciende su cabeza y sale de la pieza.

- ¡Ya hablaremos después! -cerrándola y tirándose en el colchón- ¿Dónde están amigas? -con los brazos atrás de la nuca y moviéndose inquietamente por el cubrecama -¿En qué momento viajé? -intentaba recordar pero no hubo caso, recordaba muy poco de aquella circunstancia. Pasados 20 minutos dormía profundamente.

Narra Aracelly:
Esa noche no había otro tema en mis sueños que no se tratara de una persona en particular, al principio creí que se trataría de Domi o Lala, ya que las extrañaba mucho y el anhelo de volver a verlas era lo último que se me cruzó por las células nerviosas en esos minutos de vago silencio y relajación muscular, pero al examinar con más detalle el sujeto que se presenciaba en mis sueños no resultó ser otro que Tom, aparecía en todas partes, de distintos gestos, parecía de esos videos que hacen las fans que capturan todos sus movimientos y les ponen dedicatorias... ¡Cómo si me gustara soñar eso! .Quería despertar pero sentía como mis ojos se pegaban aún más y las imágenes no cesaban, lo que empezó como un sueño se transformó en casi una pesadilla de "mujer obsesiva" por ese hombre... Ya lo he dicho, no espero nada de él, y tampoco vivo ilusionada con que cambiará sus hábitos... Menos por mí, sé que estoy jugando con fuego, pero había algo, algo así como una fuerza paranormal que me mantenía unida a él, de una u otra forma, yo era la única que no se entusiasmaba por tener a esa clase de chico que todas deseaban tener...

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- ¿Crees que fuimos muy hirientes con ella?

- No... ella lo entenderá.. -dejando por fin el libreto en su velador.

- Me preocupa su ánimo...

- Yo la veía igual que siempre -encogiéndose de hombros.

- Tú no la conoces bien Colette... Es cosa... de mirarle los ojos... -guardando sus cosas en la cartera.

- Es cierto que no la conozco bien, pero... Debe ser el estrés de su presentación, o algo así... -sacando su pijama debajo de la almohada.

- No sé... Tengo que ir a hablar con ella...

- Ni lo pienses Domi... -sujetando la chaqueta de su amiga- Vi a Bill pasar por aquí y no creo que haya ido a saludar e irse..

- Ah... -junta sus labios y los mueve hacia un lado gesticulando decepción- Otro día será...

- ¿Tienes idea de lo que hizo el otro día que no llegó a su suite?

- Si no nos dijo debe ser por algo..

- ¿Será posible que...? -insinuaba algo con la mirada.

- No creo, Lala no es así...

- ¿Y tú que sabes? Bill es guapo...

- ¡Colette! -regañándola.

- ¿Qué tiene de malo? Ya tiene 19 años...

- Lo sé, pero... Es que Bill se porta tan tierno con ella y... Lala es tan inocente... -Colette suelta una enorme carcajada - ¡No te rías!

- Ok, hagamos algo... Veamos que está pasando en su habitación y luego nos sacamos todas las dudas.

- ¿Eso no es violación de intimidad?

- Es nuestra amiga, y el que nada hace nada teme, ¿Cierto? -encogiéndose de hombros.

- No me tientes maldita francesa...

- ¡Vamos, chilena amargada! -sonríe.

- Ya, pero sólo UN segundo...

- ¡Hecho! -chocaron las manos y salieron de la suite quedando frente a la puerta de Laura.

- Tú abre... -dijo Domi

- ¿Ya vamos a empezar? - se quejó.

- Tú tuviste la idea... -culpándola.

- ¡Baja la voz!

- Ok, ok... Las dos juntas...

- Bien.. -poniendo sus manos en la puerta -Uno... Dos....

- ¿Señoritas? -las chicas dieron un salto que las dejó en el suelo.

- ¡Jenny! -alegó Colette.

- ¿Qué estaban haciendo en la habitación de la..? -la corta.

- ¡Nada! -contestó Domi como un rayo -Queríamos ver si estaba durmiendo..

- Ah... Estaba con un muchacho...

- Sí, con Bill -agregó la francesa.

- ¿Con quién? -preguntó.

- Con Bill Kaulitz...

- ¿Y quién es él? -dejó el carrito de metal y se acomodó en el piso para escucharlas.

- Es su novio... -La mujer se sorprendió y cubrió su boca con la mano.

- ¡No Colette! Aún no son novios... -le explicó a Jenny.

- ¿Y ustedes lo conocen a él?

- ¿Por qué le estamos contando esto? -decía Dominique al oído de su compañera. Poulain se encogió de hombros.

- Sí, lo conocemos... -concluyó y siguieron copucheando sentadas a las afueras del cuarto de Lala, era bastante graciosa la escena y la cara de Jenny al escuchar cada respuesta que le otorgaban las dos jovencitas, no podían explicarse por qué le interesaba tanto saber tal información pero Jenny era una mujer muy sana de alma, incapaz de tener malas intenciones con algún ser humano, menos aún con Laura. Para Dominique era como recordar las largas charlas que su mamá se pegaba con las vecinas de su casa en Santiago, para Colette era totalmente normal el intercambiar palabras con esa señora, ya que ella no había tenido oportunidad de dialogar con una persona mayor aparte de su padre, aunque la europea de nacimiento tuvo una infancia un tanto complicada la personalidad le sobraba para enfrentarse con el resto de la sociedad. Por fin al finalizar toda la "asamblea" las niñas se despidieron y Jenny continuó su camino hacia la cocina para posteriormente ir a dormir.

- Es tarde ya... -bostezando.

- Sí... -contagiada por el bostezo de su amiga chilena.

- Ok, me iré a mi habitación... Cuídate... Estudia el diálogo... -cerrando la puerta de su suite.

Otro día que se va...

Capítulo 3 "Puertas del pasado"


Los Ángeles, Hotel Phoenix 18:30 Pm

- Si acaso rompieras mi alma y repartiera los pedazos, hasta el más pequeño serviría de... de.... -apretó los párpados e intentó recordar la línea- No! -dio un brinco y sujetó su cabeza- Ok, Ok... De nuevo...

- Lo estás haciendo bien Colette -decía su amiga observándola desde la cama simulando ser parte del público.

- ¡No!.. ¡Esa parte, la odio! ¡Siempre la olvido! -sentándose al lado de Domi.

- Empecemos de nuevo... -decía ahora ella poniéndose de pie con el cuadernillo en la mano y comenzando a actuar. - ¿Quién eres? .

- Soy tu verdad... -respondió.

- ¿Cómo puede ser posible?

- A través del espejo puedes ver lo que realmente te imposibilitas a aceptar... Mírame Samantha, alza tu cabeza.

- ¡No!... -bajando la vista y apretando su mano.

- No podrás sollozar porque no conoces la verdadera razón por la cual hacerlo.

- No lloraré, ¡Déjame en paz! - exclamó agitando su cabeza y simulando dar un golpe al espejo. Colette tomó aire.

- Si acaso rompieras mi alma y repartiera los pedazos, hasta el más pequeño serviría de... -cerrando los ojos de nuevo y viendo su cuaderno- ... arma letal para envenenar tu corazón lleno de mentiras... -suspira- Domi, disculpa...

- No importa, estamos bien... Sólo necesitamos más práctica -tocando su hombro y dándole una sonrisa de aliento.

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Los Ángeles, Residencia Kaulitz 19:15 Pm

- ¿La viste en el Aeropuerto? -interrogaba a su gemelo mientras buscaba uno de sus pesados accesorios.

- Sí, puedo jurarlo... -comentaba sentado a un costado de la cama con las manos en el rostro. -Pero se desmayó y... Unas personas se la llevaron.

- ¡Estaba feliz de verte! -agregó.

- Idiota... -dejando caer el peso de su cabeza hacia adelante para soportarla con sus palmas.

- ¿Y quiénes eran esas personas? -viéndose al espejo.

- No sé, pero la mujer me dio su número telefónico y dijo que podía llamar a Ara cuando lo necesitara -colocó sus brazos en su nuca y se impulsó hacia atrás.

- ¿Y lo hiciste? -arreglando unos mechones de su peinado.

- ¡Claro! Dos noches enteras... Pero no hubo respuesta...

- ¿De verdad? -volteó.

- En serio... si quieres intenta... -le pasa su celular- Te contestará la grabadora.

- Veamos... -buscando el número y apretando el botón verde- ...

- ¿Y..?

- Shhhh. Está llamando... -Tom cubrió su cara con el pañuelo que traía amarrado a la frente.

- Hola?... Aracelly?... Gracias... -su hermano se enderezó al instante.

- ¿Te-te contestó? -Bill lo calla una vez más.

- ¡Hola Aracelly!, ¿Cómo estás?... Bien, ¡Qué sorpresa!... -Tom le hacía gestos desesperados para hablar con ella- ... Oye... Hay alguien aquí que quiere hablar contigo.. -pasándole el móvil a su gemelo.

- Hola?... Ara?...
- Hola, Sí con ella... ¿Tom?
- ¡Sí, soy yo!, ¿Estás bien?
- Eh, sí... Creo que lo del Aeropuerto fue sólo falta de sueño.
- Ah... Entiendo... ¿Dónde estás?
- En Arizona...
- ¿En dónde? -recalcó aumentando su timbre-
- ¡A-RI-ZO-NA! -deletreando lento para que entendiera.
- ¿Qué haces allá?
- Estoy en la casa de mis tíos...
- Ah...
- Pero... -se escuchaba una voz femenina que le murmuraba cosas- Iré a Los Ángeles en los próximos días...
- ¿Con quién estás?
- Con mi prima...
- ¿Esa niña era tu prima?
- Sí, ¿Por qué?
- Da igual... ¿Cuándo vendrás?
- Este... -de nuevo los murmullos de la chica- ... El... El... ¡El Viernes!
- Mañana es Viernes...
- ¿En serio? ... -diciéndole algo a su prima, se escuchaba un poco molesta y ella se reía.
- Sí... ¿Vendrás mañana?
- En realidad, yo... -se escucha un sonido extraño y la voz por el auricular cambia- ¡Sí, niño de trenzas que es novio de mi prima, iremos el Viernes! ¡Auch! -de nuevo el sonido- Tom... No sé si pueda el Viernes... "¡Que sí puede!" -gritaba Estefanía- ¡Cállate!... Tom, te llamaré cuando sepa ¿Ok?...
- Esta bien... -pronunciando con dificultad por la confusión de tal escena y cortando.

- ¿Hablaste con ella?

- Sí Bill... -con los ojos tan grandes como pelotas de tenis-

- ¿Y qué te dijo? -notando que su hermano no respondía- ¡Tom!

- ¿Ah?... Eh... Necesito dormir un poco -recostándose de nuevo. Bill le hace un gesto de desprecio y se va.

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Los Ángeles, Oficina de Tyler Woods, 19: 32 Pm

-¿Joe... estás ahí? -gritando entre la oscuridad que se apoderaba del pasillo. Alguien toca su hombro y se da vuelta de golpe - ¡Joe!... Aquí estás... -respirando agitada.

- Lo siento si te asusté...

- Descuida...-inhalé- Hablé con Tyler... ¡Es un estúpido sin sentimientos! -Joe me silenció y me llevó consigo de regreso al auto repitiendo una y otra vez que me calmara, lo entiendo, él está acostumbrado al mal genio de ese sujeto pero yo no, y me emputecía enormemente que una persona así esté al mando de algo tan grande y se dé el lujo de destruir el orgullo de todos sus empleados, más que mal, ese hombre sin sus trabajadores no era nada ¡Y era incapaz de admitirlo y de tener una gota de arrepentimiento por tratarlos así!.
En el camino no dejaba de comentarle nuestra conversación con Woods a Joseph y de basurear como nunca su imagen.

- ¿No te lastimó? -preguntó con la vista hacia el frente.

- No... Y si se atreviera ¡Lo mato! .

- ¿Te dijo algo sobre el baile? -doblando el volante.

- Lo único que hizo fue chantajearme, ¡Llamó fracasados a todo el grupo de la coreografía y hasta iba a cancelar el número!

- ¿Y lo hará? -dando una mirada relámpago a mí. Mi cuerpo se heló completamente, las muñecas empezaban a pesarme y sentía como una navaja cortaba de a poco mi cara. Es cierto, Tyler me dijo que sólo permitiría que hiciéramos el show si yo trabajaba para él, no es raro que en mi momento de rabia le haya dicho que no importaba y dármelas de Madre mayor confiando ciegamente que ellos saltarían a la fama como sea, quizás para mí era sencillo... Pero para ellos... Arrg. -salí de mi "muerte momentánea" y refregué mi frente- Cómo puedo ser tan egoísta... Ellos necesitan ese baile para cumplir su sueño, necesitan que Tyler permita la presentación, necesitan de mí...

- ¡No lo hará! - dije al fin más segura que nunca.

- Eso es bueno -frenó el auto -Ya llegamos. - Desabroché mi cinturón y abrí la puerta para entrar al enorme edificio, necesitaba pensar y tomar una drástica decisión...

- Lala -encadenó su mano a mi brazo- ¿Estás bien? .

- Claro, sólo necesito... descansar... y... -tragué saliva-.. pensar..

- Discúlpame por todo... -soltándome y rodeándome con sus brazos.

- No tienes que disculparte... Sólo... -me separé- cuídate... -le sonreí y caminé hacia el ascensor-

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Santiago de Chile, 14: 48 Pm.

Una vez más repetían en la televisión el gran anuncio del Show de los Mtv, no era algo nuevo, todos los días lo hacían, pero esta vez alguien posó su atención en el número especial, la coreografía... Cuando escuchó el nombre de "Laura Rojas" abrió aún más los ojos y escaneó a la joven que salió por 3 segundos en la pantalla, lo cual fue suficiente para agregar su comentario.

- ¿Laura?... -se dijo a sí misma -Ella... ¿Será famosa? ¿¡Por qué no me lo dijo!? -añadió confundida la chica de pelo largo con ondas color castaño oscuro: Nicole Ramirez, de 19 años que cursaba 2do año de Publicidad en una universidad renombrada, integrante de una familia de clase alta e hija de uno de los dueños de LAN, la moza afirmaba ciegamente que conocía a la anfitriona del espectáculo y que cuando aún vivía en Chile compartían largos ratos en la escuela y acudían a las clases de baile moderno juntas,pues a ambas les encantaba bailar, pero el cambio de hogar de la familia Ramirez hizo que ellas se distanciaran enormemente, aún así prometieron que jamás dejarían de ser amigas. A pesar que se veían muy poco, la amistad seguía en pie, se llamaban frecuentemente y pasaban largas horas en el chat. Sin embargo, con la llegada de Dominique a la escuela todo esto cambió, Laura ya no tenía tiempo para Nicole y no solía estar mucho en casa, poco a poco el lazo fue deteriorándose y la chiquilla le guardó cierto odio a Dominique por robarse a su amiga y a Laura por olvidarse de ella, no había sabido nada de su ex confidente hasta que salió ese anuncio.

- ¿Esa no es tu amiga, hija? -preguntó su madre.

- S-sí... No entiendo qué está haciendo ahí...

- Quizás la suerte fue generosa con ella... -sonriendo esperando que su hija también lo hiciera.

- Tengo que ir allá... -parándose de la silla y dejando el plato a medio comer.

- ¡Pero Nicole, no has terminado tu almuerzo! -dijo mientras su retoño subía de forma apurada las escaleras hacia su habitación.

Buscó desesperadamente su celular por los bolsillos de las casacas que colgaban del ropero y arrojó la que lo contenía para marcar el número de su padre.

- ¿Aló? -contestaron del otro lado.

- ¡Papá, necesito viajar a Los Ángeles!

- Hola hija, ¿Cómo es... -lo corta

- Papá, ¡Por favor! ¡Es urgente!

- Ok cariño, pero no podrás viajar hasta mañana...

- ¡Cómo sea! ¡Sólo consigue esos pasajes pronto! -cortó.

- No deberías hablarle así a tu padre -regañó su madre parada en el umbral de la puerta.

- Lo siento -poniendo su ropa en maletas enormes -Esto es importante.

- ¿Quieres ver el show de tu amiga?

- Eh... ¡Sí, claro! -mintiendo para que dejaran de interrogarla.

- De acuerdo -sacando un pequeño cuaderno- ¿Cuánto necesitas?

- ¡Mamá, no importa!

- ¡Tengo que cargar tu tarjeta, no vas a llegar a Estados Unidos a trabajar de mesera!

- ¡No lo sé! -abriendo otro cajón- Lo que estimes conveniente.

- Bien... -escribiendo y cerrando el cuaderno- Llamaré para que te reserven una suite -saliendo de la pieza y bajando.

- Ok, ok, ok, ok, ok! -sujetando su cabeza- Uffff! -suspiró y dejó caer la ropa que tenía en sus manos para desplomarse en su cama.

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Los Ángeles, Hotel Phoenix 20: 03 Pm

- ¿Qué puedes ver tú? .

- ¡Aquello que te empeñas en esconder!... Colette ¿Eso sonó muy sobre actuado?.

- No, salió bien... -levantando el pulgar-Sigamos...

- Tus ojos son testigos de la farsa en que te encuentras fundida...

- ¿Qué debo hacer para dejar que todo remordimiento se deslice y no vuelva jamás?

- Primero -le toma la cara- Remece tu interior, haz que se limpie... ¡Revela tu misericordia! -gritando.

-¿Hola? -se escucha el sonido de la puerta al cerrarse y las chicas se sueltan bruscamente dejándose caer en la alfombra.

- ¡Lala! -alegó -Nos asustaste... -recorriendo su mano por el contorno de su cara.

- ¿Qué estaban haciendo? -alzando una ceja.

- Ensayábamos para la obra del Miércoles... -dijo Domi limpiándose las rodillas y enderezándose.

- ¿Obra? ¿Ya tienen obra? -expandiendo sus ojos.

- Sí, no es la gran cosa pero, de algo se empieza... -contestó Colette recogiendo su cuadernillo.

- ¿Puedo... -señalando el libreto-... leerlo?

- ¡No!

- ¿Por qué no? -juntando levemente sus párpados.

- Porque se dice "Por favor" -decía Domi con las manos en la cintura.

- ¿Por favor, puedo leer el libreto? -emitiendo con voz angelical

- ¡No! -repitió.

- ¿Y ahora por qué? -preguntó molesta.

- Porque debemos ensayar -riendo y disculpándose con la mirada.

- Ah, lamento interrumpir.. -me excusé- Ya me voy...

- No lo tomes a mal Lala, pero debemos concentrarnos en esto... -trataba de explicarme Colette.

- Entiendo... -guiñé el ojo, sonreí de lado y me marché para entrar a mi habitación.

Cuando abrí la puerta de mi habitación noté que estaba mucho más pesada de lo normal, o tal vez yo estaba más débil en ese momento, después de todo algo de sentido tiene que tener aquello que dicen de "Cerebro igual control total del cuerpo" y si mi cerebro estaba tan saturado entonces tendría músculos en la cabeza. Ah...Lala... Silencio...
Tiré mi bolso al suelo y me tumbé en la cama de espalda, cerré los ojos por un momento y me dispuse a reflexionar, sentí aquella ensalada que hace tiempo no vivía, aquella que me hacía tomar decisiones a la rápida y sufrir por ellas. Qué recuerdos, ¿Será que mi ánimo depende del país en el cual me encuentre?. Si es así, Por favor L.A. dame un respiro...


Capítulo 2 -"Chantaje"


-¿Se puede? - golpeando la puerta de mi habitación

- Sí, adelante Jenny -bostezando y refregando mis ojos para enderezarme y recibir a la mujer que abrió la puerta con un carrito de metal.

- ¿Cómo amaneció? -preguntó cordialmente.

- Bien, ¡Trajiste duraznos con crema! - observando la bandeja.

- Así es... ¡Cómo tanto le gustan! -poniendo una pequeña mesita de madera en mis rodillas y depositando la bandeja.

- Gracias Jenny -disponiéndome a insertar la primera cucharada.

- El señor Scrusse quería hablar con usted -corriendo las cortinas.

-¿Joe?. ¿Para qué? -tomando un sorbo del jugo de naranja

- Ni idea -encogiéndose de hombros- Sólo dijo que quería verla en su suite.

- Ah.. -asentí y comencé a imaginarme que es lo que deseaba decirme, Jenny se despidió de mí y yo le sonreí para después seguir con mi desayuno, el cual no pude terminar por la curiosidad de la "cita" de Joe.

Corrí el bulto de comida a un lado y me metí a la ducha, salí y tomé una de las poleras que Domi me había regalado junto con un jeans simple, arreglé mi cabello (que había cortado días anteriores un poco más abajo del hombro), cogí el bolso con mis llaves y salí.

- ¿Dónde vas tan apurada? - oí a la distancia y me volteé.

- A... Este.... A ensayar! - fue lo primero que se me ocurrió.

- ¿Esperas que te creamos? - salió disparada Colette de la otra puerta. Tomé aire para contar.

- Joseph quiere hablar conmigo -me encogí de hombros.

- ¿Y de qué? -dijo Domi al rascar su cabeza.

- Ni idea, por eso estoy tan apurada, para saberlo -acomodé mi bolso- ¿Y ustedes cómo siguen con la actuación? -ahorrando tiempo, tratando de calmar mi ansiedad.

- En eso estamos - Interrumpió Colette dejando a su amiga con las palabras en la boca.

- ¡Suerte! -fue lo último que dije antes de caminar al final del pasillo y presionar el botón del ascensor.

- ¡Estaba usando la polera que le regalé! ¿Te diste cuenta? -presumió con los ojos brillantes.

- ¡Por fin lo hizo! -se defendió Colette.

- Envidia... ¿Iremos hoy al canal?

- Creo... Algo tendremos que hacer en vez de quedarnos todo el día en nuestras habitaciones... -gesticuló la francesa antes de cerrar su puerta para su rutina matinal.


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El timbre sonó, piso 6, el piso de Joseph. Era tiempo de descubrir el misterio... Caminé por la larga alfombra café y busqué la suite de mi guía, sospechaba un montón de cosas, hasta me imaginé lo peor.. que esa vez sería la última que hablaríamos y me diría "Me despidieron".

- Hola! Llegas temprano -bromeó- Pasa... -se hizo a un lado para que entrara a su suite y me señaló una silla al lado de su escritorio.

-Hola... -Tomé aire y esperé a que empezara, tenía la vista plasmada en el monitor de su ordenador y aclaré mi garganta para hacer notar que seguía aquí.

-Vengo a hablarte de algo -dirigió una mirada fugaz a mi rostro.

- ¿Qué ocurre? -mirando el monitor y mirándolo a él.

- Es muy importante -acercándose lentamente a la pantalla y haciendo funcionar una máquina que estaba a su lado.

- ¿Me lo vas a decir? -alzando mis cejas y pronunciando sumisa.

- Discúlpame pequeña- encogiéndose de hombros y mirándome con lástima. Esto ya me daba miedo... Volvió a manipular la máquina y sacó una especie de chip deslizándolo por una zona apta para ello -Tyler quiere conocerte- concluyó. Hice una mueca con la boca y pregunté.

-¿Para qué?. ¿Por lo que pasó con Julia? -el hombre me miró como asintiendo y volvió a bajar la vista.

- Quiere verte mañana... -concentrado en el objeto que aún no podía descubrir qué es lo que era.

- ¿Te obligó? -interrogué con tono firme. Joseph tomó una bocanada de oxígeno.

- Digamos que... Todos supieron lo que hiciste con Julia y... A Tyler le llamó la atención tu espíritu "predominante", y al ser mi encargada me encomendó que te llevara a su oficina.

- ¿Dónde es? -mostrándome fría.

- Lala, no quiero -dejando por fin sus elementos en la mesa. -No puedo poner en riesgo tu vida, Tyler no es un buen sujeto.

- Eso da igual, ¿Quiere verme, no? Entonces no descansará hasta conocerme. ¿Por qué deberías ir en su contra? Yo no quiero que tú pongas en riesgo tu carrera por mí... -torcí la boca. Joe guardó silencio y sujetó su frente por unos momentos.

- Ok... Pero prométeme que no dejarás que te haga daño. -clavando sus verdes ojos en mí.

- Lo prometo. Es más, llévame ahora..

- ¿Ahora? -alardeó.

- Sí... Mejor temprano que tarde...

- No, no... Mejor tarde que nunca Laura. -levantándose.

- Joseph... -parándome también- Llévame con Tyler- sujetando su hombro- Por favor... -sacudió su cabeza y se acercó al escritorio para tomar sus llaves. Se volteó y me invitó a seguirlo. Sonreí y lo seguí, pero no tuve respuestas entusiastas. Algo era claro, iba a conocer a Tyler de una vez por todas.

Joe me llevó en su auto, llegamos a un barrio no del todo decente, según lo que comentaba en el camino era "una oficina secreta", ¿Qué sucede con ese sujeto?.. ¿Es mafioso o algo así?.. Joe estacionó su vehículo al frente del Hotel Dewey, o para los norteamericanos "Dewey Hotel", lo recuerdo muy bien, entramos por un callejón y cruzamos un portón negro, Joe se veía asustado, nervioso, posiblemente estaba preocupado por mí, eso me hizo sentir más segura y tranquila al entrar al lugar, al principio era sólo un pasillo cubierto de tierra y con paredes de ladrillos... Me adelanté a Joe y traté de conversarle para apasiguar el ambiente.

- Lindo lugar para tener una oficina - me burlé. Pero a mi acompañante no pareció darle gracia. Insistí nuevamente pero ya había abierto la boca para pronunciar algo.

- Debo dejarte aquí... -dijo disminuyendo su velocidad.

- ¿Estarás bien Joe? -volteé.

- Por supuesto -respondió entre silencios. Al momento de virar en una dirección agarró bruscamente mi brazo y me puse en actitud defensiva. -Cuídate- acotó con una mirada cristalina, a punto de romper en llanto... respondí "sí" con mi cabeza y éste retrocedió para apoyarse en la pared. -Estaré aquí cuando vuelvas- gritó finalmente.

- ¡Esta bien! ¡No tardaré! -modulé para que sus nervios bajaran y no le diera un ataque de Arritmia ahí mismo.

Sólo una pequeña ampolleta alumbraba todo el lugar, estaba lleno de papeles colgados en unos cordeles de aquellos que mi madre usaba para colgar la ropa, avancé aún más hasta llegar a una puerta, por cosas de lógica y porque no había otro pasadizo la empujé, todo era completamente distinto, la gente abundaba de un lado a otro con carpetas en sus manos, el estruendoso ruido de los teléfonos retumbaban por toda la localidad, me acerqué a una muchacha para obtener la información que necesitaba..

- Disculpe, ¿Dónde está la oficina de Tyler Woods? - la mujer me miró fríamente.

- ¿Quién lo busca? -contestaba a mi pregunta con otra interrogante.

- Eh.. Laura Rojas... - claro, como si me conociera... pero tenía que intentarlo. La mujer tomó el teléfono que había en su escritorio y hablaba agachando la cabeza, como si yo tuviera curiosidad de escuchar lo que conversaba con ese hombre.

- El señor Woods la está esperando, por allá. -se levantó y estiró su brazo para indicarme la dirección. Si no fuese por la educación de mis padres no le hubiese dicho nada, pero como la tengo, le agradecí y continúe caminando hasta mi destino.

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-Se ha demorado mucho... Y no contesta su celular -dándose por vencida de tanto intentar llamar.

- Tendremos que salir sin ella, Domi -acotaba.

- Pero.. ¿Qué estará haciendo?.

- Ni idea, pero ya se nos hace tarde... -avanzando por la recepción para llegar a la puerta principal del hotel.

- Espero que esté bien... -guardando su móvil en el bolso y bajando los largos escalones.

Cruzando 5 calles al Norte, con 3 calles a la izquierda se encontraba el Canal que había contratado a Colette y Dominique, aquél canal que les brindó una oportunidad que, sin duda alguna, las tenía entusiasmadas.

- Colette! Dominique! -decía Luke con acento francés prolongado mientras las muchachas cruzaban la puerta principal - ¡Estaba esperándolas! No se imaginan lo que les tengo preparado hoy...

- ¿Una sorpresa? -decía Domi mientras dejaba su bolso en el sillón del camarín.

- ¿Ahora qué se le vino a la mente? -trataba de indagar Colette mientras caminaba con su amiga al set.

Mediana sorpresa, Luke tenía una escenografía tremenda, ordenaba a los encargados que movieran algunos elementos y le pedía al encargado de las luces que estuviese atento, citaba a las jóvenes para que apreciaran cada detalle de su "obra de arte teatral", lo cual parecía ser anticuado para la pequeña francesa.

- ¿Qué debemos hacer? -cortando el largo discurso emocional de Luke.

- Ah, sí... Disculpen... -sacó dos cuadernillos y se los entregó- Ahí están sus libretos, necesito que los ensayen mucho y los tengan aprendidos de aquí al Miércoles.

- Vaya... -hojeando el contenido- Es bastante... ¿Podremos con esto Colette? -mostrándole el grosor.

- Este... -mirando a Luke y percatándose de su mirada esperanzadora- Como dicen.. ¡Nada es imposible! .

- ¡Eso! -aplaudió- Las veo el Miércoles... -pasando por al medio de ambas-

-¿Eso es... todo? - preguntó Dominique frunciendo el ceño.

- ¡Claro!. -mirándolas- Tienen mucho trabajo, no se quejen de ello... Les daré el día libre para que se concentren en el libreto... -sonríe y recobra su caminata.

Colette miró el suelo desorientada y se dejó caer en una de las butacas del teatro para sujetar su frente con ambas manos.

- ¿Está... -nuevamente hojeando-... loco?

- ¿Qué clase de director es tan relajado para sus cosas? -por fin sacando sus manos de la frente.

- ¡Qué orgullo y, qué confianza tiene! -suspirando de cansancio y sentándose en la butaca siguiente de su amiga.

- ¿Qué más nos queda? -mirándola.

- Ajá... -abriendo la carpeta y comenzando a leer el Prólogo-

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-Prima... ¿Tú sabes donde fue el muchacho de trenzas? - doblando un pantalón para guardarlo en su ropero.

- ¿Crees que eso importaba cuando pensábamos que te estabas muriendo en pleno Aeropuerto?- Ara baja la mirada. -¡Por supuesto que sí! -concluye.

- ¿De verdad? -alzando de nuevo la vista.

- Pensé que sería importante -subiendo y bajando las cejas.

- ¿Y...? -tomando atención.

- Le di mi número de celular para que te llamara -decía orgullosa.

- ¿Qué? -atónita.

- ¡Eso!.. Ayer llamó toda la madrugada.. y cuando te desmayaste también, ¡Tooooda la noche!.

- ¿Y por qué no me lo pasaste? -modulando exaltada.

- Porque dormías, dormías como un oso - moviendo su cabeza de arriba a abajo como diciendo "sí" cada dos segundos.

- ¡Pero Estefanía! -se acercó.

- Hey, hey serena morena, ¿No me digas que ese tipo es tu novio?

- Eh... -sus mejillas se tornan rosadas.

- Ya veo... -poniendo su dedo en el mentón- ¡Pero no pienses que te lo voy a quitar! No me gustan los raperos... -flectando sus rodillas hacia afuera y sentándose en la cama.

- No es eso... Es que... Hace mucho que no lo veo... -se sienta al lado de su prima.

- ¿Y él está en Los Ángeles, verdad? -dejando caer su cabeza a un lado.

- Sí.. -pronunció tímidamente.

- ¡Asunto arreglado! -saltó disparada.

- ¿Por qué? -preguntaba sin entender nada.

- ¡Porque nos iremos a Los Ángeles! -levantando el pulgar.

- ¿Tan pronto? -confundida- ¿Así como así?

- Tan "así como así" no, tenemos que mantener el protocolo... -apoyándose en la muralla- Pero si acaso podemos ir, podemos.

- ¿Por qué tan interesada en acompañarme?

- Mm.. Primero: ¡No vas a pasearte sola por toda esa ciudad!, Segundo: Hace mucho tiempo no salgo fuera de Arizona y mi papá reclama por ello, así que no habrá problema, y Tercero: Soy tu prima -cruzándose de brazos.

- ¿Y qué tiene que ver lo Tercero? -mostrando una leve sonrisa.

- Nada, pero cuando llegué a lo Segundo se me acabaron las cosas coherentes.. -se encogió de hombros. Aracelly soltó una carcajada y le agradeció.

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Ni necesidad hubo de golpear la puerta, pareciera que me estaban esperando... escuché una voz grave y ronca afirmándome que pasara, obedecí a la orden y cerré con cuidado la puerta.
El lugar era espacioso, esas típicas alfombras color gris que ocupan los ejecutivos, a mis costados repleto de repisas y estantes de libros y al final un enorme escritorio con forma de medialuna con una silla dada vuelta. Inhalé con seguridad y tomé asiento frente al mueble.

- Creo que quedé en verla mañana, señorita... -dijo volteando la silla. Caramba, esto sí que parece película gángster. El tipo me recordaba al Padrino por su apariencia y todo este asuntito por una simple "Coreografía" me estaba asustando. Cuando quedó frente a mí sacó unos lentes de su bolsillo derecho del uniforme y los posó en sus orejas para verme mejor. Ahora entiendo por qué le temen tanto, este tipo es la viva imagen de "Películas norteamericanas".

- Quise venir hoy, ¿Hay algún problema en eso? -pregunté con voz firme.

- Ninguno... Es más, mejor para mí... -apoyó sus brazos en su gran escritorio -Oí que arruinaste mi show de baile... -La forma en que lo dijo me hizo tener un poco de miedo.

- No fue así, mire, no sé que cosa le contaron a usted pero yo sólo hablé por mí, ¡Y quiero decirle que SU coreógrafa no tiene derecho de tratar así a nadie!

- Mmm... Prosigue... -acomodó sus lentes.

- No tengo más que agregar, es sólo eso... Yo discutí por lo justo, y si los demás siguieron mi acción.. Bueno, ¿Por algo será, no? Entonces ¿Quién es la equivocada, yo o ella?

- Correcto... -me miraba fijamente como si fuera un cheque de un millón de dólares.

- Sabe... Quiero saber el por qué quería verme... -soplé hacia arriba para despeinar mi chasquilla.

- Simple curiosidad... -movió sus manos y me sonrió - Tienes algo muy valioso pequeña. Mueves masas, marcas tendencia... Es lo que busco en mi empresa... -guiñó el ojo.

- Al grano, por favor... -desvié la vista un rato, ya me sentía un poco acosada por ese hombre.

- Quiero que trabajes para mí... -entrelazó sus dedos y se impulsó hacia adelante.

- ¿Yo?... ¿Y qué podría hacer yo? -me encogí de hombros torciendo la boca en busca de una explicación.

- Tú, eres joven... La generación de ahora no escucha a los adultos, dice que son aburridos y blah, blah, blah... Tú tienes ese don para hacerlos cambiar de parecer, ese don "chantajeador" muy bien escondido, a través de un simple discurso puedes atraer las miradas de la gente y cautivarlos con tu opinión, esa es un arma muy estratégica para cualquier industria.

- ¿Me está diciendo que quiere que hipnotice psicológicamente a las personas para que sigan su canal? -levanté una ceja.

- Creo que nos estamos entendiendo... -levantó las comisuras de sus labios lentamente.

- Pero, ¿Qué pasará con el baile? -dije apoyando las puntas de mis pies en el suelo. Tyler se burló.

- ¡Qué importa eso si te tengo a ti! -desordenando mi cabello con sus dedos y dándome la espalda.

- ¿Cómo que que importa? ¡Es el show! ¡Los chicos están entusiasmados para bailar! -alcé mi tono de voz.

- Son unos perdedores ilusionados que creen que para ser famosos deben bailar en un escenario -tomando un cigarro y encendiéndolo. Me exalté y golpeé la mesa.

- ¡Cómo puede decir eso! ¡Ellos aman el baile, aman lo que hacen! ¡Usted y esa Julia son iguales! -el sujeto volvió a mirarme de frente y retiró su cigarrillo de la boca expulsando todo el humo en la dirección que yo me encontraba, tosí y moví mi mano para que el olor se extinguiera.

- Mm... -volvió a sentarse- Ya veo... Le tienes mucha fé a esos muchachos... ¡Qué conmovedor!, De acuerdo, hagamos un trato... -apagando su cigarrillo en el cenicero al lado de su teléfono.

- ¿Qué clase de trato? -me acomodé en la silla.

- Yo dejo que tus "chicos" presenten su baile sólo si... -hizo una pausa invitándome a preguntar.

- ¿Sólo si que? -me crucé de brazos.

- Si trabajas para mí... -volvió a mirarme de forma siniestra queriendo sustraer toda la poca seguridad que me quedaba. Balbuceé un momento y tomé aire.

- ¡No! -respondí- ¡No necesitamos de un hombre como usted para poder surgir por lo que nos apasiona! ¡Y si me disculpa, ya me largo!. -me levanté de la silla y caminé hacia la puerta.

- Piénsalo bien, Laura... Estamos en Los Ángeles, no en Santiago.. -dijo sin inmutarse siquiera para detenerme con un apretón de muñeca. Rió en voz baja, sin darse cuenta que lo había escuchado y esa discriminación me hizo enojar aún más.

- ¡Adiós! -di un portazo y salí del lugar para llegar al extraño pasadizo en el cual Joe me esperaba.

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1er Capítulo - Segunda Temporada - "El sueño continúa"


-Deberían estar llegando- decía Tom mirando su reloj mientras se enderezaba del asiento de su auto y abría la puerta para salir - Odio los horarios distintos - alegaba sobándose los ojos y dando un bostezo mientras caminaba hacia la enorme puerta de vidrio del Aeropuerto -
....

- Ya son las 4:15 de la mañana papá!.

- No podemos irnos Estefanía, tu prima no conoce Estados Unidos, si Carlos se entera que Aracelly llegó sola al Aeropuerto de seguro tendremos problemas - pronunciaba el hombre de brazos cruzados.

- ¿Por qué demora tanto? Además, ni siquiera la conozco.

- No seas así, deberías estar feliz, en casa te aburres demasiado, sólo estás en esa computadora todo el día - con tono enojado.

- Sí, claro... ¿No es ella? - señalando.

- Vamos a ver - dirigiéndose hacia la dirección que le señaló su hija. - ¿Disculpe...? - voltea y ¡Vaya sorpresa! se da cuenta que no era una niña - Oh, lo lamento - avergonzado - Lo confundí con otra persona...

- No se preocupe - llevando sus pertenencias.

- ¿Tú no eres ése el de Tokio Hotel? - preguntó la joven.

- Sí, el bajista - respondió dando una sonrisa -

- ¿Y él quién es? -mirando a su acompañante.

-Él es el baterista - Gustav la saludó y sonrió.

- ¿Y por qué viajas? - le interroga de nuevo

- Suficiente Estefanía, no los molestes más - tomando su brazo y alejándola -

- ¡Qué aguafiestas eres! - decía con fastidio la chica. - Padre - interrumpe - ¿Ara tiene el cabello muy largo?

- Mm.. Creo... - limpiando sus lentes con un pañuelo -

- ¡Entonces ya la vi! - sale corriendo.

- ¡Estef... - no alcanzó a terminar la frase cuando su hija desapareció entre la multitud.

- Por fin en suelo inglés - dijo la joven con voz de agotamiento y dejando caer dos mochilas al suelo - Ahora... -buscando con la mirada- ¿Qué hago? - confundida y perdida entre tanta gente

- Estos dos, cuanta rabia me da que no sepan llegar solos... Y ese Bill, que cosas debe estar haciendo.. - imaginándose y riendo - No, Bill no... Hahaha

- Supongo que mi tío vino a buscarme aquí, no sé llegar sola... - hablaba sola con los brazos repletos mientras caminaba con pasos inseguros tratando de buscar algo.

- Me rindo - sentándose y sacando su celular para llamar a Georg - ¿Dónde estás?... No te veo... Ah, estoy sentado en... esas bancas.. -haciendo gestos con las manos aunque su amigo no pudiese verlo- ¿Cómo que no sabes cuáles?... Eres un idiota!... Ok.. Ok, me levantaré! ¡Quédense donde están! -corta y procede a caminar para encontrarlos, pero en el camino choca con alguien por culpa de su velocidad y el equipaje que la otra persona traía en el carrito cae al suelo, Tom marcó su vista en el suelo recogiendo todos los bolsos.

-Lo siento mucho - se excusaba la voz femenina aún con unas mochilas impidiendo su vista- No lo vi... - haciendo a un lado la barrera de ropa que traía consigo tapándole los ojos-

- No se preocupe - acomoda el equipaje y se detiene a ver el rostro de la mujer, al reconocer sus facciones queda helado. - ¿A-Ara?

- ¿Tom? - deja caer todo lo que llevaba en sus brazos abruptamente en el suelo

- ¿Tú?, ¿Cómo?.. ¿Por qué estás....? ¿No estabas en...? - no lograba finalizar ninguna de las preguntas que formulaba a causa de la lucha intensa con su lengua en poder pronunciar bien y simular tranquilidad.

- Eh.. -tuerce la boca- Regresé porque... Necesitaba.. -balbuceó-.. Necesitaba verlos...

- ¿Verlos? - Las preguntas cortas eran lo único que podía modular a la perfección.

- Sí.. a mis amigas.. -concluyó.

- Ah... -rascando su cabeza-

- Y... a ti también... -agregó finalmente.

- Ara... -refregó su cara con las manos-... Debo estar soñando.. -moviendo su cabeza de un lado a otro.

- Pues... Quizás es tarde, por eso no esperé verte aquí.. ¿Por qué estás aquí?

Tom sacudió con fuerza su cara y comprobó que la persona con quien estaba hablando era real - ¡Ara! - exclamó - ¡Eres tú! - la abraza.

- Sí Tom, soy yo -arqueando las cejas con actitud extraña y dándole palmadas en la espalda.

- ¡Volviste! - tomó sus hombros y la miró a los ojos.

- Sí, yo... -comenzó a tambalearse y terminó tumbada en el suelo, posiblemente por el insomnio que la atacó desde el viaje, cuando por fin recobró las escenas de la realidad estaba acostada en algo suave, muy cómodo por cierto, se enderezó y quedó sentada para inspeccionar todo el lugar.

-Despertaste.. -volteando para ver a Ara y acercándose a ella.

-¿Qué pasó aquí? -bostezando.

- Es una laaaaarga historia, prima.

- ¿Prima? -frunció el ceño.

- Bueno, anteriormente no se nos dio la oportunidad para presentarnos -estiró su mano- Hola, me llamo Estefanía y soy la hija del hermano de tu padre.

- Hola.. -estiró la mano también- Soy A...-tocó su cabeza y se quejó por el dolor que tenía- Estoy confundida...

- Bueno.. -soltándose y sentándose a su lado en la cama- Con mi padre te encontramos en el suelo, tuvimos que reconocerte por tu cédula de identidad, ya que ambos no te conocíamos -rió-... Te llevamos a la enfermería y dijeron que sólo te faltaban horas de sueño y que te lleváramos a casa para que durmieras.

- ¿Qué hora es? - preguntó peinando su pelo con los dedos.

- Las 10: 30 de la mañana. -mirando su muñeca-

- ¿Tanto ha pasado?.. Tom!.. ¿Dónde está Tom?

- ¿Te refieres al chico de trenzas que estaba junto a ti? - Ara asintió - Bueno, él estaba muy asustado cuando te encontramos, nos siguió a la enfermería y después se fue con otros dos tipos de la banda. ¿De verdad se conocen?

- Sí... -ve la cara de Estefanía como pidiendo una explicación- Es una larga historia... A todos les cuesta creer al principio...

- Mmm.. Y yo que pensaba que tenía una prima normal...

- ¿Qué insinuas? -frunciendo el ceño.

- Que eres famosa... -sonrió inocentemente.

- No lo soy, nadie me conoce... -moviendo su cabeza.

- El chico de trenzas sí... -subiendo y bajando sus cejas.

- ¿De verdad lo viste?

- Con estos ojitos verdes -señalándolos.

- Ah... -apoya su cabeza en la almohada- Entonces no fue un sueño...

- Claro que no... Estás en USA... -doblando sus muñecas hacia afuera-

- ¿En qué estado?.. -dime que es California por favor... pensaba-

- En Arizona.

- Oh, ¡Carajo! -dio un golpe al colchón.

- ¿Qué te pasa?

- ¿A cuánto estamos de California?

- Cerca, estamos al lado.. ¿Acaso no te pasaban geografía en tu colegio?

- Sí... Pero... no lo recordaba.. -poniéndose de lado.

- ¿Quieres ir allá? -levantándose y escribiendo algo en su Notebook.

- No.. no te preocupes... -mintiendo.

- Mi padre tiene un departamento allá y... -Aracelly la corta-

- ¿De verdad?... -destapándose- ¡Entonces sí!

Estefanía lanza una carcajada y asiente a su prima, termina de hacer algo en su láptop y vuelve para sentarse con ella y comenzar a conocerse más.


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Los Ángeles. Lunes 12:23 Pm. Salón de pauta de Mtv Tv.

Como era de esperarse, en una de las tantas reuniones que los empleados odiaban al mes, todo el personal debía juntarse en el salón de pauta, el aire era frío, hasta la respiración de los presentes se helaba al saber que Tyler viajaba exclusivamente para recriminarles una que otra falla en su "perfecta"empresa, esta vez le tocaba analizar la gala de los Mtv que se realizaría en menos de 2 semanas, ahí estaba Cindy, Joe e incluso Julia, preparados para lo que se venía, las miradas se enfocaban en la pelirroja, curiosamente todos tenían conocimiento de lo ocurrido con Laura, la coreógrafa tenía claro que ésta sería su última reunión y debería enfrentar a L.A. como una ciudadana común y corriente sin llevarse el crédito de la presentación nombrada del canal.
La puerta se hace notar con un largo y estruendoso rechinido que hace a los participantes tomar aire y exhalarlo de a poco, tragar saliva y ponerse de pie para saludar.

- Buenas tardes Señor Woods - dijeron al unísono y procedieron a sentarse.

- Buenas tardes señoritas, caballeros... -la voz ronca del hombre hacía eco en todo el lugar. - Como saben, espero tener buenas noticias de ustedes, quiero que me digan que todo está perfecto y que la Gala está completamente lista para presentarse - apoyó sus antebrazos en la mesa mirando a todos sin obtener respuesta.. - ¿Algún comentario... Señorita Cox?- escaneando a la maquillista.

- No, señor... ninguno... -bajando la mirada.

- ¿Qué hay de ti, Joseph?. ¿Cómo vamos con las escenas? ¿Está todo bien?

- Sí señor... -con un hilo de voz.

- ¿Y el baile, mi querida Julia?

La mujer guardó silencio golpeando levemente sus dedos a la mesa.

- ¿Julia...? -insistió Woods.

- No... habrá.... baile... -dijo pausadamente.

Tyler dio una risotada que hizo estremecer a Julia y se paró de su asiento acercándose a la fémina...

- ¿Disculpa, muñeca? -tomando su mentón.

- La chica nueva me faltó el respeto... -respondió.

- ¿Lala? - Joe se levantó preguntando y Cindy lo sujetó del hombro para que volviera a su asiento.

- Ella... Me insultó y todos mis estudiantes abandonaron el estudio... -haciéndose la víctima-

- ¡Qué interesante! -pronunció Tyler.. -Así que esa chiquilla pudo contigo... -rascando su mentón- Debe ser muy buena... Admiro su espíritu de líder... -paseándose por la sala hasta volver a su lugar- ¡La quiero ahora!

- Señor, Joseph es el encargado de esa chiquilla -acusó Julia.

- ¿Eso es verdad, Joseph? -acercándose ahora a él.

- S..-tragando saliva- Sí, señor...

- ¡Qué bien!, Tú me harás el favor de traérmela para.... conocerla.

- No... -respondió como relámpago.

- ¿Disculpa? -interrumpió el hombre.

- No.... no se preocupe señor, la traeré...

- Me parece...

- Joe... -hablando en voz baja- ¿Por qué dijiste eso? - interrogó Cindy

- No lo sé... -apretando su puño y mordiendo sus labios.

- En lo que a ti respecta, querida Julia... -la mujer lo miró fijamente - Estás despedida.

- ¿Qué?... Pero Señor! -alzándose de su silla-

- ¡Nada! Ahora, Retira tu repugnante presencia de aquí...

Todos guardaron silencio, Julia aguantó su rabia y sus ganas de golpear a alguien ahí mismo y tomó sus cosas para cruzar la puerta hacia el exterior, afuera, la esperaba Gerard...

-Te lo dije... -presumía el chiquillo.

- ¡Déjame en paz! -alejándose y bajando las escaleras.

- Ingenua.. - sonrío malvadamente y fue a la cafetería para tomar algo.
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- Esa chica es un Diamante.. -decía a los empleados. -Es una suerte que la tengamos de nuestro lado... Ya lo sabes Joseph, la quiero el Viernes a las 2 en punto de la tarde... -recalcando la última parte de la oración - ¿Entendido?

- S-sí..

- Bien, eso es todo por hoy... -se retira-

Gracias al abandono del hombre todos pudieron respirar con libertad, la atmósfera se tranquilizó y todos murmuraban cosas refiriéndose a "El diamante".

- Joe... ¿Ahora qué vas a hacer?.. -consolando a su amigo que estaba por derramar una lágrima-

- No sé Cindy, no lo sé... -golpeando la pared.

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- Buenos días -bostezando y cruzando hacia el baño.

- ¡Buenas tardes Bill! - dijeron a coro.

- ¿Qué? -retrocedió bruscamente - ¿Y ustedes? ¿Cuándo llegaron?

- Ayer! -dijo Gustav dándole un mordizco a su emparedado.

- ¿Cuándo? ¿A qué hora? - alardeó Bill.

- Hola hermano - le dio una palmada en la espalda - ¡Oh, ya viste a Gus y Geo!

- Tom, Estoy confundido -pasando sus manos por los ojos-

- Bueno, cuando tú estabas en el hotel, haciendo quizás que cosas... Lo más probable durmiendo -Geo y Gus ríen- yo fui al Aeropuerto a buscar a estos dos sujetos y... -lo interrumpe-

- ¿Cómo?.. ¿Mientras yo dormía?

- Sí... -rasca su nuca- También odio el cambio de horario-

- Oh.. Dios... -se apoyó en la pared.

- ¿Qué hacías en un hotel, Bill? - preguntó Georg.

- Qué te importa... -se metió al baño.

- En realidad nada... -dijo Tom a su amigo.

- ¡Te escuché! -gritó desde adentro del baño, los chicos rieron.

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-Papá, Aracelly ya despertó! -anunciaba la joven bajando las escaleras.

- ¡Qué bueno, dile que se vista para venir a desayunar!

- Ya lo estoy... -dijo la chica en cuestión bajando después de Estefanía.

- ¡Aracelly! ¡Qué grande estás! -exclamó su tía Grisella mientras secaba sus manos con un paño.

- Pensar que te conocí cuando sólo eras un bebé -argumentó su tío dándole un abrazo.

- Querida, ¿No te duele nada?. ¿Tienes hambre? -preguntaba la atenta ama de casa.

- No, no se preocupe... Es que, no dormí en todo el viaje del avión... -

- ¿Por qué eso, mi niña? -acercándose y tocando el rostro de su sobrina.

- ¿Nervios? -se encogió de hombros. Su tía rió.

- ¡Pero ya estás aquí! - sonrió abiertamente y la condujo a la mesa.

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Narra Laura:
¿Qué es lo que recuerdo?. Recuerdo absolutamente todo, Han pasado 3 días desde aquella noche que estuve con Bill, fue algo nuevo para mí, creo que el perder la virginidad a los 19 años me hizo quedar satisfecha por las extensas charlas que me daba mi mamá y sentir que lo hice con alguien a quien consideraba especial. Volví a mi suite al otro día, no era extraño que Colette y Domi me preguntaran el por qué, pero tampoco era adecuado el contarles tan "detalladamente" mi verdadera razón, al fin y al cabo no pude pasar desapercibida, la mente de alcantarilla de esas dos hizo que mis verdaderos argumentos se los dejara a su imaginación, y de lo cual no estaban tan alejados de la realidad.
Dejando atrás ese tema, conseguí reunir a los chicos de la academia, costó un poco hacerlo, fue mala idea elegir a Ying para esa junta, pero ya en la sala pude conversar con ellos, sus reacciones me sorprendieron, pude notar una gran atención hacia mis palabras, comprendieron muy bien el que alguien debía tomar el puesto de Julia, que por cierto, la habían despedido y no se había dignado a aparecer ni siquiera a dar unas unas palabras antes de su partida, lo mismo pasó con Gerard, en los últimos días no se le ha visto por el estudio y yo tenía un muy mal presentimiento de todo esto...
El acontecimiento relevante aquí era presentar esa coreografía a como dé lugar, pero era complicado, los chicos reclamaban que la canción que su ex coreógrafa escogió de verdad les aborrecía, aparte no querían seguir atormentados por el fantasma de esa mujer que tan mal los trataba, de inmediato entré en pánico, ¿Cómo iban a cambiar toda la dinámica una semana antes de todo?. No obstante, todos se veían plenamente confiados, podía visualizar en sus caras un reflejo de "libertad", de querer seguir y sentir esa emoción de adrenalina de preparar un gran espectáculo en sólo unos días, sensación que a mí me daba náuseas el sólo pensarla, probablemente ellos no son tan "sensibles" como yo.
Colette y Domi me dieron una gran noticia. ¡Las llamaron para un programa de televisión! Ambas me contaban que era lo que estaban esperando, estaban dichosas. Cuando acudieron al lugar me llamaron por teléfono, se les escuchaba alegres y eufóricas, lo que me dio a entender que habían conseguido el papel, ¡Y así era! Si mi vida misma no me hacía feliz entonces la suerte de esas dos chifladas lo haría. Domi me contó que su madre se estaba recuperando y que habló con ella por teléfono. Ok, hasta el momento todo bien. Cuando llegábamos al hotel contábamos nuestro día, intercambiábamos acontecimientos y disfrutábamos poco a poco de lo solidario que estaba siendo Hollywood. Pero algo me seguía preocupando: Joe... ¿Qué pasará con él? Se ha estado comportando raro en los últimos días, Cindy me contó que tuvieron una reunión con Tyler, pero no quiso darme más detalles, tengo la leve sospecha que algo le dijo a Joe, y me sentía enormemente culpable por eso.
Fui una niña responsable y le escribí a mis padres, me dieron las felicitaciones y me juraron verme por televisión, agradecí sin mucho ánimo (claro, no era realmente importante que lo hicieran, además espero que sólo sea una presentación y ya... Si pasa a algo mayor podrían acosarlos e irrumpir su intimidad por el sólo hecho de ser MIS padres). También le escribí a Bianka, me da mucha pena el no estar con ella y cuando recuerdo sus "Regresa temprano"sonrío a la nada.
No me había dado el tiempo adecuado para desembolsar todas mis cosas de mis maletas, así que procedí a abrir una y ordenar su contenido en el largo clóset de mi suite, entre poleras, chaquetas y más poleras me detuve al palpar con mi mano un objeto liso y duro, parecía una caja, saqué a tontas y a locas todo lo que había encima de él y lo levanté para verlo mejor, era una caja verde oscuro, tenía un peso considerable, la agité para comprobar si tenía algo en su interior, el experimento arrojó positivo y la curiosidad se apoderó de mí, removí la extensa tapa y en ella encontré una linda casaca junto con 2 poleras con mangas 3/4 de colores muy bonitos.. ¿Qué es esto? me pregunté, en el cuello de la casaca había una tarjeta... "De: Dominique Para: Lala. ¡Feliz Cumpleaños!".. Dios.. No abrí mis regalos.. ¡Qué despistada soy! ¿Qué estaba haciendo esa noche?.. comencé a recordar... Cierto, estaba con Bill y de pronto llegó Tom y lo interrogamos en mi habitación... Después... Fui a dormir y los chicos quedaron limpiando todo. Ah, Lala... ¿Quién como tú?.. Miré hacia el lado, donde se encontraba la suite de Domi y dije un "Gracias" al viento sin importar que no lo escuchara. Entre tanto revoltijo también encontré otra caja, ésta era más pequeña, la abrí sin más preámbulos y vi dos hermosos collares de plata, ambos con una mitad de corazón, que al juntarlos formaban uno solo... Era un gesto muy bonito, los tuve en mis manos por unos segundos y los separaba para después volverlos a juntar.. ¿Quién me habrá regalado esto?.. divisé por toda la cajita para ver si es que hallaba una pista del emisor, nada... Recordé la tapa, la busqué entre todo el desorden de ropa que había dejado y la encontré... "Para: Lala y Bill De: Ara.." Qué dulce es... ¿Pero por qué Bill?. Bajé mi vista a la otra línea que había.. "¡Feliz cumple mes, que sean muy felices!".. ¿Cumple mes?... ¿27?... Cierto! refresqué mi memoria, pero... ¿Acaso Ara no sabía de mi cumpleaños?.. reí despacito. Esa mujer... ¡Cuánto la extraño!
Sumisa por fin, tomé mis mantas y me encaminé al mundo de los sueños hasta que los rayos solares me hicieran levantar.


martes, 8 de febrero de 2011

Prólogo segunda temporada


Mi vida fuera de Chile...
¿Quién se iba a imaginar, que con sólo 18 años... la edad inicial para independizarme, me hayan pasado tantas cosas?
Admito que mi vida no es la de una persona normal, al principio me costaba creerlo, no asumía que las cosas que ocurrían eran en torno a mí, no asimilaba el romance de Bill con la fama, era una confusión entre la línea que separa Realidad-Ficción. Y una lucha constante conmigo misma, tachada como saben de "Demasiado sensible".
La estadía en Los Ángeles no sólo hizo que mi rutina cambiara, sino también mi personalidad...
Aún no entiendo esa rara obsesión de Bill por siempre perdonarme, sinceramente yo si fuera él, hubiese cortado ese masoquismo al primer intento, trato de entender que es porque me ama, pero me da tanta rabia el no poder darle una relación como se lo merece... Un momento.. ¿Yo dije eso?... ¿Resulta que ahora la que no puede darle una vida normal soy yo?... Santo Dios, así está mi vida... Tú, que lees fielmente toda mi bitácora y eres testigo de mis "heroícas" acciones, y también de mis vergonzosos tropezones... Tú, que eres capaz de juzgarme al tener conocimiento de todos mis movimientos, mis muecas, mis pensamientos, incluso, no sólo míos, sino de todos los individuos incluidos aquí. Sigues teniéndome en cuenta aunque no me conozcas de verdad, aunque no hayas entablado una conversación conmigo, puedes identificarte con mi vida en algunas ocasiones, puedes sentir aquello que deseo transmitir... Tú, que estás siguiendo esta lectura. ¿Estás preparado/a para seguir indagando en la desordenada consciencia de la niña que tuviste la oportunidad de conocer por medio de la unión de letras y palabras para formar una historia, un sentido, un destino?... Si tu respuesta es positiva, sigue leyendo...
El vivir tantas situaciones sin la presencia de mis padres fue un gran paso para mí, era como estar huérfana... Gracias a Dios tuve el apoyo de personas que se cruzaron por mi camino y me enseñaron el significado de "Amistad"... A ellas, mis queridas amigas incondicionales: Dominique y Aracelly... Y por supuesto, como olvidarme de la chiquilla francesa que acudió a mí a pesar de todos los prejuicios que se bombardeaban en mi contra, gracias también a ti, Colette...
He dado vuelta la página, los nombres Cristián Valenzuela, Benjamín Inostroza, Lindsay Hetthaway son parte del camino recorrido... Un camino que ha hecho todo lo posible para detenerme y congelar la ruta que muchos llamamos "vida".
¿Y qué importa mi vida en este instante?.. No lo supe hasta vivir algo que sobrepasó todos los límites... ¿Cuántos pesa el miedo a ser feliz?... ¿Cuánto eres capaz de otorgar por la persona que amas?... No lo sabes, hasta que lo vives y dejas que tu sentido común te guíe.
En este viaje siento que debo tener en cuenta no sólo la responsabilidad de llevar un presente pleno, si no también abarcar a un pasado que, en alguna ocasión me hizo daño, me sostengo en mis experiencias para demostrarme a mí misma que soy fuerte. Estoy firme, estoy viva... Pensé que en Alemania lo había vivido todo, pero me equivoqué... El sueño continúa...
Tengo 19 años y mi nombre es Laura Rojas.